La política internacional y los prejuicios ideológicos

Las posturas del candidato libertario Javier Milei de “romper relaciones” con países como Brasil o China debido a que no le gustan sus gobernantes solo podría tener consecuencias gravísimas para la economía argentina en general. En el mundo actual, las relaciones comerciales y diplomáticas entre países son fundamentales para su desarrollo y prosperidad. En este contexto, Argentina se encuentra en una encrucijada, con desafíos y oportunidades en su relación con tres importantes socios comerciales: Brasil, la República Popular China (RPCh) y la República Socialista de Vietnam.

Escuchar a un candidato a presidente que dice querer romper vínculos diplomáticos con estos países sólo por su orientación ideológica denota una visión extremadamente ignorante de cómo funciona el sistema internacional y la importancia que tienen estos mercados para Argentina. Vayamos a los datos: en 2022, Argentina importó de la RPCh u$s 15.855.696 sobre el total de importaciones equivalente a 76.162.545, mientras que le exportamos u$s 8.593.470 sobre un total de u$s 88.268.232, también de acuerdo con los datos extraídos de TradeMap.org. Es decir, el gran problema de Argentina en lo que respecta a su relación bilateral con Beijing no es, precisamente, una cuestión de índole ideológica o política de un mundo que ya no existe más salvo en las fantasías de la Guerra Fría. El principal problema que enfrenta Argentina con la RPCh tiene que ver con lograr superávit y, sobre todo, exportar más y mejor. Es decir, lograr colocar productos con valor agregado y aprovechar el vínculo comercial para robustecer y mejorar la estructura productiva nacional.

Sin embargo, donde mayormente se sentiría esto sería en la región centro. Córdoba, junto con Santa Fe y Entre Ríos, concentra el 40% del comercio exterior argentino. Sus principales socios son Brasil y China, con India y Vietnam por detrás. La producción de trigo y la industria automotriz cordobesa tienen en Brasil a su aliado clave, mientras que China se destaca como el principal comprador de la carne bovina cordobesa. El candidato de La Libertad Avanza ha dicho que quiere cortar relaciones con los países que considera “comunistas”, es decir, Brasil, China y Vietnam. Las exportaciones de Córdoba, por ejemplo, fueron destinadas a 132 países durante 2021. Los principales destinos fueron Brasil (1.112 millones de dólares), China (731 millones de dólares) y Vietnam (553 millones de dólares).

Brasil es el histórico primer socio comercial de Argentina, no sólo por complementariedad productiva y económica, sino incluso por una cuestión geográfica. Argentina comparte una extensa frontera terrestre en la región noreste con Brasil que se extiende por más de 1.200 kilómetros y es una de las más largas de América del Sur, desempeñando un papel fundamental en las relaciones comerciales y la cooperación bilateral entre ambos países. La producción de trigo y la industria automotriz cordobesa encuentra en Brasil a su socio perfecto. Sumado a esto, el país vecino también importa maní y productos lácteos cordobeses.

A su vez, Córdoba exporta la principal producción de su carne bovina a China. De cada 100 kilos de carne enfriada con y sin hueso, congelada con hueso y sin hueso, más del 75% se dirige a los puertos chinos. Hace una semana, Beijing anunció que también importaría menudencias. El frigorífico Logros, ubicado en Río Segundo, sólo en el mes de octubre pasado, envió 853 toneladas de carne vacuna con y sin hueso a China. Tras la decisión de Beijing de abrir un nuevo mercado, el valor de las menudencias se duplicará, según los expertos en el sector.

Argentina es el quinto exportador mundial de carne vacuna y tercer exportador global de poroto de soja y sorgo. En estos tres productos, China se destaca como el principal destino de estas exportaciones, fundamentales para la región centro. El socio número cinco de Argentina es Vietnam, consolidado como uno de los principales compradores tanto de Córdoba como de Santa Fe. En 2022, Vietnam importó harina de soja de 12 mercados, de los cuales Argentina y Brasil fueron los dos principales proveedores. Milei también quiere cortar vínculos con Vietnam, pero se trata de un socio clave con quien, además, tenemos superávit comercial. En 2022, Argentina exportó a Vietnam principalmente vacunas veterinarias y medicamentos. Todos de elaboración nacional. A Vietnam se destinan el 17% de las ventas de harina de soja y también se comercializa maíz. En 2002, la bolsa rosarina calculó que las exportaciones a Vietnam representaban el 0,3% del comercio exterior argentino, con una facturación de u$s 71 millones.

