Lorca

La vida y obra de Federico García Lorca están intrínsecamente ligadas a su entorno, sus encuentros y sus viajes. Su capacidad para capturar la esencia de España y la humanidad a través de su poesía y teatro lo convierte en una figura eterna en la historia literaria.

Por Isabel Ginés | 10/05/2024

Federico García Lorca es uno de los mayores referentes de la historia cultural, poeta y dramaturgo, luchador y revolucionario. Sus obras reflejan una sensibilidad y pasión únicas. Llevo tatuados versos suyos en mi brazo y aún me emociono al leer «Bodas de sangre» o su “Romancero gitano», son obras tan brillantes que deberían ser leídos por todas. Leerlo es una experiencia que te hace sentir, vivir y evadirte, emocionarte y enfadarte, comprender y alucinar. Pocas personas logran escribir con esa intensidad, dureza, sensibilidad y contradicciones. Sus temas, provenientes de lo más profundo de su alma, te cautivan y fascinan. Por eso hoy quiero rendirle homenaje al hombre que fue injustamente asesinado, y que me acompaña en tantas horas de mi vida.

Él hacia arte y él fue arte.

Federico García Lorca emergió en la encrucijada entre la juventud y la madurez, hallando inspiración en las tertulias de El Rinconcillo, donde su pasión por las letras y las artes tomó forma. Este coctel de ideas cultivó sus primeros sueños de escritor, marcando el inicio de un viaje literario que dejaría una huella imborrable en la historia de la literatura española.

La mudanza de Lorca a la Residencia de Estudiantes en Madrid en 1919 inauguró una nueva fase en su vida. Allí, rodeado de mentes inquietas como las de Luis Buñuel, Rafael Alberti y Salvador Dalí, encontró un ambiente propicio para la libre expresión de sus ideas. Se sumergió en la inspiración y la experimentación artística, escapando del tedio intelectual que lo atormentaba.

La década de 1920 presenció el apogeo creativo de Lorca. Con la publicación de su «Libro de poemas» en 1921 y el estreno de su primera obra teatral, «El maleficio de la mariposa», se consolidó como uno de los escritores más prometedores de su generación. Su colaboración con Manuel de Falla en proyectos musicales y teatrales añadió una dimensión única a su arte, fusionando poesía, música y drama en una armonía sorprendente y sensible.

Federico García Lorca, uno de los más grandes poetas y dramaturgos españoles del siglo XX, fue profundamente influenciado por su entorno, las personas que conoció y sus experiencias de viaje. Desde su ciudad natal de Granada hasta sus encuentros con figuras literarias como Antonio Machado y Miguel de Unamuno, cada experiencia moldeó su obra de manera única.

Lorca nació y creció en un entorno rico en cultura y tradición, elementos que impregnaron su trabajo desde sus primeros escritos y se notaron en sus viajes, tanto dentro de España como a destinos internacionales como Nueva York y Cuba, que jugaron un papel crucial en su desarrollo artístico. Fue durante estos viajes donde tuvo encuentros significativos que influyeron en su decisión de dedicarse a la literatura, como su encuentro con Antonio Machado en Baeza.

Además, las personas que rodearon a Lorca, desde escritores a artistas como Luis Buñuel, Rafael Albertí y Salvador Dalí hasta músicos como Manuel de Falla, también dejaron una marca indeleble en su obra. Su colaboración con Falla en proyectos como el Concurso de cante jondo demostró su profundo interés por preservar y promover la cultura popular andaluza.

Los lugares que visitó, como La Alpujarra granadina, también inspiraron muchas de sus obras, incluyendo poemas que aparecerían en el Romancero gitano. Su conexión con la tierra y la gente de Andalucía se refleja claramente en su poesía y teatro.

Sin embargo, la vida de Lorca también estuvo marcada por la tragedia. Su asesinato en 1936 por el régimen genocida de Francisco Franco dejó un vacío irreparable en el mundo literario. El hecho de que fuera perseguido y ejecutado por su presunta afiliación política y su sexualidad es un recordatorio sombrío de los peligros de expresarse libremente en tiempos de conflicto.

La vida y obra de Federico García Lorca están intrínsecamente ligadas a su entorno, sus encuentros y sus viajes. Su capacidad para capturar la esencia de España y la humanidad a través de su poesía y teatro lo convierte en una figura eterna en la historia literaria. Sin embargo, el destino de Lorca estaba marcado por la tragedia como he comentado brevemente antes. El 16 de agosto de 1936, fue detenido y fue ejecutado en el barranco de Víznar en la madrugada del 18 de agosto de 1936. Su cuerpo nunca fue recuperado, y su memoria se convirtió en un símbolo de la brutalidad y la intolerancia de aquellos tiempos oscuros.

