La Coordinadora Juvenil Socialista toma protagonismo en Sol y convierte la vivienda en conflicto de clase

Este viernes por la noche, mientras el Sindicato gestionaba el vaivén de la acampada, la Coordinadora movilizó a miles de personas por las calles del centro.

Por Anabel Castillo | 3/10/2026

Desde el sábado 26 de septiembre, cuando el desahucio de Maricarmen Abascal desencadenó la ocupación de la Puerta del Sol, han convivido en la plaza distintas organizaciones con perfiles muy diferentes.

El Sindicato de Inquilinos ha sido el organizador de facto de la acampada y el interlocutor que más atención mediática ha recibido. Su perfil es moderado: un activismo reformista que apuesta por presionar al Gobierno con determinadas medidas.

Este viernes 2 de octubre, tras la caída de los decretos de vivienda en el Congreso, la estrategia del Sindicato mostró sus limitaciones y también su ambigüedad. Por la mañana la organización anunció que el sábado levantaría su presencia oficial en Sol para trasladar la energía de la plaza “bloque a bloque y barrio a barrio”. Horas después, cuando el Congreso tumbó los dos reales decretos de vivienda con los votos de PP, Vox y Junts, las portavoces —entre ellas Alicia del Río— desmintieron el levantamiento: “la acampada seguirá”, “esto es imparable”, “caminamos hacia la huelga general”.

Sin embargo, la línea reformista del Sindicato se ha estancado en una negociación con el marco institucional que acaba de rechazar sus medidas.

En paralelo, la Coordinadora Juvenil Socialista —la pata juvenil del Movimiento Socialista, de línea comunista y de clase— ha ido tomando protagonismo en este movimiento de protesta.

La CJS no respaldó los decretos. Los describió como “pan para hoy, hambre para mañana” y sostuvo que no iban a terminar con el problema de la vivienda. Su programa, difundido estos días, va más allá del alquiler: expropiación del patrimonio de los especuladores, prohibición del uso especulativo de la vivienda y planificación del parque según necesidades sociales, con el socialismo como horizonte declarado.

Este viernes por la noche, mientras el Sindicato gestionaba el vaivén de la acampada, la CJS movilizó a miles de personas por las calles del centro de la capital. Militantes de la Coordinadora, como Liber Morquillas, hablaron de “circo parlamentario”.

La irrupción de la CJS representa un salto cualitativo y una escalada en la ola de protesta que sitúa la vivienda como un conflicto de clase.

Ahora queda lo más difícil. Sostener la acampada y las asambleas y liderarla con objetivos transformadores. Pasar de la consigna contra el rentismo a una alternativa que desborde el parlamentarismo liberal. Por ahora, la Coordinadora ha demostrado músculo militante y capacidad de liderazgo.

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