La descomposición moral del Gobierno de Mazón: corrupción, negligencia y desprecio por el pueblo valenciano

¿Qué clase de gobierno decide subirse el sueldo mientras las familias valencianas se enfrentan a la pérdida de sus hogares, su sustento y, en muchos casos, a la devastadora pérdida de seres queridos?

Por Isabel Ginés | 28/11/2024

El filósofo romano Cicerón advertía hace más de dos mil años: “Servirse de un cargo público para el enriquecimiento personal resulta no ya inmoral, sino criminal y abominable”. Estas palabras resuenan hoy con la actualidad al observar el gobierno de Carlos Mazón en la Generalitat Valenciana. Lo que debería ser un liderazgo comprometido con la reconstrucción y la solidaridad en tiempos de crisis, se ha transformado en una demostración impúdica de abuso de poder, corrupción y negligencia. En medio de una tragedia sin precedentes como la DANA del 29 de octubre, lo que encontramos no es empatía ni acción efectiva, sino un gobierno que ha decidido aprovecharse de la desgracia para su propio beneficio.

El último y más flagrante acto de esta deriva moral ha sido la aprobación de un decreto que elimina el tope salarial para los nuevos miembros del Consell, utilizando como pretexto las medidas extraordinarias para gestionar la emergencia. En lugar de centrar todos los esfuerzos en ayudar a los damnificados, Mazón ha aprovechado esta coyuntura para aumentar los salarios de los altos cargos, un acto inmoral que se ha llevado a cabo de manera opaca, a espaldas del pueblo y en medio del sufrimiento colectivo.

El decreto establece que aquellos miembros del Consell que anteriormente estuvieran en situación de retiro, como es el caso del teniente general Francisco Gan Pampols, percibirán un sueldo calculado como si aún estuvieran en servicio activo. Esto significa que Pampols cobrará como si nunca hubiera dejado su cargo militar. Pero esta no es una excepción, es la norma de un gobierno que ha institucionalizado el privilegio mientras la gente lucha por sobrevivir. Arreglar si pero aprovechar el resto ya no . ¿Qué clase de gobierno decide subirse el sueldo mientras las familias valencianas se enfrentan a la pérdida de sus hogares, su sustento y, en muchos casos, a la devastadora pérdida de seres queridos?

La insensibilidad del gobierno de Mazón no se limita al ámbito económico. El sector cultural, ya debilitado, ha sido golpeado de manera directa con la supresión de ayudas históricas al sector del libro y la lectura. En el peor año posible, cuando las librerías y editoriales luchan por sobrevivir, la Generalitat ha decidido no convocar las subvenciones necesarias para la difusión del libro y la lectura. Estos fondos, que ascendían a 1,15 millones de euros, han sido durante décadas el pilar que sostenía eventos clave como la Fira del Llibre de València, la Fira de Castelló, los festivales literarios València Negra y Vociferio, y otras iniciativas que forman parte de la identidad cultural valenciana.

La decisión de dejar morir este sector no es solo una torpeza administrativa, es un ataque directo a la cultura y a la memoria colectiva de un pueblo. Sin esas ayudas, desaparecen proyectos fundamentales, dejando a la sociedad sin espacios para el pensamiento crítico y la reflexión. El gobierno de Mazón está destruyendo, por acción u omisión, el tejido cultural valenciano, mientras refuerza los privilegios de quienes forman parte de su círculo de poder.

No hay acto más condenable que la negligencia que pone en riesgo vidas humanas, y es exactamente lo que ha ocurrido en el derrumbe del CEIP Lluís Vives de Massanassa. La muerte de un trabajador por este derrumbe fue calificada por la Conselleria de Educación como “imprevisible”. Sin embargo, el Ayuntamiento de Massanassa había prohibido el acceso al edificio desde el 7 de noviembre, alertando del peligro de derrumbe. Técnicos de la propia Conselleria habían marcado el edificio en rojo, señalando el riesgo. ¿Cómo se puede hablar de imprevisibilidad cuando había advertencias claras y específicas? Esta tragedia no es un accidente fortuito, es el resultado directo de la incompetencia, la falta de previsión y el desprecio por la seguridad de las personas.

El responsable político de esta catástrofe, José Antonio Rovira, se ha refugiado en excusas inaceptables, mostrando una absoluta desconexión con la realidad y con las familias que ahora lloran a su ser querido. No solo no acudió al lugar de la tragedia, sino que su departamento ignora las advertencias, dejando claro que la vida humana ocupa un lugar secundario frente a la inercia burocrática y la falta de liderazgo.

Como si no bastara con la insensibilidad y la negligencia, el gobierno de Mazón ha destinado 34,2 millones de euros en contratos de emergencia a empresas relacionadas con las tramas Gürtel y Taula, ambas condenadas por corrupción. De los 50,6 millones destinados a la reconstrucción tras la DANA, la mayor parte ha ido a parar a estas compañías, que en su día financiaron ilegalmente al Partido Popular. Este es el verdadero rostro del gobierno de Mazón: aprovechar la desgracia para beneficiar a los mismos actores que saquearon las arcas públicas en el pasado.

Además, el supuesto fallo técnico que dejó “a oscuras” la reunión telemática en la gestión de la DANA ha sido señalado como una desconexión premeditada. Esta maniobra de ocultación revela un desprecio total por la transparencia y la colaboración en situaciones críticas. La Generalitat, en lugar de gestionar la crisis, optó por ocultar información, privando de una comunicación esencial durante una emergencia.

El gobierno valenciano ha demostrado que no es un gobierno al servicio de su pueblo, sino una máquina de poder cuyo único objetivo es perpetuar su control a cualquier costo. Suben sus sueldos, destruyen la cultura, ignoran las alertas de seguridad y benefician a los que nos dejan tirados o solo buscan propio beneficio. Saben que se van y están aprovechando para llenarse los bolsillos. Vergüenza. Es hora de decir basta.

La Comunidad Valenciana merece líderes con integridad, compromiso y respeto por la vida y el bienestar de su gente. Los ciudadanos no somos peones en su juego de poder. Si no son capaces de gobernar con humanidad, decencia y responsabilidad, márchense. Deben convocar elecciones y dejar paso a quienes tengan un mínimo de conciencia. Un gobierno que le importa nuestra gente, nuestro pueblo.

Este no es un grito partidista, es un grito de dignidad. Los valencianos no podemos resignarnos a ser gobernados por quienes han demostrado su desprecio por la vida, la cultura y el futuro de nuestra tierra. El tiempo de la impunidad ha terminado. Las calles claman y no perdonamos.

2 Comments

  1. Mazon sigue en la línea del partido podrido.Hagamos memoria de los muertos del pp.
    El metro de Valencia
    Los soldados del yak 42 y su repatriados con los cadáveres mezclados entre ellos
    Lxs muertxs de los atentados de Madrid y los cientos de heridxs
    Lxs muertxs de las residencias de Ayuso y ahora lxs muertxs del inepto Mazon.
    Sumamos y nos acercamos a 8000 víctimas por responsabilidad de un partido corrupto neo franquista.
    Que podemos esperar de los políticos actuales que no sea ser el felpudo del capitalismo y del imperialismo,ser sumisos a los yanquis y la otan ??
    Salud y anarkia

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