La votación de la vergüenza: el Consejo de Seguridad de la ONU legitima la ocupación marroquí del Sáhara Occidental

Marruecos gana tiempo para consolidar su control, mientras el pueblo saharaui ve pisoteado su derecho a decidir.

Por Ernesto Vílchez | 2/11/2025

En un nuevo capítulo de hipocresía internacional, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha adoptado una resolución que respalda implícitamente la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí. Esta votación, presentada como un «avance» hacia la paz, no es más que una capitulación ante la ocupación ilegal de Marruecos y un atentado directo contra el derecho inalienable a la autodeterminación del pueblo saharaui. El Frente Polisario, legítimo representante del pueblo saharaui, ha denunciado con razón esta maniobra como una «traición» que perpetúa décadas de colonialismo disfrazado de solución diplomática.

La lamentable resolución

La resolución en cuestión, aprobada recientemente, extiende el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) y elogia el plan marroquí de autonomía como una «base seria y creíble» para resolver el conflicto. Marruecos, que invadió el territorio en 1975 tras la retirada española, propone una autonomía limitada bajo su control soberano, sin opción a independencia. Esta «solución» ignora por completo el estatus del Sáhara Occidental como territorio no autónomo según la ONU, inscrito en la lista de descolonización desde 1963.

El Frente Polisario, que proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en 1976 y controla zonas liberadas en el este del territorio, rechaza categóricamente esta propuesta. Para ellos, y con fundamento en el derecho internacional, cualquier autonomía sin referéndum de autodeterminación es una legitimación de la ocupación. Marruecos controla el 80% del territorio, explota sus ricos recursos fosfatos y pesqueros, y ha trasladado a cientos de miles de colonos marroquíes para alterar la demografía, en una táctica clásica de hechos consumados.

Atentado al derecho de autodeterminación

El principio de autodeterminación, consagrado en la Carta de la ONU y en resoluciones de la Asamblea General (como la 1514 de 1960 sobre descolonización), es claro: los pueblos colonizados tienen derecho a elegir libremente su destino, incluyendo la independencia. La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva de 1975, afirmó que Marruecos no tenía lazos de soberanía territorial con el Sáhara Occidental y que el pueblo saharaui debía ser consultado mediante referéndum.

Sin embargo, la resolución del Consejo de Seguridad elude este mandato. En lugar de presionar por el referéndum prometido desde 1991 (y bloqueado por Marruecos), valida el plan autonómico como vía principal. Esto no solo contradice precedentes históricos —como los casos de Timor Oriental o Namibia, resueltos con referendos— sino que establece un peligroso precedente: las potencias ocupantes pueden imponer «soluciones internas» si cuentan con el respaldo de aliados en el Consejo.

El Polisario considera esta votación una vergüenza porque ignora las violaciones sistemáticas de derechos humanos en los territorios ocupados: represión contra activistas saharauis, tortura en prisiones marroquíes y el muro de 2.700 km que divide el territorio, minado y vigilado por el ejército marroquí.

La hipocresía de las potencias

Esta resolución no surge en el vacío. Estados Unidos, bajo administraciones sucesivas, ha presionado por reconocer la soberanía marroquí a cambio de normalización con Israel (acuerdos de Abraham, 2020). Francia, ex potencia colonial y aliada de Rabat, bloquea cualquier mención a derechos humanos en las resoluciones.

El resultado: una votación que no resuelve el conflicto sino que lo congela, beneficiando al ocupante. Marruecos gana tiempo para consolidar su control, mientras el pueblo saharaui —refugiado en campos en Argelia desde hace 50 años— ve pisoteado su derecho a decidir.

Esta votación de la vergüenza no es solo un error diplomático; es una traición al multilateralismo que la ONU pretende defender. Legitimar la ocupación marroquí envía un mensaje a otros conflictos: la fuerza prevalece sobre el derecho. El Frente Polisario llama a la comunidad internacional a rechazar esta farsa y exigir el referéndum pendiente.

El pueblo saharaui resiste con dignidad en el exilio y en las zonas liberadas. Su lucha no terminará con resoluciones sesgadas. La ONU debe rectificar: o cumple con su mandato descolonizador, o admite que es un instrumento al servicio de los poderosos. La autodeterminación no es negociable; es un derecho humano fundamental.

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