La inacción permite la exportación de recursos saharauis con etiquetado incorrecto pese a la sentencia del TJUE

Es fundamental que el Frente Polisario y las organizaciones solidarias abandonen la estrategia de mera observación y reaccionen con firmeza.

Por Héctor Bujari Santorum | 5/03/2025

La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) del 4 de octubre de 2024 representa un hito en la lucha por el reconocimiento del Sáhara Occidental como un territorio «separado y distinto del Reino de Marruecos». No obstante, a pesar de la relevancia de este fallo y de la victoria legal que supone para la causa saharaui, la falta de acción contundente por parte del Frente Polisario y el movimiento solidario es alarmante.

El fallo del TJUE rechazó los recursos de la Comisión y el Consejo de la UE y ratificó las decisiones del Tribunal General de septiembre de 2021, reafirmando la soberanía del pueblo saharaui sobre sus recursos naturales.

Sin embargo, aunque se otorgó un plazo de un año para que las empresas se ajustaran a las nuevas disposiciones. Actualmente, los productos continúan sin portar la etiqueta identificativa de «Sáhara Occidental», lo que es jurídicamente impugnable.

Frente a esta situación, el movimiento solidario y las entidades que defienden los derechos del pueblo saharaui han adoptado una actitud pasiva. No se observa una labor de denuncia activa ni una presión ante las instancias correspondientes para exigir el cumplimiento de la sentencia del TJUE.

En lugar de asumir una postura firme contra estas irregularidades, la respuesta ha sido inexistente.

Las declaraciones de Mohamed Salem Ould Salek, en las que expresa la disposición del Frente Polisario a negociar con la Unión Europea un marco que respete las decisiones judiciales y garantice los intereses del pueblo saharaui, resultan insuficientes si no van acompañadas de acciones concretas. La inacción permite que continúe la explotación ilegal de los recursos del Sáhara Occidental y que se perpetúe el desconocimiento de la legalidad internacional.

Es fundamental que el Frente Polisario y las organizaciones solidarias abandonen la estrategia de mera observación y reaccionen con firmeza. Se requiere una ofensiva diplomática y legal que impugne la comercialización fraudulenta de productos saharauis etiquetados como marroquíes, así como una movilización internacional para denunciar la inacción de las instituciones europeas. Si se continúa en esta línea de pasividad, se corre el riesgo de que los logros judiciales queden en meras declaraciones sin efectos prácticos sobre la realidad del pueblo saharaui.

No basta con celebrar victorias jurídicas. Es hora de que el Frente Polisario y las organizaciones de apoyo tomen la iniciativa y conviertan estas sentencias en herramientas efectivas para la defensa de los derechos del pueblo saharaui.

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