Los cuatro jinetes del Apocalipsis ya cabalgan en Tigray

Por Angelo Nero

Después de la brutal campaña militar del ejército federal etíope en Tigray, que ha dejado esta región, fronteriza con Sudán y Eritrea, al borde del colapso, con miles de muertos e importantes infraestructuras devastadas por los intensos bombardeos ordenados por el gobierno de Abiy Ahmed Ali, a principios de este mes, cuando Adís Abeba anunció el repliegue de sus tropas, para hacerle frente a la “amenaza externa”, dejó tras de sí una grave crisis humanitaria, no solo por los cientos de miles de refugiados y los millones de desplazados internos, sino por una grave amenaza para la población tigriña: el hambre.

Según alertó la ONU, a través del secretario general adjunto en Asuntos Humanitarios y coordinador de Socorro de Emergencia, Ramesh Rajasingham, este mismo mes, cerca de 400.000 ya sufren una severa hambruna en Tigray, mientras que dos millones de tigriños están al borde de padecer un hambre extrema. “La vida de muchas de estas personas depende de nuestra capacidad para llegar a ellos con alimentos, medicinas, suministros nutricionales y otra asistencia humanitaria”, ha señalado. Se estima que un 90% de la población de Tigray necesita ayuda de emergencia. Antes de que se desatara el conflicto la región era una de las más ricas de Etiopía.

Un hecho que ha obligado a reunirse al Consejo de Seguridad para analizar la situación, una vez que Etiopía se ha retirado de la región, ante el avance de las Fuerzas de Defensa de Tigray, y, según señalan diversos analistas, de las amenazas de Sudán y Egipto por la segunda fase de llenado de la polémica Presa del Renacimiento, la más grande de todo el continente africano.

El Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), que ha recuperado el control de la capital, y de las principales ciudades tigriñas, ha exhibido músculo mostrando por las calles de Mekele a miles de prisioneros de guerra etíopes, poniendo condiciones para una negociación de paz con el gobierno de Abiy Ahmed, la primera de ellas, quizás la más urgente, es la llegada de ayuda humanitaria, hasta ahora bloqueada, como han denunciado varias organizaciones no gubernamentales, por el ejército etíope, así como el retorno seguro de los desplazados. Varias de estas ONG’s han dejado de operar en la zona, después del asesinato de la coordinadora de emergencias Médicos Sin Fronteras en Tigray, la  española María Hernández, y dos trabajadores locales de MSF.

El portavoz del TPLF, Getachew Reda, ha acusado a Abiy Ahmed, de “esconder en forma de declaración de alto el fuego, una serie de derrotas decisivas contra su camarilla fascista”, exigiendo también una retirada total de las fuerzas eritreas y de las milicias amharas que colaboraron en la invasión de Tigray, y que han sido denunciadas en repetidas ocasiones por crímenes contra la población civil, entre los que destacan los cientos de violaciones de niñas y mujeres tigriñas.

Incluso el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ha insistido en que las tropas eritreas deben abandonar íntegramente el territorio de Tigray. El secretario general de la ONU, António Guterres, también insistío en que “es fundamental tener un alto el fuego real allanando el camino para un diálogo capaz de traer una solución política a Tigray y que la presencia de tropas extranjeras es un factor agravante”.

El repuesto gobierno de Tigray también ha pedido responsabilidades por limpieza étnica y genocidio al primer ministro etíope y al presidente de Eritrea, y ha pedido a la ONU que abra diligencias contra ellos para llevarlos al Tribunal Penal Internacional.

En medio de todo esto, han sido anunciados los resultados de las elecciones legislativas en Etiopía, que no han podido celebrarse en una quinta parte de las circunscripciones, con un boicot importante por parte de la oposición, no solo desde Tigray, sino también desde otras regiones, como Oromía. Estas elecciones, celebradas el pasado 21 de junio, no auguraban ninguna sorpresa, y querían ser un espaldarazo a la gestión de Abiy. Como era de esperar el Partido de la Prosperidad, la organización creada por el primer ministro, será mayoritario en el parlamento, ocupando 410 de los 236 escaños.

Mientras la Unidad Africana aplaude unas elecciones que califica como “pacíficas y creíbles”, el Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, ha pedido a la UE que estudie sanciones contra Etiopía ante la grave crisis humanitaria y a la hambruna motivada por el bloqueo de la ayuda por parte de las autoridades etíopes, que hace una semana insistían en que todos los vuelos de ayuda internacional debían aterrizar en la capital, Adís Abeba, para su inspección.

Por último, Amnistía Internacional ha denunciado “el arresto y detención arbitrarios y sin garantías procesales de decenas de personas de la etnia tigriña por parte de la policía de Adís Abeba”, e insta al gobierno etíope a que ponga fin a esta oleada de detenciones arbitrarias y garantice que todas las personas detenidas son acusadas sin demora de delitos reconocidos internacionalmente y sometidas a juicios justos o puestas en libertad de forma inmediata e incondicional”.

Amnistía Internacional también supo de la existencia de una constante similar de detenciones arbitrarias de residentes de origen tigré en Awash Sebat, localidad de la Región Afar a 200 kilómetros al este de Adís Abeba. También han sido detenidos sin garantías procesales periodistas y trabajadores de medios de comunicación que informaban de la situación en Tigray.

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