El lento declive de la democracia

Por Luis Díaz Allegue | Ilustración de Manel VIZOSO

El problema de calificar al Partido Popular y a sus satélites como una amenaza para la democracia es que la gente tiene en la cabeza una idea bastante bien definida lo que significa un retroceso democrático. Suele estar asociado a un evento dramático, como un golpe de estado, una guerra o una declaración de la ley marcial. No nos imaginamos un declive democrático en forma de Real Decreto, de Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, de reforma del Código Penal o de ley antiterrorista. Incluso menos como un indicador de desigualdad, de pobreza o de precariedad laboral. El problema con este tipo de declive democrático es que es menos espectacular y más alargado en el tiempo… y corremos el peligro de no darnos cuenta de que está sucediendo.

Sé que esta no es una idea original, no hay más que pensar en el 15M y sus cánticos, entre ellos el famoso: “Lo llaman democracia y no lo es”. Pero es que desde que gobiernan los populares, la calidad de nuestra democracia ha sufrido un auténtico acoso y derribo. La semana pasada salió publicado el informe de The Economist Intelligence Unit, que analiza y puntúa los países según sus procesos electorales, sus libertades civiles, el funcionamiento del gobierno, la participación y cultura política, etc… y según ellos, España está a 8 décimas de caer en el grupo de democracias imperfectas.

Este tipo de retroceso democrático sucede cuando el gobierno electo comienza a atacar a las institucionesque pueden mantener a raya su poder. Por desgracia, en España ya no hay separación real de poderes: hay pruebas irrefutables de las injerencias y del control del poder judicial por parte del Gobierno español para que los jueces dictaminen resoluciones en su beneficio. El ejemplo perfecto ha sido el tema catalán, donde no me voy a extender, por no ser el objetivo del artículo; pero por poner un ejemplo, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría llegó a decir literalmente:“Acudimos al Tribunal Constitucional para evitar que Puigdemont siguiera con su espectáculo…”.Otro tema que no necesita explicación son las presiones, ceses y sustituciones de los magistrados encargados de juzgar la corrupción del PP. En un informe reciente, el Consejo de Europa critica de forma contundente a España por no fortalecer la independencia judicial. Esto debería ser motivo suficiente para declarar al Estado Español una democracia imperfecta, pero, por desgracia, hay mucho más.

El Ejecutivo se ha convertido en un experto en aprovechar agujeros legales que poco a poco van minando el estado de derecho. Los recortes de libertad mediante la ley mordaza y la ley antiterrorista nos retrotraen a épocas franquistas, con twitteros y cantantes condenados, con multas por manifestarse o por poner tu cara en una foto de cristo. El maltrato a un pilar básico de una democracia como es el estado de bienestar, con la reforma laboral, con los recortes en sanidad, educación, dependencia, las pensiones y, en resumen, todas aquellas conquistas que intentaban igualar a todos los ciudadanos, independientemente del nivel socioeconómico en el que hubieran nacido. Incluso un derecho fundamental, como es el del voto, tiene de ser “rogado” para poder ser ejercido si vives en el extranjero.

Y este rodillo no terminó tras la reconfiguración del parlamento en 2016, han seguido encontrando recovecos legales para que el parlamento no pueda jugar con mayorías alternativas. Solo necesitaron 6 meses de legislatura para convertirse en el Ejecutivo que más vetos utilizó, para bloquear Proposiciones de Ley (PL) de otros grupos parlamentarios, en 40 años de democracia. Y cuando una PL se ha escapado al veto del Gobierno, no han tardado en poner un recurso al Tribunal Constitucional para frenarla. Las instituciones atadas y bien atadas.

El Partido Popular se nutre de la continua deslegitimación de las instituciones y de la erosión de los pilares básicos del estado para intentar mantenerse en el poder.

Y 2017 lo han comenzado con las pilas cargadas, creando falsos enemigos como coartada para sus tropelías. Basándose en un supuesto ejercito de “bots Rusos” se nos ha anunciado una ley en contra de las Fake News, que se convertirá sin duda en un filtro de censura para los ya maltrechos medios de comunicación en España, que de por sí ya son los menos creíbles de Europa, según un informe de la Universidad de Oxford. Y el último y atemorizador enemigo: el malvado criminal. El empuje del Partido Popular por la cadena perpetua está siendo uno de los más importantes ataques a la línea de flotación de nuestro estado de derecho e incluso a nuestra constitución, en cuyo artículo 25 dice: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”.

Todo se puede resumir de la siguiente manera: el Partido Popular se nutre de la continua deslegitimación de las instituciones y de la erosión de los pilares básicos del estado para intentar mantenerse en el poder. Es muy difícil explicar porqué un Real Decretoo una Ley pueden suponer una amenaza, pero debemos de recordar que no necesitas un golpe de estado para arruinar una democracia, lo puedes hacer de manera legal. Y quizá, cuando nos demos cuenta, ya será demasiado tarde para revertir la situación.

Vivimos en una época de tweets y resúmenes corto alcance, donde se prima más el entretenimiento que el análisis, lo cual crea un ambiente muy poco adecuado para poner las cosas en su debido contexto.Entiendo que es difícil hablar de retroceso democrático sin parecer un paranoico, pero recordad: El declive democrático no será televisado.

 

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