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En España la Hasbara despliega su arsenal más sutil: pagos encubiertos a periodistas deportivos para que defiendan al equipo israelí con uñas y dientes.
Por Lucio Martínez Pereda | 12/09/2025
Estos días hemos comprobado entre quienes se reparte el dinero de la Hasbara en España: solo hay que fijarse en la lista de periodistas deportivos que intentan presentar a los cientos activistas contrarios al genocidio de Netanyahu como peligros criminales: Gran cantidad de dinero se está gastando los ministerio de asuntos exteriores y Turismo de Netanyahu en pagar periodistas paniaguados en España. Pero ya está claro que tienen la batalla de la opinión pública perdida y también resulta igualmente evidente que quedará dañado su prestigio profesional.
El equipo Israel-Premier Tech se ha convertido en un emblema de la Hasbara israelí: la maquinaria de propaganda estatal diseñada para blanquear la imagen de Israel en el exterior, especialmente tras el genocidio en Gaza. Fundado en 2014 por el millonario canadiense-israelí Sylvan Adams – un «orgulloso sionista» y amigo personal de Benjamin Netanyahu–, el equipo no es un mero proyecto deportivo. Adams lo ha admitido abiertamente: su objetivo es «promover la marca Israel» a través del deporte, invirtiendo millones para posicionar a los ciclistas como embajadores de un régimen acusado de crímenes de guerra.
Y en España, epicentro de protestas contra su participación en La Vuelta 2025, la Hasbara despliega su arsenal más sutil: pagos encubiertos a periodistas deportivos para que defiendan al equipo con uñas y dientes. La Hasbara opera a través de canales discretos: empresas interpuestas como consultorías de «comunicación estratégica» o patrocinios disfrazados de «formación en redes sociales». Periodistas de cabecera en cadenas y periódicos conocidos reciben incentivos mensuales- entre 2.000 y 5.000 euros, según estimaciones basadas en casos similares como el Barçagate- para ensalzar las virtudes del Israel-Premier Tech. No se trata de sobornos burdos, sino de un goteo constante: invitaciones a Tel Aviv para «cubrir eventos exclusivos», acceso prioritario a entrevistas con Sylvan Adams o incluso bonos por artículos que minimicen las protestas pro-palestinas durante La Vuelta.
Esta táctica no es nueva. La Hasbara, con un presupuesto anual de cientos de millones- incluyendo 150 millones de dólares asignados en 2024 para influencers y medios-ha infiltrado el deporte en España como un queso de gruyere. En España, donde el Gobierno de Sánchez ha calificado a Israel de «Estado genocida» y reconocido el Estado palestino, los pagos a periodistas están siendo lógicamente muy grandes . Se trata de transferencias desde fondos del Ministerio de Turismo israelí, canalizadas a través de la Israel Cycling Academy, precursora del equipo. Periodistas que cubren La Vuelta, reciben «asesoría gratuita» de PR firms ligadas a Adams, a cambio de colocar consignarios prescritos.
A pesar de todo el dinero gastado en comprar periodistas, han perdido la batalla con el ciudadano de a pié, que ve la realidad. Israel comete genocidio.