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China juega un papel fundamental en la economía argentina como el quinto exportador mundial de carne vacuna y el tercer exportador global de poroto de soja y sorgo. En particular, más del 75% de las exportaciones de carne bovina se dirigen a los puertos chinos. El ingreso de Argentina a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, además, trae implicado una serie de promesas de inversiones que permitirán modernizar la infraestructura, los caminos y potenciar la estructura productiva argentina. Prescindir de esto por un capricho ideológico no sería, precisamente, algo inteligente de llevar a cabo.

Ni siquiera los Estados Unidos, a pesar de sus enfrentamientos discursivos con China, ha “cortado” relaciones. El escenario internacional es tan complejo como interdependiente y las economías complementarias se necesitan entre sí. De hecho, Beijing es el primer socio comercial de Washington, lo que explica que los «conflictos» no lleguen a mayores y que, más allá de lo que a priori parecen ser diferencias irreconciliables, a la hora de los hechos, no haya rupturas concretas.

El candidato de La Libertad Avanza ha dicho que quiere cortar vínculos con estos países porque son “comunistas”. En la práctica, las relaciones comerciales se basan en intereses económicos y estratégicos. Argentina, al igual que cualquier país, debe evaluar sus relaciones comerciales a la luz de los beneficios económicos y las oportunidades que pueden surgir de esas relaciones. Cortar vínculos comerciales con países basados únicamente en su sistema político tendría repercusiones tan negativas como significativas en la economía y el empleo del país.

El comentario de Milei, basando la decisión de cortar vínculos comerciales con países específicos únicamente en su afiliación política, es una postura simplista y polarizada. Las relaciones internacionales y comerciales son complejas y multifacéticas, y reducirlas a la ideología política de un país es claramente perjudicial para el desarrollo económico y las oportunidades de crecimiento de Argentina. En un mundo globalizado, las naciones exitosas han aprendido a separar las cuestiones ideológicas de las relaciones comerciales, centrándose en intereses mutuos y beneficios económicos. El enfoque pragmático implica analizar las oportunidades comerciales, la reciprocidad y la posibilidad de generar empleo y crecimiento económico en el país.

Diversificar y mejorar la estructura productiva de Argentina es una necesidad imperante en la actualidad. En lugar de ideologías, lo que debe guiar estas relaciones son los intereses económicos y estratégicos del país. Vietnam y China son dos socios que representan oportunidades para expandir el mercado de exportación y fortalecer la economía argentina. La clave está en aprovechar estas relaciones para mejorar la competitividad de los productos argentinos y aumentar el valor agregado de las exportaciones. Para lograr esto, Argentina debe invertir en la innovación y la tecnología, promover la capacitación y formación de su fuerza laboral, y fomentar la investigación y desarrollo en sectores clave de la economía. En ese sentido, es crucial diversificar los productos exportados, no limitándose solo a materias primas, sino también impulsando la exportación de bienes manufacturados y servicios de calidad.

La política internacional y las relaciones comerciales deben basarse en la pragmática búsqueda de intereses económicos y estratégicos, y no en etiquetas ideológicas. Es preocupante que quien quiera ser presidente de Argentina no logre ser consciente de esto. Argentina se encuentra en un momento crucial en su desarrollo económico, donde las relaciones comerciales con China y Vietnam desempeñan un papel importante que permitirá al país fortalecer su posición en el escenario global y asegurar un futuro próspero en un mundo cada vez más interconectado.

Cortar relaciones comerciales con Brasil, China o Vietnam, como propone Milei, constituiría un acto de repercusiones catastróficas para los productores agropecuarios y la industria argentina. La historia demuestra que, en política exterior, no existen amigos ni enemigos permanentes, sólo alianzas e intereses cambiantes. La consolidación de la estructura exportadora argentina se presenta como una necesidad urgente para superar las restricciones de divisas. 

La interdependencia económica con los principales socios, en particular Brasil y China, es esencial para el crecimiento sostenible y la estabilidad financiera del país. En este contexto, resulta fundamental reconocer que las relaciones comerciales van más allá de las preferencias ideológicas de un gobierno, siendo una parte vital para el bienestar económico y la prosperidad de la nación.

*Por Gonzalo Fiore Viani para La tinta / Imagen de portada: AFP.

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