Los Nadies, que diría Galeano

Salvar Al Garito IOSIF

Por Carmen Romero 

En 1940, Eduardo Galeano escribía Los Nadies. Con su habitual estilo irónico y afilado, Galeano da protagonismo en su poema a quienes normalmente no lo tienen en la vida. No hablan de ellos los periódicos, no se acuerdan en sus discursos los políticos, no nos fijamos en ellos por la calle. Son los nadie, los que no son nadie.

No se asusten, no voy a daros la turra hablando de un poema de los 40’s. Vengo a cagarme en la desvergüenza patronal.

De eso trata este texto, de recorrer cada verso a través de las vivencias de una parte de los nadies de España: los jornaleros y el campo en tiempos de pandemia.

<< Sueñan las pulgas con comprarse un perro

Y sueñan los nadies con salir de pobres

Que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; >>

Los Nadies, la clase trabajadora, los que dependen de las maniobras políticas de los partidos de turno dentro de los sistemas capitalistas, o lo que es lo mismo pero no es igual; la suerte.

Es tan imposible que una pulga se compre un perro como que las condiciones materiales de los trabajadores del campo cambien en medio de una pandemia mundial. Es irónico, quienes abastecen al resto de la sociedad de alimentos, pisoteados cual tierra que labran.

Tentar a la suerte en el contexto de pandemia es lucha de clases. El falso discurso de la libre elección de tus actos como individuo, es lucha de clases. Mientras los pijos eligen tentar a la suerte y contagiarse en corridas de toros o fiestas privadas sin medidas de seguridad, la clase trabajadora lo hace en el tajo.

Si el pijo se contagia, se queda en casa tuiteando a favor del rey.

Si el trabajador del campo se contagia, se queda en casa perdiendo 15 días de sueldo porque cobra por día de trabajo sin derecho a baja.

<< Pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznitas cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba >>

En medio de una pandemia mundial donde cada día se registran miles de nuevos casos positivos por COVID-19, ir a trabajar se convierte en una ruleta rusa donde tú mismo te apuntas con un revolver cargado con una única bala. Es la paradoja de morir intentando sobrevivir. La clase trabajadora, la que no puede teletrabajar porque vende directamente su fuerza de trabajo físico como mercancía.

El SAT, (Sindicato Andaluz de los Trabajadores) solo en el periodo de Estado de Alarma por COVID-19, a lo largo y ancho de toda Andalucía ha interpuesto más de 400 denuncias ante la Inspección de Trabajo. Más de 150 del total, en Huelva. Así lo cuenta su portavoz nacional, Oscar Reina. “No se proporciona gel hidroalcohólico, ni guantes, ni mascarillas”, señala.

La Junta de Andalucía lanzó en agosto una normativa específica dirigida a los titulares de las explotaciones agrícolas para supuestamente lograr un campo seguro. Entre estas medidas destacan: el establecimiento de campañas de cribado creando así cuadrillas de trabajo, la gestión de sospecha para denunciar contagios y la elaboración de medidas propias por parte de cada titular de la explotación. A primera vista todo parece coherente, pero no es más que homeopatía política; tómese esto de momento y ya veremos.

<< Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada

Que no son, aunque sean >>

En el campo, a diferencia del Régimen General del trabajo, tras darte de Alta el primer día, el empresario no tiene obligación de declarar el resto de días trabajados hasta pasado un mes.

No nos tomen por gilipollas, señores de La Junta, ¿cómo pretenden llevar un rastreo de contagios en el campo si hay una vereda abierta hacia un fraude manifiesto donde el empresario abusa del trabajador pudiendo apuntarle las peonadas que le convenga? Homeopatía política, tú firma que ya veremos.

10 de mayo del 2020, la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz anunciaba la puesta en marcha de una serie de inspecciones de trabajo en las explotaciones agrarias para así erradicar la esclavitud en el campo. Los matones de la patronal, pedían su dimisión. Hay que ver qué mal hace su trabajo la ministra.
¿Cómo se le ocurre mandar una inspección para ver si los empresarios están cumpliendo con sus obligaciones?

¿Cómo se le ocurre hacer su trabajo?
¿Acaso se le ocurre a la cajera del Mercadona cobrarte por lo que te vas a llevar? (bueno, si se trata de Cifuentes no, pero ese es otro tema)

15 de mayo del 2020, once detenidos por esclavizar a inmigrantes en el campo. La Policía desarticula una red que captaba a sus víctimas en Rumanía bajo engaños y, una vez en España, las obligaba a trabajar como temporeros en jornadas de 12 horas sin días libres y a vivir hacinados en pisos, con hasta 6 personas por habitación.

No hace falta mano de obra en el campo, hace falta vergüenza patronal y respeto para “los que no son nadie, aunque sean”.

<< Que no son seres humanos, sino recursos humanos

Que no tiene cara, sino brazos

Que no tienen nombre, sino número >>

24 de marzo del 2020, Vox pide que los inmigrantes irregulares paguen por su atención sanitaria durante el estado de alarma. Es decir, privar de un Derecho Humano a una persona.

3 de mayo del 2020, Vox pide aprovechar a temporeras marroquíes varadas en España para salvar las cosechas. El partido advierte de que las inmigrantes deben ser expulsadas de inmediato si no se acepta su propuesta. De nuevo privan a un ser humano de un Derecho Humano.

14 de septiembre del 2020, El sindicato de Vox defiende limitar la contratación de inmigrantes y repatriar a los que no trabajen. Un sindicato (por llamarlo de alguna forma) actuando de matón.

Inmigrantes que trabajan en el campo tratados como desechos sociales. Reducidos a cifras, sin nombres, ni rostro.

<< Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local >>

La Crónica Roja es una sección de los medios de comunicación convencionales. A este espacio se lo reconoce como la información sangrienta o violenta de todas las noticias.

17 de diciembre de 2019, Un apoderado de Vox abandona a un inmigrante muerto. El fallecido tenía 31 años y estaba trabajando en el campo sin papeles.

14 de abril del 2020, Queman 67 chabolas de inmigrantes en Huelva en un presunto delito de odio.

13 de julio del 2020,Dos heridos y 50 chabolas quemadas en un nuevo incendio en un asentamiento de temporeros en Lepe.

<< Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata >>

Con todas estas noticias destacadas, ¿de verdad no hace falta inspecciones de trabajo, señoritos? Al comienzo del texto decía escribirlo para cagarme en la desvergüenza patronal, pero más bien el problema está en el propio sistema productivo que permite que los señoritos del cortijo sigan mandando sin límites.

Parafraseando al rapero Dani Fernández y su último disco, Praxis; “Así hacen negocio con tu alma y ponen precio a tu conciencia, al capital solo le importa que le cuadren las cuentas.”

La tierra para el que la trabaja. O al menos, lo que le pertenezca.


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