Las negociaciones entre EEUU y Rusia evidencian la debilidad y la sumisión de la UE

Bruselas protagoniza un ridículo espantoso y es marginada en el inicio de las negociaciones entre Washington y el Kremlin sobre el conflicto bélico de Ucrania.

Por Redacción NR | 19/02/2025

La llamada ‘Cumbre de París’ se trata del último capítulo en el lamentable papel que ha jugado la Unión Europea en todo lo relativo a la guerra de Ucrania. Una UE mediocre, cobarde y servil a los intereses del atlantismo que no dudó en iniciar una etapa de confrontación con Rusia durante la administración Biden, y que ahora observa marginada las negociaciones de paz entre los Estados Unidos de Trump y Rusia.

Bruselas ha hecho el ridículo. Incapaz de tener una política exterior y de defensa soberana, decidió aventurarse a realizar un pulso con el Kremlin que está a punto de perder. La cumbre extraordinaria convocada por el presidente Macron en París no es más que un gesto de cara a la galería. Hace demasiado tiempo que Europa no decide nada y terminará aceptando y aplicando los acuerdos que salgan de este proceso.

Sin duda, la UE ha sido víctima de sus propias decisiones y de la sumisión a Estados Unidos. Hoy Europa debe hacer una valoración crítica de lo que ha supuesto todo este viaje: desde el golpe de Estado en Ucrania en 2014 (con el apoyo de EE.UU) hasta la actualidad. Miles de muertos y miles de millones de euros en armamento para que Kiev termine firmando su rendición. Rusia venía advirtiendo desde hacía décadas que el expansionismo de la OTAN hacia sus fronteras iba a generar graves problemas para su seguridad nacional. El euroatlantismo hizo oídos sordos y optó por seguir adelante. En febrero de 2022 el Kremlin movió ficha finalmente para garantizar sus intereses legítimos.

A pesar de que la situación se estaba deteriorando especialmente en el Este de Ucrania desde hacía ocho años, con la persecución y la matanza de la población cercana culturalmente a Rusia, Washington y Bruselas miraron para otro lado. Tampoco respetaron los acuerdos de Minsk para tratar de acabar con el conflicto. Más bien los usaron para ganar tiempo y armar hasta los dientes a Ucrania, creyendo que podían vencer en el frente de guerra a Rusia. Se equivocaron.

El Kremlin advirtió que la única salida para una paz estable y duradera era la renuncia de Kiev a entrar en la OTAN, y el compromiso de neutralidad y desarme para una convivencia pacífica.

Esta nueva etapa supone un torpedo en la línea de flotación de la política belicista adoptada por la Unión Europea por encargo de la Casa Blanca. Al mismo tiempo, abre una profunda crisis en el seno de la UE, mostrando ante el mundo su incapacidad para tomar decisiones independientes en materia de asuntos internacionales. El más que previsible desenlace del conflicto bélico en Ucrania debería generar una toma de conciencia colectiva en la opinión pública europea respecto a los intereses ajenos que defiende Bruselas y su utilidad para la población del viejo continente como gobierno supranacional.

El coste económico, humano y social de la sumisión a Washington es evidente. La pregunta es: ¿Hasta cuándo vamos a permitir que los burócratas de la UE sigan usando las instituciones para hacer de Europa el chiringuito de Estados Unidos?

2 Comments

  1. Excelente artículo. La UE se metió en un callejón sin salida con la guerra de Ucrania. Hoy conocemos las consecuencias. Era previsible. Muy lamentable todo.

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