La fachada patriótica de VOX: subordinación a Trump y la OTAN

Con su apoyo a las demandas de la OTAN, VOX vuelve a priorizar la lealtad a una agenda extranjera por encima de la autonomía nacional.

Por David Hurtado | 10/10/2025

Santiago Abascal, líder de VOX, ha vuelto a poner en evidencia las contradicciones de su discurso supuestamente patriótico al alinearse sin fisuras con las recientes declaraciones de Donald Trump, quien sugirió que España debería ser expulsada de la OTAN por no destinar el 5% de su PIB al gasto militar. En lugar de defender la soberanía y los intereses nacionales, Abascal ha optado por lamentar que el gobierno de Pedro Sánchez no cumpla con las exigencias de la alianza atlántica, demostrando una vez más que su «patriotismo» es poco más que una fachada que se desmorona ante los intereses geoestratégicos de Estados Unidos.

Resulta paradójico que un partido que se jacta de defender la «España viva» y la soberanía nacional se pliegue con tanta facilidad a las demandas de Washington. VOX, que no escatima en críticas al gobierno español o al régimen marroquí cuando le conviene, parece perder la voz cuando se trata de cuestionar a Trump o a la OTAN. La organización de Abascal no solo apoya la permanencia de bases y tropas estadounidenses en territorio español, sino que ahora respalda implícitamente una postura que podría poner en riesgo la posición de España en la escena internacional. ¿Dónde queda la defensa de la soberanía que tanto proclaman?

Esta no es la primera vez que VOX muestra su sumisión a los intereses estadounidenses. Cuando Trump impuso aranceles a productos españoles, perjudicando sectores clave como el agrícola, Abascal miró para otro lado, incapaz de articular una crítica que defendiera los intereses de los productores españoles. Ahora, con su apoyo a las demandas de la OTAN, VOX vuelve a priorizar la lealtad a una agenda extranjera por encima de la autonomía nacional. Este seguidismo no solo desacredita su retórica patriótica, sino que pone en cuestión la coherencia de un partido que se presenta como defensor de los españoles, pero se doblega ante las presiones de Washington.

La postura de Abascal refleja una doble vara de medir: duro con los vecinos del sur, como Marruecos, pero servil ante el poder estadounidense. Este contraste no pasa desapercibido. Mientras VOX agita la bandera de la identidad nacional, su alineación con la OTAN y Trump revela una falta de compromiso real con la independencia de España. La soberanía, al parecer, es solo un eslogan que se desvanece cuando los intereses de la Casa Blanca entran en escena.

La reacción de Abascal ante las declaraciones de Trump no hace más que confirmar que el patriotismo de VOX es una pose vacía. Lejos de defender los intereses de España, el partido se pliega a una agenda extranjera que, en última instancia, podría debilitar la posición del país en el escenario global. Si VOX realmente quisiera abanderar la soberanía, empezaría por cuestionar la influencia de potencias extranjeras en suelo español, en lugar de aplaudirlas. Pero, al parecer, el «patriotismo» de Abascal termina donde comienzan los dictados de Washington.

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