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Garcia pone el dedo en la llaga desde la primera página: el consentimiento no es un interruptor que un segundo esté apagado y al siguiente encendido. Es una conversación fluída, contradictoria, llena de silencios y de gritos.
Por Dani Seixo | 5/03/2026
Lo confieso. Cuando vi el título, «La conversación de los sexos«, por un momento puse los ojos en blanco. Pensé inmediatamente: otro manual de instrucciones para parejas, otro decálogo del buen rollo con lenguaje inclusivo y una prologuista de moda. Otro libro que nos explica cómo tienes que follar si quieres ser una persona decente, un buen ciudadano. Pero luego me percate de que en la contraportada existian algunas pistas de que la cosa no iba de eso. En medio de este ruido ensordecedor de los buenos modales y las formas excesivamente rígidas, tenía en mis manos La conversación de los sexos de Manon Garcia, editado por Akal. Y joder, menos mal.
Lo primero que debo decir es que esto no es un manual de autoayuda para «empoderarte» en la cama, ni un panfleto para repartir carnets de buena feminista. Manon Garcia, que escribe desde la academia pero con un ojo puesto en la realidad sucia y compleja de nuestras sábanas, viene a decirnos que nos estamos equivocando de conversación. O mejor dicho, que no estamos encarando de modo alguno la conversación adecuada.
Garcia pone el dedo en la llaga desde la primera página: el consentimiento no es un interruptor que un segundo esté apagado y al siguiente encendido. Es una conversación fluída, contradictoria, llena de silencios y de gritos. Y es que cuando Locke y compañía construyeron una idea de contrato entre hombres libres e iguales, no pensaban en nuestras camas, porque cuando dicha idea se aplica al sexo, hace aguas por todas partes. Porque en el sexo no somos iguales. El deseo está empapado de poder, mandatos de género e historias que nos contaron sobre quién debe pedir y quién debe entregarse.
Aquí es donde la cosa se pone seria y real. Porque todas hemos estado ahí. En esa zona gris, viscosa, donde no dices que no, pero tampoco estás diciendo que sí con entusiasmo. Garcia se atreve a tocar la herida abierta, la diferencia entre consentir y ceder. ¿Cuántas veces hemos cedido por no aguantar la chapa, por miedo, por cumplir con el rol de género que nos han tatuado en el cerebro desde niñas? La autora nos escupe a la cara una verdad incómoda: bajo el patriarcado, a las mujeres se les enseña a ser objetos complacientes, no sujetos deseantes. Y claro, pedirle a un objeto que «consienta» libremente es una trampa mortal.
Y en este punto llega al BDSM y el libro cobra un interés particular, porque si hay un espacio donde el consentimiento se negocia, se verbaliza, se convierte en palabra y en límite, es precisamente este. Garcia no cae en la trampa de moralizar sobre las prácticas sexuales de las mayorías ni de las minorías. Simplemente pregunta… Si en el BDSM hay contrato, hay límites, hay palabra, ¿por qué fuera de él no somos capaces de hablar? ¿Por qué en el sexo «normalizado» el deseo se da por supuesto? ¿Por qué la sumisión se confunde con sumisión?
Y la autora responde citando a Gloria Steinem, con una fórmula que me va a acompañar meses: «erotizar la igualdad». No se trata de follar con normalidad. Se trata de follar con conciencia. Con presencia. Con capacidad de decir «para» sin que eso sea un drama o una ruptura de la normalidad y el erotismo. Con capacidad de decir «quiero» sin que eso sea una concesión.
La conversación de los sexos llega a España en el momento justo, cuando estamos perdidos entre el punitivismo y el «todo vale». Su autora no ofrece respuestas cerradas y eso se agradece. No es un libro para leer buscando absolución. Es un libro para leer y luego mirar a tu pareja, a tu amante o a tu rollo de una noche y darte cuenta de que quizás, llevamos siglos follando mal porque llevamos siglos sin escucharnos, sin leernos.
Si buscas confirmar tus prejuicios, no lo leas. No todos los libros son paa todos los públicos. Pero si quieres entender por qué el sexo sigue siendo el terreno político más salvaje y por qué el consentimiento es mucho más que una firma en un papel, este libro puede ser tu nueva biblia. La revolución sexual será conversada, o directamente no será. Y esto es lo verdaderamente radical.
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