Las niñas en cifras. Cuando nacer con sexo femenino es sinónimo de violencia y discriminación

Salvar Al Garito IOSIF

Por Laura Isabel Gómez García

La Asamblea General de las Naciones Unidas, aprueba la Resolución 66/170 el día 11 de octubre de 2011 en la que declara el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña para que a partir de 2012 se conmemore dicho día, con el fin de reconocer los derechos humanos de las niñas y dar a conocer los problemas que las afectan en todo el mundo, especialmente en los países en desarrollo y no desarrollados del Sur Global.

La creación de este día se promovió desde la ONG Plan Internacional en 2009 a través de una campaña internacional llamada “Por Ser Niñas”, y fue propuesto por Canadá, en la Asamblea de Naciones Unidas por la Ministra canadiense de la Situación de la Mujer, Rona Ambrose, acompañada por una delegación de mujeres y niñas que realizaron diferentes exposiciones para apoyar la iniciativa en la 55ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

La conmemoración de un día especial para las niñas, nace de la necesidad de concienciar, y dar a conocer la doble discriminación que sufren las niñas en todo el mundo por su sexo y su edad, incluso por la clase social, en cuyo caso hablamos de una triple discriminación: tener sexo femenino, ser menor y ser pobre. Discriminación que comienza desde el nacimiento (o incluso antes): en muchos países dar a luz a una niña es una maldición, y el aborto selectivo una realidad. También se dan otras formas brutales de discriminación como desde negarles el acceso a la educación, hasta venderlas a redes de trata para la prostitución o la explotación laboral, embarazo adolescente, el matrimonio forzado (obligándolas a casarse con hombres que les doblan e incluso les triplican la edad), por no mencionar la gran cantidad de prácticas y tradiciones culturales que las torturan: mutilación genital femenina, o el vendado de pechos entre otras.

Por ello la resolución 66/170 destaca la necesidad de invertir recursos y de sensibilizar a toda la sociedad sobre la importancia de empoderar a las niñas, así como concienciar a la sociedad de que las niñas son y tienen que ser sujetos de pleno derecho a la vida libre de violencia y que sus derechos humanos no pueden ser violados sistemáticamente por motivos machistas, sexistas y patriarcales. De este modo la resolución 66/170 tiene como objetivo la lucha por romper este ciclo de violencia y discriminación del que las menores son víctimas.

A día de hoy, en pleno S.XXI, en demasiados países del mundo, nacer con sexo femenino o masculino es determinante para la obtención de derechos humanos y oportunidades. De hecho, nacer niña en el mundo es a día de hoy sinónimo de vulnerabilidad, más aún en países del Sur Global y en países en vías de desarrollo donde nacer niña significa no teneracceso a la salud, a la educación, a la seguridad y a la protección. Cuatro ejes que son clave fundamental para abordar la defensa de los derechos de la infancia, derechos de los que las niñas son despojados antes incluso de nacer, desde el mismo momento en el que la madre y el padre son conocedores del sexo de su bebé.

Cabe destacar que no habrá derechos y bienestar para las niñas sin una igualdad real de derechos y oportunidades entre el sexo masculino y femenino. Por ello si queremos erradicar toda esta insoportable violencia hacia las niñas, los Estados y organizaciones internacionales deber aunar esfuerzos y recursos en la consecución de la Igualdad. No es posible una vida plena para las niñas si existe una violencia sistemática y estructural contra las mujeres por ser consideradas menos valiosas, más débiles, y menos humanas que los varones.

