![]()
Galicia, gobernada por el PP desde 2009, ha mantenido una política de conciertos con hospitales privados (como Povisa en Vigo) para gestionar listas de espera. Las derivaciones a la privada persisten especialmente en cirugía y diagnóstico.
Por Lucio Martínez Pereda | 14/04/2025
Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, ha sido acusado por Ana Pontón, portavoz nacional del BNG, de manipular las listas de espera oficiales de la sanidad pública gallega. Según Pontón, el gobierno gallego utiliza una “lista negra y opaca” para excluir a pacientes que siguen esperando atención sanitaria, ocultando así la magnitud de las listas de espera. Además, denunció que los pacientes que rechazan ser tratados en centros privados son discriminados y añadidos a estas listas no oficiales. Estos problemas se suman a críticas a la gestión sanitaria del Partido Popular que incluyen recortes en la sanidad pública y un aumento significativo en la transferencia de fondos al sector privado. En 2023, esta transferencia ascendió a 242 millones de euros, según el Consejo de Cuentas. Galicia no es el único caso; comunidades gobernadas por el PP como Madrid y Andalucía también realizan prácticas similares. Galicia, gobernada por el PP desde 2009, ha mantenido una política de conciertos con hospitales privados (como Povisa en Vigo) para gestionar listas de espera. Las derivaciones a la privada persisten especialmente en cirugía y diagnóstico. En 2024, un caso en la Fundación Biomédica Galicia Sur mostró que fondos públicos pagaron sueldos de personal ligado a una multinacional privada, lo que levantó críticas por falta de transparencia. La atención primaria recibe solo el 11,62% del gasto sanitario, una de las tasas más bajas tras Madrid, lo que indica que los recursos se desvían hacia conciertos privados en lugar de reforzar el sistema público.
Si nos trasladamos a otra comunidad -Andalucía- gobernada por el Partido Popular nos encontramos con las mismas prácticas. Desde que el PP asumió el gobierno en 2019, Andalucía ha incrementado los conciertos con la privada, especialmente tras la pandemia. En 2023, se destinaron 735 millones de euros a derivaciones de pruebas diagnósticas y operaciones, según críticas de la oposición. El gasto sanitario público per cápita en 2023 fue de 1.600 euros, el más bajo de España, mientras que el porcentaje de camas privadas (10,9%) es de los más altos. En 2023, se abrió la puerta a concertar atención primaria en «situaciones puntuales», lo que generó acusaciones de privatización encubierta.
![]()
Madrid, bajo gobiernos del PP desde 1995, es la comunidad con mayor grado de privatización sanitaria. En 2021, se transfirieron 1.236 millones de euros a la sanidad privada, un 31% más que en 2020, mientras el Servicio Madrileño de Salud dejó sin gastar 402 millones presupuestados. Sigamos con los datos: en 2022, el 9% del presupuesto sanitario se destinó a conciertos privados, y el gasto per cápita en sanidad pública (1.521,86 euros) fue de los más bajos. Los hospitales de gestión mixta y los contratos con empresas privadas para servicios no sanitarios son comunes. Organizaciones como CCOO y Audita Sanidad acusan al gobierno de Ayuso de desmantelar la sanidad pública deliberadamente, derivando recursos a empresas privadas mientras las listas de espera no paran de crecer y ya alcanzan a más de 835.000 pacientes.
![]()
La situación en Murcia es aún peor. Bajo el PP desde 1995 también recurre a conciertos privados para gestionar la demanda. En 2022, se clasificó como la comunidad con peores servicios sanitarios públicos, según la FADSP, debido a la dependencia de derivaciones privadas. No hay datos precisos de transferencias, pero los pactos con Vox incluían planes para reducir listas de espera mediante más conciertos y en consecuencia es de suponer que se han incrementado notablemente.
![]()
Para finalizar: la sanidad privada puede aliviar temporalmente las listas de espera pero no aborda las causas estructurales del colapso sanitario. Además, la dependencia de la sanidad privada debilita la pública, que queda afectada por recortes y falta de personal. Veamos ahora los datos situándolos en un contexto de análisis comparativo con otros países : España ya es uno de los países de la OCDE con mayor gasto en sanidad privada, mientras que su inversión pública está por debajo de la media. España ocupa el tercer lugar en la OCDE en gasto sanitario privado: el 3,1% de su PIB, solo por detrás de Portugal (4,1%) y Suiza (3,6%). Este porcentaje aumenta al 3,81% si se incluyen los conciertos público-privados. En contraste, el gasto sanitario público en España está por debajo del promedio de la OCDE (8,7%), situándose en un 10,7% del PIB frente al 10,9% de la media. Además, el gasto per cápita en sanidad es un 20% inferior al promedio europeo.
Se el primero en comentar