Las subcontratas de las obras del Camp Nou tienen a inmigrantes trabajando en condiciones deplorables

Foto: Ferran Nadeu

Muchos obreros han laborado más de 12 horas diarias, siete días a la semana, durante más de un año, sin permisos de trabajo adecuados ni alta en la Seguridad Social.

Por Ernesto Vílchez | 23/01/2026

En medio del ambicioso proyecto de remodelación del Spotify Camp Nou, que promete transformar el icónico estadio del FC Barcelona en una joya moderna, se esconde una realidad sombría: cientos de obreros atrapados en un ciclo de explotación laboral. Dependientes de subcontratas como Ekstreme Works y Ramstar, bajo la dirección principal de la empresa turca Limak, estos trabajadores han elevado su voz a través de protestas y una acampada indefinida, denunciando jornadas extenuantes, contratos irregulares y la ausencia de salarios estipulados. Mientras tanto, el FC Barcelona, el gran beneficiario de estas obras, parece mirar para otro lado, ignorando las repetidas quejas y permitiendo que la vulneración de derechos laborales manche su legado.

Desde el 21 de enero, Comisiones Obreras ha instalado una acampada de carácter indefinido frente al Camp Nou, específicamente en la avenida Joan XXIII, junto a La Masía. Esta protesta es la culminación de meses de tensiones. Los trabajadores, muchos de ellos migrantes turcos en situación administrativa irregular, han montado tiendas de campaña para exigir la readmisión de decenas de despedidos y el fin de las vulneraciones laborales. Diariamente, a las 7:45 horas, se realizan concentraciones para visibilizar su lucha, que incluye despidos masivos en subcontratas como Ekstreme Works y Ramstar, afectando a al menos una treintena de operarios en esta última oleada.

Esta acampada se suma a protestas previas en noviembre de 2025, donde decenas de obreros se manifestaron contra despidos y posibles deportaciones de unos 50 empleados sin papeles. El sindicato denuncia que los trabajadores han sido presionados para abandonar sus alojamientos y enfrentan una «vulnerabilidad social y laboral» extrema.

La cara oculta de la remodelación

Los testimonios de los afectados pintan un panorama alarmante. Muchos obreros han laborado más de 12 horas diarias, siete días a la semana, durante más de un año, sin permisos de trabajo adecuados ni alta en la Seguridad Social. Estas jornadas extenuantes violan flagrantemente la normativa laboral española, exponiendo a los trabajadores a riesgos físicos y mentales sin compensación justa. Además, se reportan contratos irregulares: muchos carecen de documentación legal, lo que los deja en una precaria situación migratoria y sin garantías laborales.

Peor aún, no hay salarios estipulados ni pagos regulares. Las denuncias incluyen meses sin cobrar, robo de salarios y remuneraciones por debajo del mínimo interprofesional. La Inspección de Trabajo ha impuesto multas millonarias, como los 1,09 millones de euros a Ekstreme Works por 79 infracciones graves relacionadas con trabajadores sin permisos, sumando un total de casi 2 millones de euros en sanciones por 218 fraudes laborales en las subcontratas. Estas irregularidades afectan a más de 1.500 trabajadores en 77 subcontratas, incluyendo impagos, horas extras no remuneradas y condiciones de alojamiento precarias.

Subcontratas como Ekstreme Works y Ramstar han sido señaladas repetidamente por despidos improcedentes, a menudo justo antes de protestas programadas, en un aparente intento de silenciar las voces disidentes. Limak, la contratista principal, ha acumulado sanciones que superan los 3 millones de euros por vulneraciones similares.

El silencio cómplice del FC Barcelona

A pesar de las denuncias reiteradas, el FC Barcelona ha sido acusado de hacer «oídos sordos» a la situación. Representantes sindicales han criticado al club por ignorar apelaciones para intervenir, permitiendo que las subcontratas operen con impunidad mientras el estadio se erige sobre la explotación. El Barça, que ha negado acusaciones previas de explotación en 2023, no ha actuado ante las evidencias actuales, priorizando el avance de las obras sobre los derechos de los trabajadores.

Esta indiferencia no solo mancha la imagen del club, sino que contradice sus valores de «més que un club». Mientras los aficionados esperan el regreso al Camp Nou, ¿es ético que se construya sobre el sufrimiento de quienes lo levantan?

La acampada y las protestas son un recordatorio urgente de que el progreso no debe costar vidas ni dignidad. Se ha instado al Ayuntamiento de Barcelona a mediar o incluso suspender la licencia de obras hasta resolver el conflicto. La remodelación del Camp Nou no puede ser sinónimo de explotación; Los obreros merecen justicia, no silencio.

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