Ser niña en tiempos de Coronavirus

La situación de las niñas ha empeorado en 2020 con la pandemia del coronavirus un claro ejemplo es Israel que para combatir el coronavirus una de las medidas estrella propuesta por el gobierno es dejar a las niñas en casa sin poder ir al colegio, mientras que los niños sí pueden.

https://www.publico.es/internacional/coronavirus-israel-israel-contempla-dejar-ninas-casa-ninos-vayan-colegio-confinamiento.html

O en África donde los matrimonios infantiles y los casos de mutilación genital femenina han crecido de manera exponencial durante la pandemia. También han aumentado las niñas que han dejado de ir a la escuela ya que deben quedarse en casa para encargarse de las labores domésticas junto a sus madres por ser un mandato patriarcal, lo que supone un grave peligro de caer en matrimonios forzados, o las redes de trata de explotación laboral y sexual, y estar más expuesta a sufrir malostratos y violaciones que en muchos casos suceden dentro del núcleo familiar.

https://plan-international.es/blog/2020/06/la-covid-19-amenaza-con-dejar-atras-toda-una-generacion-de-ninas-africanas

Las Niñas en Cifras

Educación

31 millones de niñas en el mundo, en edad escolar, se encuentran sin escolarizar, y se estima que aproximadamente 17 millones de esas niñas nunca podrán asistir a la escuela. Por ejemplo, países como Nigeria son casi 5 millones y medio; en Pakistán más de 3 millones, y en Etiopía más de un 1 millón de niñas.

Una de las razones por las que las niñas no acceden a la educación de igual manera que los varones es porque éstas son empleadas dentro de su hogar, junto a sus madres. Los datos refieren que la mitad de las niñasde entre 10 y 14 años dedican el doble de tiempo a las tareas domésticas que los chicos de su misma edad.

Aunque según Plan Internacional son alrededor de 65 millones niñas las que no van a la escuela, y 1 de cada 4 niñas de entre 15 y 19 años no recibe ningún tipo de formación a nivel educativo frente a 1 de cada 10 chicos de su misma edad.

Mutilación genital

Tres millones de niñas son víctimas de mutilación genital femenina cada año. Y son ya 200 millones mujeres en el mundo, hoy, sobrevivientes de esta tortura que atenta contra los derechos humanos de niñas y mujeres.

A día de hoy, según ONU Mujeres, 4 millones están en peligro de ser sometidas a mutilación genital femenina. Y se calcula que más de 30 millones de niñas podrían sufrirla en los próximos 10 años.

Matrimonio infantil

Al año 12 millones de niñas y adolescentes son forzadas a casarse con hombres que les doblan o triplican la edad.

Al día, cada siete segundos, en algún lugar del mundo una niña menor de 15 años es casada contra su voluntad. En total, más de 700 millones de mujeres en el mundo, a día de hoy, han sido casadas sin su consentimiento con hombres mucho mayores que ellas antes de cumplir los 18 años.

Según datos de UNICEF del año 2016, Níger, Chad, República Centroafricana, Malí y Somalia tienen las peores tasas de matrimonio infantil, y embarazo adolescente (que en muchos casos lleva a una mortalidad materna a edades tan tempranas como 10, 11 y 12 años).

Si continúa esta tendencia para el 2030 serán unos 800 millones y en 2050 unos 1.200 millones de niñas obligadas a casarse con hombres adultos.

Violencia basada en el sexo y prácticas dañinas

Las niñas y las adolescentes son más propensas a sufrir cierto tipo  de violencia que los varones, incluida la violencia sexual. Se calcula que las niñas menores de 16 años son víctimas de más de la mitad de las agresiones sexuales que se producen en todo el mundo.

Según datos del 2019 de la ONU, alrededor de 3.000 millones de niñas y mujeres viven en países donde la violación dentro del matrimonio no se prohíbe expresamente, ni se reconoce como tal y/o está penada.

La violencia física, sexual y psicológica basada en el sexo es ejercida sistemáticamente contra niñas y adolescentes dentro del hogar, la escuela o dentro de las propias comunidades donde éstas viven.

En zonas rurales de las regiones del Himalaya, siguen encerrado a las niñas cuando llega su menstruación en las llamadas “cabañas menstruales” ya que se considera impuro y una amenaza para las siembras y el ganado. Lo mismo sucede en países musulmanes donde las mujeres son repudiadas por los hombres durante los días de la menstruación.

