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La cinta explora los límites entre el pecado y el delito, cuestionando cómo la Iglesia ha gestionado históricamente estos casos.
Por Ana Redondo | 6/06/2026
La película La luz, escrita y dirigida por Fernando Franco, se trata de un drama psicológico intenso de aproximadamente 118-120 minutos que aborda, desde un punto de vista poco habitual, los escándalos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica.
Manuel (interpretado por Alberto San Juan) es un párroco muy querido en su comunidad. Lleva años en crisis personal y ha solicitado la dispensa para abandonar el sacerdocio y comenzar una nueva vida, incluso tras iniciar una relación sentimental con otro hombre. Sin embargo, cuando un oscuro episodio de su pasado amenaza con salir a la luz, se ve obligado a confrontar las consecuencias de sus acciones. Esto desencadena un viaje sin retorno en el que desafía abiertamente a la institución que lo había protegido durante años.
La cinta explora los límites entre el pecado y el delito, cuestionando cómo la Iglesia ha gestionado históricamente estos casos. Fernando Franco ha declarado que la película plantea si los abusos se resuelven con oración y cilicio o si deben tratarse como crímenes que exigen justicia.
Fernando Franco, un director comprometido
Fernando Franco (nacido en 1976) es un cineasta español con trayectoria como montador (ha trabajado en filmes como Blancanieves o Robot Dreams) y director. Su filmografía incluye títulos como La herida (2013), Morir (2017) y La consagración de la primavera (2022). Con La luz, su cuarto largometraje como director, da un paso más en su exploración de temas incómodos y personajes en crisis. Es su primera película distribuida por un gran estudio y ha sido presentada en mercados internacionales como el Marché du Film de Cannes.
La luz no se centra tanto en la víctima como en el abusador y la institución que lo ampara. Esta perspectiva genera debate: ¿es posible la redención? ¿Hasta dónde llega la impunidad histórica de la Iglesia? La película llega en un momento significativo, coincidiendo con una visita papal a España, y forma parte de un cine español que cada vez más se atreve a cuestionar estructuras de poder.
La fotografía de Santiago Racaj y la banda sonora contribuyen a crear una atmósfera de tensión creciente, donde la “luz” actúa como metáfora de la verdad que irrumpe en las sombras.
Las críticas destacan su valentía narrativa, la solidez interpretativa de San Juan y su capacidad para generar reflexión sin caer en el panfleto. Algunos la describen como un “thriller dramático extraordinario” que ilumina las manchas bajo la luz acusadora de los vitrales eclesiásticos.
En definitiva, La luz es una propuesta madura y necesaria del cine español actual. No busca respuestas fáciles, sino incomodar al espectador y abrir un debate público sobre un tema que sigue siendo dolorosamente actual. Imperdible para quienes valoran un cine que trasciende el entretenimiento y se atreve a mirar de frente las verdades más oscuras.
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