La izquierda y el fetichismo del capitalismo de posguerra

Por Christian Orozco

“Cuando llegue la lucha de clases como tal, mi patriotismo local y mi patriotismo personal estarán con mis afines. Yo puedo estar influido por lo que estimo que es justicia y buen sentido, pero la lucha de clases me encontrará del lado de la burguesía educada”.

John Maynard Keynes

 

El capitalismo de posguerra, el modelo de acumulación fordista-keynesiano, los treinta gloriosos… Múltiples y varias fórmulas se han utilizado para definir al periodo que abarca 1945-1975. Sin lugar a dudas, años marcados por una cierta domesticación aparente y temporal de un sistema que se sentía intimidado por la amenaza del fantasma del comunismo. El cual, con sus matices blancos, negros y grises, había demostrado que la figura del empresario y la libertad de mercado eran fenómenos históricos y, por tanto, superables mediante la planificación de la economía.

Así, la izquierda −incluso la autodenominada “izquierda radical” −, parece volver los ojos hacia aquellos años de capitalismo amable o de rostro humano (y si lo hubo, éste solo fue aplicable a las economías centrales, principalmente en Europa y Estados Unidos). Keynes, Krugman, Stigliz, y más recientemente Piketty se han tornado referentes de una izquierda desclasada que solo aspira −en el mejor de los casos− a reducir la desigualdad, regular las finanzas, que las empresas no “exploten” tanto a sus trabajadores −como si la explotación fuera una cuestión de voluntarismo o bondad burguesa−, etc. El barón inglés John Maynard Keynes nunca quiso ni en sus sueños más húmedos destruir el capitalismo y a la “burguesía educada” de la que él formaba parte. El keynesianismo no es más que la solución (temporal) que halló el sistema en crisis para que, mediante las palancas del Estado, el sistema pudiera sobrevivir ante una hecatombe social que amenazaba con estallidos revolucionarios que pudieran desembocar en la toma del poder político por parte de la clase obrera organizada.

Pero ¿qué hizo posible esta “edad de oro” del capitalismo? Pues bien, históricamente se han analizados distintos factores que pueden explicar este periodo atípico de crecimiento económico y una cierta redistribución de la riqueza −siempre de forma contenida y limitada al centro del sistema-mundo−, entre ellas podemos señalar: i) la enorme destrucción de fuerzas productivas en toda Europa de la mano de importantes avances tecnológicos militares  que más adelante serán aplicados a la industria civil, constituyendo la base de un crecimiento ostensible y vigoroso de la productividad[1]; ii) una (relativa) estabilidad social, política y económica que se logró gracias a las concesiones que la burguesía tuvo y puedo hacer −de la mano de una tasa de plusvalía especialmente elevada− ante la clase obrera, presa del miedo ante la amenaza constante de la revolución; iii) un sistema monetario internacional estable impuesto por el papel hegemónico que Estados Unidos presenta durante este periodo, especialmente de los capitales financieros estadounidenses; y, finalmente, iv) la existencia de dos motores artificiales de crecimiento, el primero, la expansión exponencial de los créditos, y, segundo, el gasto militar y el negocio de la guerra.[2]

Esto último no nos debe extrañar en absoluto, memorables fueron las palabras del excelso premio Nobel Paul Krugman en una entrevista para la CNN[3] cuando afirmó que el mundo (Estados Unidos) podría salir de la crisis iniciada 2007 si unos alienígenas nos declaran la guerra y nosotros nos tuviésemos que armar hasta los dientes para derrotarlos. ¿Y uno se pregunta? ¿No ha sido acaso una de las herramientas que más ha utilizado el imperialismo estadounidense en la historia para dinamizar su proceso de acumulación? Quizás una batalla abierta del ejército norteamericano contra extraterrestres suene más bien a un guion hollywoodiense, sin embargo, Irak, Siria, Afganistán, y un largo etcétera de países ya han experimentaron en sus carnes una buena dosis de keynesianismo armado y “democracia” liberal… ¿Cuántas guerras e invasiones más serán necesarias para reanimar a un capitalismo moribundo?

El keynesianismo no es más que la solución (temporal) que halló el sistema para sobrevivir ante una hecatombe social  que pudiera desembocar en la toma del poder político por parte de la clase obrera organizada.

Hace varias décadas Bertolt Brecht ya nos advertía que no hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado. El capitalismo en crisis, los bajos niveles de plusvalía, el agotamiento de los espacios de realización del capital… agudizan las tensiones interclasistas e imposibilitan el mantenimiento de un cierto pacto social entre capitalistas y trabajadores, como bien lo demostró la apisonadora de derechos sociales que fue el neoliberalismo a partir de los años ochenta (en Chile y Argentina una década antes). En este contexto, no deja de resultar chocante la existencia de una autodenominada izquierda que se olvidó de los principios más básicos del marxismo y el materialismo dialéctico; y abraza sin paliativos al amable keynesianismo benefactor, amalgamado, en no pocas ocasiones, de bienintencionados discursos posmodernos y una cierta dosis de pensamiento New Age.

En estos tiempos que corren, en los cuales la barbarie llegó para quedarse hace mucho tiempo, será absolutamente necesario la construcción de un movimiento transformador que ansíe cambiar todo lo que tiene que ser cambiado, y que sienta añoranzas de futuro −sin olvidar las luchas, las victorias y derrotas pasadas−, y, sobre todo, abandone toda esperanza de reformar el capitalismo para que vuelva a ser lo que nunca fue y lo que nunca podrá ser, es decir, un sistema socioeconómico que garantice un orden material y moral encaminado a la emancipación de la humanidad y al desarrollo integral de todas sus potencialidades.

[1] Boundl, F. (2013). Tasa de beneficio y distribución del ingreso en la economía española (1964-2012). Ensayos de Economía.

[2] Arrizabalo, X. (2014). Capitalismo y economía mundial. Instituto Marxista de Economía.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=jaED2ErdIv8&t=29s

One thought on “La izquierda y el fetichismo del capitalismo de posguerra

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Nueva Revolución utiliza cookies, no podemos evitarlo. Al seguir navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies

Canal de Nueva Revolución

Síguenos en Telegram
Cerrar