El legado de Federico García Lorca perdura a través de sus obras, que continúan inspirando y conmoviendo a generaciones de lectores y espectadores en todo el mundo. Su vida y su muerte son un recordatorio de los peligros de la intolerancia y la persecución, y un testimonio de la fuerza inquebrantable del arte para trascender las barreras del tiempo y el espacio. En la historia de la literatura española, Lorca ocupa un lugar único y venerado, como un faro de creatividad y humanidad en medio de la oscuridad.

El «mundo lorquiano» es un universo poético y teatral que refleja la España del siglo XX, marcada por la tradición, la pasión y la tragedia. Lorca exploró temas como el amor, la muerte, la represión y la libertad, utilizando un lenguaje poético y simbólico que trasciende lo superficial para revelar verdades universales sobre la condición humana. Su estilo único, que combina lo lírico con lo dramático, lo convierte en uno de los escritores más reconocibles de su época. Por eso voy a comentar su legado artístico.

Obra de Lorca

Teatro:

La obra dramática de Lorca puede clasificarse en tres grandes ciclos:

Teatro menor: Incluye obras como «El maleficio de la mariposa» (1920), «La zapatera prodigiosa» (1930) y «Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín» (1933).

Teatro de ensayo: Surge de la crisis vital y estética que Lorca experimentó tras el éxito de «Romancero gitano» (1928) y su estancia en Nueva York. Obras como «El público» (1930) y «Así que pasen cinco años» (1930) reflejan su búsqueda de una nueva estética y su exploración de movimientos vanguardistas.

Teatro mayor: Incluye obras escritas antes y después de la crisis. Destacan «Mariana Pineda»

(1925), «Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores» (1935), «Bodas de sangre» (1933), «Yerma» (1934) y «La casa de Bernarda Alba». Estas últimas, consideradas las principales obras dramáticas de Lorca, comparten elementos como el tratamiento de problemas sexuales, mujeres como protagonistas, el ambiente rural andaluz y la muerte como desenlace.

El maleficio de la mariposa (1920): Una obra precursora que muestra la experimentación de Lorca con el surrealismo y la tragedia en el escenario, explorando temas de amor y destino.

Sus obras de teatro son:

Mariana Pineda (1927): Basada en la vida real de una heroína del siglo XIX, esta obra teatral presenta temas de libertad, amor y política, con un enfoque en la lucha por la justicia y la igualdad.

Y este corazón, ¿adónde me lleva, que hasta de mis hijos me estoy olvidando? ¡Tiene que ser pronto y no tengo a nadie! ¡Yo misma me asombro de quererle tanto!

La zapatera prodigiosa (1930): Una comedia musical que fusiona elementos folclóricos con crítica social, explorando temas de género y poder a través de la historia de una zapatera rebelde.

Zapatera.- Lo que usted debía saber hace muchos días, lo que usted como alcalde no debía permitir. La gente me canta coplas, los vecinos se ríen en sus puertas y como no tengo marido que vele por mí, salgo yo a defenderme, ya que en este pueblo las autoridades son calabacines, ceros a la izquierda, estafermos.

Retablillo de Don Cristóbal (1930): Una obra breve y satírica que utiliza títeres para explorar temas de amor, violencia y deseo, mostrando la versatilidad creativa de Lorca.

Rosita – No, no; desde lejos te daré los besitos. (Se besan desde lejos). Vete, que parece que viene gente

El público (1930): Una obra experimental y provocativa que desafía las convenciones teatrales y explora temas de identidad, sexualidad y poder en un contexto surrealista. ¡Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro!

Así que pasen cinco años (1931): Una obra surrealista que juega con el tiempo y la realidad, explorando temas de amor, memoria y pérdida en un estilo poético y evocador.

Sobre la misma columna / abrazados sueño y tiempo, /cruza el gemido del niño, / la lengua rota del viejo”

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933): Una farsa trágica que combina elementos de comedia y tragedia, explorando temas de amor, deseo y sacrificio en un jardín encantado.

Yo siempre he pensado no casarme, con mis libros tengo bastante

Bodas de sangre (1933): Una tragedia poética que explora las consecuencias devastadoras de las pasiones prohibidas y los conflictos familiares, con un enfoque en la tradición y el destino.