En África Occidental se practica el planchando de los senos de las niñas en pubertad. Unos 3.8 millones de niñas y mujeres jóvenes han sido sometidas a esta práctica. Se hace para que supuestamente no llamen la atención de los hombres. A parte de vendarles el pecho, les golpean los senos con piedras y palos para después comprimirlos con vendas y cintas para evitar su desarrollo.

https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures

La mortalidad materna

Después del suicidio, la principal causa de muerte en niñas de entre 15-19 años es la mortalidad materna durante el embarazo.

Se estima que unas 70.000 niñas-adolescentes mueren cada año debido a complicaciones durante el embarazo o el parto por ser sus cuerpos demasiado jóvenes para poder soportar un embarazo o el parto.

2,5 millones de niñas menores de 16 años dan a luz al año en todo el mundo.

Cabe destacar que muchas de ellas son embarazos no deseados fruto de incesto, violaciones y abusos sexuales dentro de las propias familias, o fruto de un matrimonio forzado, así como de la explotación sexual. Señalar que a pesar de muchas de ellas ser menores de edad, demasiado jóvenes (10,11,12 años), son obligadas a llevar los embarazos a término y no tienen acceso a un aborto, ni siquiera cuando éste está terapéuticamente recomendado o médicamente solicitado por el grave riesgo de la vida de la niña y/o el bebé que conlleva un embarazo y un parto en un cuerpo aun sin desarrollar.

El movimiento de los pañuelos verdes en Latinoamérica es uno de los ejemplos donde colectivos feministas piden la legalización del aborto para evitar esta tortura a miles de niñas y adolescentes, no sin la bárbara resistencia de los sectores ultraconservadores. Señalar que Latinoamérica tiene una de las tasas más elevadas de embarazos por incesto y violaciones de niñas/adolescentes, del mundo. De ahí la necesidad de poder garantizar el acceso al aborto para estas menores.

Exclusión económica

Cuando los recursos del hogar son limitados, las normas sociales en muchos lugares del mundo (incluso occidentales) dictan que los varones deben ser priorizados, dejando a las niñas con escasas oportunidades para la educación y en situación de riesgo de mala salud y nutrición.

Sin educación ni trabajo digno las niñas y mujeres son totalmente dependientes de los varones y su autonomía personal queda sometida primero a sus familias, y después a sus maridos.

La pobreza tiene rostro de mujer, y la precariedad laboral también, por estos motivos (entre otros).

La trata y la esclavitud

Se estima que en la actualidad hay más de 40 millones de personas que son víctimas de la esclavitud en 48 países de todo el mundo. De ellas 25 millones están sometidas a trabajo forzoso, y de éstas el 71% del total de víctimas son mujeres y niñas.

En cuanto a la trata con fines de explotación sexual, según datos de la OIT de 2017, las mujeres y niñas representan más del 99% de todas las víctimas con fines de explotación sexual.

En México, 20.000 menores son captados por redes de trata con fines de explotación sexual al año, de ellos el 47% son niñas indígenas. Este país ocupa el segundo lugar, en el mundo, en turismo sexual, y es el primero en distribución de pornografía infantil.

También el informe de la OIT de 2017 citado, denuncia la violencia sexual y la explotación infantil que se produce en los campos de refugiados de todo el mundo. Por citar datos concretos de uno de ellos: la sistemática  violación de mujeres y niñas en los campos de refugiados en Sudán del Sur, como forma de pago a los soldados.

Para acabar, decir que la trata y la esclavitud moderna no es algo que sucede en países del Sur global exclusivamente. Los datos de la OIT arrojaron las siguientes cifras:

El mayor número de menores de entre 5 y 17 años víctimas del trabajo infantil se encuentra en África (72,1 millones), seguida por Asia y el Pacífico (62 millones), las Américas (10,7 millones), Europa y Asia Central (5,5 millones) y los Estados Árabes (1,2 millones).”

Violencia sexual

Se calcula que más de 4 millones de menores son abusados sexualmente cada año. De ellos, 7 de cada 10 de víctimas de abuso sexual infantil son niñas. Y alrededor de 15 millones de niñas de entre 15 y 19 años han sufrido relaciones sexuales forzadas en el mundo y en muchas ocasiones son obligadas a casarse con sus violadores para reparar la “deshonra” que ello conlleva para la familia de la niña; así como llevar a término el embarazo fruto de la violación, cuando esto sucede.

