![]()
La historia es una mezcla de duración y cambio. Buscar una identidad colectiva única que se mantenga activa en el largo proceso temporal de suma y sigue de siglos es un imposible y además es un indeseable.
Por Lucio Martínez Pereda | 23/10/2025
Este domingo noche fui invitado por mi amigo @josepmas Josep María a participar junto a Antonio Gómez Movellan en el #EspaisX “El poder de la religión. Una historia de injusticias.” Al terminar me sentí obligado a pedir disculpas a los oyentes por haber perdido la calma en un par de ocasiones. Me explico: con la pomposidad propia del atrevido ignorante un oyente ultraderechista con ínfulas de historiador y con la seguridad de quien cree estar nombrando un hecho incontrovertible como si fuese una “sub speciae aeternitatis”, afirmó que “ la raíz histórica de Europa es el Cristianismo.»
La identidad nunca es única, ni para las personas ni para los territorios ni para las culturas, ni mucho menos para la historia.
La identidad de las personas es múltiple y diversa. A lo largo del día podemos ser varias cosas: docentes, vegetarianos , espectadores de televisión o lectores de libros. Incluso respecto a una cuestión concreta la identidad puede ser doble y contradictoria. Si nos fijamos en la cuestión de la movilidad, cuando conduzco un coche tengo identidad de automovilista, cuando cruzo la calle andando tengo identidad de peatón.
La historia es una mezcla de duración y cambio. Buscar una identidad colectiva única que se mantenga activa en el largo proceso temporal de suma y sigue de siglos es un imposible y además es un indeseable. En lugar de tener raíces históricas como causas esenciales o puntos de origen fijos, la historia es un flujo continuo de continuidades y discontinuidad. El esencialismo es una trampa temporal y no tiene nada de histórico.
Cuando los partidarios de este esencialismo historicista eligen y restringen la historia a una supuesta raíz o esencia inmutable y esencialista nos encontramos con dos supuestos núcleos irradiadores de la Europeidad actual . La derecha partidaria de debilitar la democracia fijará el núcleo fundador de la identidad europea en lo que ellos llaman equivocadamente la “cristiandad”. La izquierda partidaria de fortalecer esa misma democracia elegirá la Ilustración. La búsqueda de las raíces históricas del pasado en realidad son retratos ideológicos de los buscadores y no de lo buscado. Cuando indagamos en las raíces del pasado, retratamos menos a nuestros antepasados que a nosotros mismos. Como decía el gran historiador italiano Benedetto Croce: toda historia del pasado es en realidad historia contemporánea.
Es más, la propia metáfora vegetal de las raíces es una seductora y potente trampa retórico-poética que no sirve para dar cuenta de ese proceso heterogéneo y cambiante: no vale para simbolizar la repetición contra cíclica de momentos de radical transformación como son las revoluciones y las repeticiones contra cíclicas de los periodos contrarrevolucionarios y reaccionarios. De buscar una metáfora vegetal para definir este proceso de idas y venidas, de curvas y contra curvas la imagen más adecuada no serían las raíces sino las hojas de ese mismo árbol que aparecen desaparecen y vuelven a aparecer.
Se el primero en comentar