¡Ay qué sinrazón! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba

Yerma (1934): Una obra intensamente emocional que examina las expectativas sociales y personales sobre la maternidad y la feminidad, explorando la desesperación y la alienación de su protagonista.

Cuando nos casamos eras otro. Ahora tienes la cara blanca como si no te diera en ella el sol. A mí me gustaría que fueras al río y nadaras y que te subieras al tejado cuando la lluvia cala nuestra vivienda.

Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935): Una obra que reflexiona sobre el paso del tiempo y los sueños perdidos, explorando temas de amor, espera y desilusión a través de la historia de una mujer soltera.

Cuando se abre en la mañana roja como sangre está. El rocío no la toca porque se teme quemar. Abierta en el mediodía es dura como el coral. El sol se asoma a los vidrios para verla relumbrar. Cuando en las ramas empiezan los pájaros a cantar y se desmaya la tarde en las violetas del mar, se pone blanca, con blanco de una mejilla de sal. Y cuando toca la noche blando cuerno de metal y las estrellas avanzan mientras los aires se van, en la raya de lo oscuro, se comienza a deshojar.

La casa de Bernarda Alba (1936): Una tragedia que explora la opresión, la represión y la lucha por la libertad en el contexto de una familia dominada por una matriarca tiránica, ofreciendo una crítica social y psicológica poderosa.

BERNARDA.- Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Hacemos cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordar el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas. Comedia sin título (inacabada) (1936)

Prosa:

Impresiones y paisajes (1918): Esta obra prosaica muestra la sensibilidad poética de Lorca a través de su exploración de paisajes, impresiones y emociones, revelando su profundo vínculo con la naturaleza y la vida cotidiana

Poesía

El inicio de su trayectoria poética se marca con «Libro de poemas» en 1921, seguido por títulos como «Primeras Canciones» (1926), «Canciones» (1927) y «Poema del Cante jondo» (1931). No obstante, fue con «El Romancero gitano» (1928) donde Lorca alcanzó su mayor éxito. Esta obra exalta el mundo marginal de los gitanos, donde los personajes parecen estar destinados a una muerte inevitable, reflejando así el tema del destino trágico tan presente en su obra teatral.

Su estancia en Nueva York marcó un punto culminante en su poesía con «Poeta en Nueva York» (1930), donde Lorca plasmó el impacto emocional de la gran urbe. Aquí, temas como el poder del dinero, la deshumanización y la injusticia social se entrelazan con la protesta angustiada del poeta, mostrando claramente la influencia del surrealismo.

Al regresar a España, Lorca produjo tres obras poéticas significativas: «Diván del Tamarit»

(terminado antes de su muerte y publicado póstumamente en 1940), «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías» (publicado en 1935 en homenaje al torero fallecido en 1934) y «Sonetos del amor oscuro», once poemas amorosos escritos en sus últimos años y también publicados póstumamente. Sus obras poéticas:

«Canciones» (1921): Este trabajo marca un hito en la obra de Federico García Lorca, mostrando su habilidad para combinar la poesía popular andaluza con elementos más modernistas.

«Poema del cante jondo» (1921): Una exploración profunda de la cultura flamenca y sus raíces, donde Lorca revela su fascinación por el folclore y la pasión del cante jondo.

«Oda a Salvador Dalí» (1926): Lorca dedica esta oda a su amigo y colaborador Dalí, fusionando su profundo aprecio por el arte surrealista con su propia poesía lírica.

«Romancero gitano» (1928): Una de las obras más emblemáticas de Lorca, donde combina la musicalidad del romance tradicional con temas de marginalidad, pasión y tragedia.

«Poeta en Nueva York» (1930): Inspirado por su estancia en la Gran Manzana, este poemario refleja la desilusión y el impacto emocional que la ciudad tuvo en Lorca, mostrando una perspectiva más oscura y urbana.

«Llanto por Ignacio Sánchez Mejías» (1935): Un elegíaco homenaje al torero Sánchez Mejías, donde Lorca explora la muerte y la pérdida con una profunda sensibilidad lírica.

«Seis poemas galegos» (1935): Lorca se sumerge en la cultura gallega, capturando la melancolía y la belleza del paisaje y las tradiciones de Galicia.

«Sonetos del amor oscuro» (1936): Una colección póstuma de sonetos, donde Lorca aborda temas de amor y deseo de una manera más abiertamente homoerótica y melancólica.

«Diván del Tamarit» (1940): Este trabajo póstumo refleja la influencia de la poesía árabe-andaluza en Lorca, explorando temas de amor, muerte y espiritualidad.

ROMANCE DE LA LUNA, LUNA

A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

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