Uno de los casos más sangrantes y que dio la vuelta al mundo y que sirve para ilustrar el terrorismo de la violencia sexual al que son sometidas mujeres y niñas en el mundo, es el caso de la violación de una niña musulmana de ocho años en Cachemira (India) en 2019.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-48582827

Las violaciones se producen de múltiples formas. Desde el uso de objetos como mangueras, violaciones en manada, rociarlas con gasolina y prenderlas fuego, decapitarlas, hasta abandonar sus cuerpos en las carreteras.

Los datos oficiales calculan que una menor es abusada cada 15 minutos en India. El 2016, es el último año completo del que constan datos oficiales completos; se registraron 40.000 denuncias por agresión sexual en este país.

Las niñas en India (aunque estas prácticas se dan en muchos países de África, Sudeste asiático, China y Latinoamérica, entre otros), son vendidas en los mercados, intercambiadas por objetos de valor, explotadas sexualmente por sus propias familias, etc. los casos van cada vez en aumento pese a las nuevas leyes.  De hecho, India ostenta el triste récord en materia de abusos sexuales a niñas. La mayoría cometidos por personas cercanas a la niña, como familiares, vecinos y amigos, según registros oficiales. Incluso en los hogares para huérfanos se han registrado gran número de violaciones a las niñas.

Desde el mes de mayo del presente año, la violación de menores de 12 años está penada con la muerte y se han ampliado las penas de cárcel para las violaciones de niñas y mujeres tras la violación de la niña de Cachemira. El tribunal superior de la India dictaminó que el sexo con un niño/a siempre es una violación, anulando así una cláusula que permitía a los hombres tener sexo con niñas menores de edad si estuvieran casados con ellas.

En 2018, la India fue clasificada como «el país más peligroso para las mujeres», por delante de Afganistán, Siria y Arabia Saudita, según la Fundación Thomson Reuter. Se dice que ser niña en la India es luchar por tu vida incluso desde antes de nacer, aunque en realidad, en mayor o menor grado de daño, violencia y torturas, todas las niñas luchan por su vida para poder sobrevivir sin ser agredidas, violadas, abusadas, o asesinadas, en todo el mundo.

Hipersexualización: Cultura de la pornificación de las niñas

Solo más peligroso que ser mujer, es ser una niña en este mundo pedófilo, proxeneta y misógino. Como sociedad, debemos responsabilizarnos, tomar conciencia y actuar sobre este sistema terrorista que condena a millones de niñas a sufrir múltiples violencias solo por nacer siendo niñas. Esa lucha, se conmemora el 11 de octubre de cada año y que ha de ser extensible a todos y cada uno de los días del año.

He mencionado anteriormente que de las víctimas de trata con explotación sexual el 99% son mujeres y niñas. Una de las razones por las que esto sucede es porque en las sociedades de todo el mundo, de una manera u otra se da la sexualización de las niñas. El culto a la pureza, a la virginidad, y a la menstruación que convierte a niñas de 10, 11, 12 años que, aunque ya menstrúan siguen siendo niñas pero que se las carga con la idea de que “ya son mujeres” cuando en realidad todavía son niñas en edad de jugar. En muchos países del mundo, la primera menstruación es sinónimo de que han de casarse (matrimonios forzados/matrimonio infantil) y deben cumplir con el mandato patriarcal que les dice que por tener sexo femenino ya han de ser madres y esposas (quiero recordar que no hace mucho en nuestro país, España, esto sucedía).

En sociedades occidentales (no exclusivamente) sucede que en la publicidad se refuerzan actitudes y estereotipos sexistas que contribuyen a una forma de violencia contra las mujeres, y que es una vulneración de los derechos de las niñas y constituye un grave perjuicio para su pleno desarrollo pues desde muy temprana edad se las sexualiza. A priori parece todo muy inocente pero que si hacemos un profundo análisis veremos que no lo es y que sin darnos cuenta estamos contribuyendo a la sexualización de las niñas, convirtiéndolas en blanco fácil de violencia sexual, pedofilia y la explotación sexual. Esto no es algo de esta “Era moderna”. La sexualización de las niñas es algo que culturalmente ha estado presente en todas las épocas, de un modo u otro.

