![]()
La película francesa no alardea de los grandes medios de las producciones norteamericanas, así que los que esperan una especie de The Wlaking Dead van a salir decepcionados, porque la apuesta de Dominique Rocher es más filosófica.
Por Angelo Nero | 26/12/2024
Hay quién ve, y lo le quito razón, en las películas de zombies una metáfora del capitalismo salvaje que hoy impera en el planeta, como una pandemia que lo arrasa todo, hasta el pensamiento, devorando con la fuerza de una horda todo lo que se encuentra por delante, ya sean recursos naturales, servicios sociales o personas, por eso cualquier escenario para un historia de zombies es creíble, ya sea en Corea, como en Tren a Busan, en Noruega, como en Nieve Muerta, o en Sudafrica, como en Last Ones Out. Reconozco que, si me dan a elegir, me quedo con las aportaciones que el cine francés ha hecho al género, -una de mis preferidas es “Les affamés”, de Robin Aubert-.
El director francés Dominique Rocher también ha recreado su particular apocalipsis zombie en París, en su película “La nuit a dévoré le monde”, adaptando la novela homónima de Pit Agramen, con una reintrepretación realmente original del género, donde nos presenta a Sam (Anders Danielsen Lie), un joven cosmopolita que despierta en un apartamento, donde había ido a una fiesta, para encontrarse con la desagradable sorpresa de que todos los participantes en la misma han muerto, pero eso no es lo peor, pues se han transformado en unos agresivos muertos vivientes, de los que tendrá que protegerse y, a partir de ahí, organizarse para su propia supervivencia, porque, por lo que parece, en la ciudad no hay más vivos que él.
La película francesa no alardea de los grandes medios de las producciones norteamericanas, así que los que esperan una especie de The Wlaking Dead van a salir decepcionados, porque la apuesta de Dominique Rocher es más filosófica, si se me permite el término, y se centra en los esfuerzos del protagonista en no solo asegurar su supervivencia, empleando toda la astucia posible para asegurar sus suministros y mantenerse alejado del peligro, si no que también en mantener la cordura, mientras el mundo se va derrumbando a su alrededor.
Anders Danielsen Lie, el suicida enganchado a la heroína de “Oslo, 31 de agosto”, el novelista gráfico de “La peor persona del mundo”, y protagonista también de la notable película del genero zombie, estrenada este 2024, la noruega “Descansa en paz”, lleva, de forma solvente, el peso de la película, y nos hace ponernos en la piel de este “ultimo habitante del planeta”, para quién París se ha convertido en una pesadilla.
El aliento de viento fresco, que reduce el peso del drama francés, viene de la mano de la actriz iraní, Golshifteh Farahani, protagonista de la notable adaptación del comic de Marjane Satrapi, “Pollo con ciruelas”, y de “Las hijas del sol”, donde interpreta a una comandante de la guerrilla kurda.
Se el primero en comentar