Los Karen en la encrucijada birmana

Por Angelo Nero

En 1947, el general Aung San, líder de la lucha por la independencia birmana contra los colonizadores británicos –padre de la carismática premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi- firmaba un acuerdo con los líderes de las tres principales etnias del país, pero lejos de poner las bases para la convivencia de las 135 etnias reconocidas oficialmente por el estado, iniciaron una sucesión de conflictos armados que han llegado hasta nuestros días.

A pesar de las férreas dictaduras militares que han dirigido Myanmar –como se denomina oficialmente el país desde 1989-, el grupo mayoritario, un 70 % de la población, los bamar, de confesión budista, que ocupan la mayor parte de la administración, el ejército –denominado Tatmadaw- y el gobierno –que a menudo ha sido lo mismo-, no han conseguido doblegar a los pueblos más combativos, que ocupan las zonas fronterizas más ricas en recursos naturales, y que se han visto marginadas por el poder a lo largo de la historia del país asiático.

Los Shan, que forman el segundo grupo étnico, pero también los Kachim, Arakan, Zomi, Chin y Wa, crearon sus propios ejércitos de liberación nacional y organizaciones políticas de muy variada orientación, aunque los más persistentes en la lucha, desde 1948, han sido los Karen, a través de la Unión Nacional Karen (KNU), reacios a los múltiple e inestables acuerdos de paz a los que han sido forzados los sucesivos gobiernos birmanos.

A la cuestión étnica se le añadió, en 2012, un conflicto religioso entre los rakhine, budistas, y una minoría musulmana, los rohingyas, no reconocida como etnia oficial, y que ni siquiera el gobierno de la Liga Nacional por la Democracia, que lideró el país desde 2015, de Aung San Suu Kyi, y que ha derivado en una catástrofe humanitaria que muchos analistas han calificado abiertamente como genocidio.

El estado Karen está separado de la vecina Tailandia por varios ríos que crean una frontera natural, aunque fácilmente franqueable, y la densidad de sus bosques ofrece un buen refugio natural a la guerrilla que lucha por la autodeterminación de los Karen, para los que una solución federal, como la propuesta en el acuerdo de Panglong de 1947 es cada vez menos viable.

Los Karen son el tercer grupo étnico del país, y su movimiento de resistencia está dividido en varios grupos, el principal es el Ejército de Liberación Karen (KNLA), brazo militar del KNU, de mayoría cristiana,  y una escisión surgida en 1994, el Ejército Budista de Karen Democrática (DBKA), obviamente de esa confesión religiosa.

Han sido frecuentes las alianzas entre los grupos insurgentes, en 2010 la KNU firmó un acuerdo con el Partido Progresista Nacional Karenni (KNPP), el Frente Nacional Chin (CNF), la Organización para la Independencia de Kachin (KIO), el Partido Nuevo Estado de Mon (NMSP), y el Ejército del Norte del Estado de Shan (SSA-N), aunque tampoco han faltado enfrentamientos puntuales entre ellos, como los que enfrentó a los Mon con los Karen. En 2015 la KNU también firmó un Acuerdo Nacional de Cesación de Fuego, junto a ocho grupos armados, con la llegada del proceso democratizador.

Desde el 1 de febrero de este año en curso, los militares han vuelto a tomar el control total del país, reprimiendo sangrientamente las manifestaciones de protesta –se habla ya de más de 600 muertos- después de que las urnas le dieran masivamente la espalda en el noviembre pasado, otorgándole la victoria a la Liga Nacional por la Democracia. Esto ha motivado que las tensiones entre el KNU y otros grupos insurgentes hayan aumentado a raíz del golpe de estado.

El 27 de marzo una brigada del KNLA tomó una base del ejército birmano en la frontera con Tailandia, lo que provocó el bombardeo aéreo de varias aldeas karen, lo que hace temer que la actual crisis birmana pueda derivar en un conflicto abierto con las guerrillas que, como esta, ya han mostrado su apoyo al movimiento de desobediencia civica y a las protestas de Rangún. El temor a nuevos bombardeos ha llevado a que más de 10.000 karen huyeran de sus pueblos y se escondieran en la selva, mientras que alrededor de 3.000, según la ONG Human Rights Watch, han buscado refugio en la vecina Tailandia.

85 organizaciones de la sociedad civil karen emitieron un comunicado el 14 de febrero, pidiendo a todos los grupos armados Karen, el KNU/KNLA, el Ejército Benevolente Democrático Karen (DKBA), alConsejo de Paz y la Fuerza de la Guardia Fronteriza de Karen, a no cooperar con el líderes golpistas militares. Saw Thuebee, portavoz de la alianza de la sociedad civil, dijo que su carta es un llamado a una posición unida entre los grupos armados karen.

“Queremos que todos los grupos armados karen se unan para proteger a la gente. Este es el momento para que trabajen juntos y con otros grupos de alianzas étnicas, fuerzas democráticas y la comunidad internacional. Esto conducirá a cambios significativos en la situación política del país y para el establecimiento de la autodeterminación”.

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