La Asociación de Psicología Americana (APA), en 2007, en su informe sobre la sexualización de las niñas y las diferentes formas en las que ésta se produce: publicidad, moda, juguetes, videojuegos, televisión, revistas, internet, etc. reveló que todos ellos transmiten el perverso mensaje de que el éxito en la mujer está directamente proporcionado con su cuerpo y su belleza física, anulando por completo cualquier otra cualidad que pudieran tener a nivel intelectual, personal o profesional, y que sorprendentemente esto en las niñas se aprende con fuerza a la temprana edad de 4 años. Todo esto es lo que los y las especialistas profesionales en la materia llaman “hipersexualización infantil”.

Cabe diferenciar la sexualidad normal de la infancia y la pubertad (cambios del cuerpo, autoexploración y su conocimiento) ya que esto es parte integral del desarrollo de los niños y niñas, de la hipersexualización, donde se produce una erotización promovida por un adulto o factor externo que nada tiene que con el desarrollo normal y natural de los menores. En el caso de las niñas, convertidas en mujeres en miniatura y en objetos de la sociedad de consumo, promoviendo atributos como la delgadez y la sensualidad, el uso de maquillaje, de lencería y ropa de mujeres adultas en pequeñito cuyos esfuerzos se encaminarán a tener buen físico por encima de su valía como personas. Mientras que, en el caso de los niños, se desarrolla un tipo de masculinidad basada en la fuerza y la dominación que no valora de igual a igual a sus iguales femeninas, pues ellas en ellas su valor se basa la belleza y atributos físicos, nada más. Es un aprendizaje sutil que parece inocente e inofensivo pero que cala hondo poco a poco en la mente de niños y niñas y acaba convirtiéndose en una creencia que explica el porqué de los altos porcentajes de violencia machista hacia las mujeres en parejas muy jóvenes y adultas. De ahí que como sociedad tenemos que desarrollar espíritu crítico y tomar conciencia social para cambiar estas pautas.

Recientemente la película “Cuties” y su cartel promocional en Netflix indignó a gran parte de la sociedad ya que en su sinopsis podía leerse: «una niña de 11 años exploraba su sexualidad en un grupo de twerking«, y la imagen que la acompañaba sexualizaba a las niñas protagonistas de la película. Feministas y no feministas no entendemos que niñas de 11 años “exploren su sexualidad”.

La autora de la película dijo que la imagen para promocionarla y la forma en la que Netflix vendió el material había desvirtuado el mensaje real de la película y en cierta medida puede que fuera así pero cuando una ve videos de algunas de las escenas donde las niñas salen bailando, la realidad es que ese material sexualiza a niñas y las convierte en carne de cañón de pedófilos. Además, si uno ve las escenas de baile llega a la conclusión de que para que las niñas bailen así las indicaciones del equipo de coreografía que debieron recibir serian del tipo “mueve más las caderas”, “el culo hay que ponerlo así”, “debéis mirar a cámara asá”, etc.

Sinceramente muchos y muchas no entendemos qué necesidad hay de hacer una película así porque para empoderar a las niñas hay maneras mucho mejores de hacerlo y de reflejarlo en el cine que no a través del mundo del baile del twerking.

La conclusión a la que llegamos es que tenemos tan interiorizado esta hipersexualización de menores que ni la propia directora del film posiblemente fuera consciente del mensaje que estaba transmitiendo; de ahí esa necesidad de análisis crítico y reflexión que debemos hacer a nivel individual y colectivamente como sociedad.

https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures

Tenemos el deber de respetar el derecho de los menores a ser niños y niñas, y a tener una infancia libre de violencias, sexualización y donde se desarrollen plenamente a nivel mental, en armonía con sus cuerpos, y acorde a su edad, con cosas, actividades y juegos propios de la infancia. Tener una infancia sana y plena hace que en la edad adulta sean personas con salud física y mental.


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