La dimisión de Montón no exime a la Universidad Rey Juan Carlos

Por Victor Chamizo

Ayer escribía una carta abierta a Carmen Montón pidiendo su dimisión. Y ayer mismo, por la noche, Montón convocaba a la prensa para anunciar su renuncia al cargo. Por supuesto que la carta de este pseudoanónimo escritor no puede haber tenido nada que ver. Ni tan siquiera la mencionada epístola se hizo viral. No obstante, es de agradecer que se produzcan estos hechos, porque dignifican la democracia y la sociedad, y nos acercan a los países demócratas de nuestro entorno, acostumbrados como estábamos a ser testigos del anclaje al sillón o al cargo, como ustedes prefieran denominarlo.

Pero aquí no debería concluir todo. En estos sucesos de regalos de másteres, convalidaciones, aprobados inexplicables de asignaturas sin presentación a los exámenes, cursos gratuitos, faltas de asistencia, etc. Alguien más que el propio interesado tiene que haber participado.

¿Quién o quiénes están detrás de todo este entramado corrupto, porque esto no deja de ser otro tipo de corrupción? ¿Qué profesores se han prestado a semejante enjuague? ¿Qué funcionarios han consentido en modificar las actas o las calificaciones, hay requerimientos por escrito?

Rectores, vicerrectores, Titulares de Cátedra, Profesores Numerarios, ¿No tienen nada que decir? ¿No son, en mayor o en menor medida, culpables?

Sinceramente, echo en falta, al menos, una nota de prensa por parte del profesorado de la universidad pidiendo disculpas (aunque una mayoría no tenga arte ni parte en semejante pufo), como colectivo. Como colectivo, además, afectado por los hechos, porque la institución en la que trabajan, y a la que representan, se ha puesto en entredicho, se le ha provocado un daño de desconocidas futuras consecuencias.

El alumnado que forma parte de ese campus ya protestó, indignado, cuando salió a la luz lo de Cifuentes, y debería hacerlo también ahora, da igual si las clases aún no han comenzado. Existen medios como nunca han existido para convocar cualquier acto del tipo que sea. Todos lo sabemos. Esta parálisis de la Sociedad Educativa afectada por estos hechos, ni la entiendo, ni la comparto.

Léanse la carta anteriormente mencionada, porque en el penúltimo párrafo de ella, se incluye una propuesta que considero podría paliar algo el daño que se le ha causado a este centro educativo.

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