
Los docentes asturianos iniciaron una huelga indefinida el pasado 27 de mayo, hartos de años de precariedad, recortes y falta de diálogo.
Por Sergio Meneses | 4/06/2025
En Asturias, el sector educativo vive uno de los conflictos más intensos de los últimos años. Desde el 27 de mayo, los docentes de la enseñanza pública, respaldados por los sindicatos ANPE, CCOO, UGT, SUATEA y CSIF, han iniciado una huelga indefinida que ha paralizado colegios e institutos en toda la región. Esta movilización, que culminó con una manifestación multitudinaria el 1 de junio en Oviedo, refleja el profundo malestar del profesorado ante lo que consideran un abandono sistemático de la educación pública por parte del Gobierno regional. La dimisión de la consejera de Educación, Lydia Espina, el 2 de junio, no ha frenado las protestas, que continúan con fuerza, incluyendo encierros en la Consejería de Hacienda y nuevas convocatorias de movilizaciones.
El detonante de la huelga fue la decisión de la Consejería de Educación de suprimir la jornada lectiva reducida en los meses de junio y septiembre, una medida que obligaba a los docentes a asumir una hora lectiva adicional en períodos de alta carga administrativa. Aunque el presidente del Principado, Adrián Barbón, anunció la rectificación de esta medida tras las primeras protestas, los sindicatos la consideraron «absolutamente insuficiente» para abordar las demandas históricas del sector. La gota que colmó el vaso se sumó a años de precariedad, recortes y falta de diálogo, llevando a los docentes a un punto de no retorno.
Los sindicatos y el profesorado asturiano han articulado un conjunto de reivindicaciones que buscan mejorar tanto las condiciones laborales como la calidad del sistema educativo. Estas demandas incluyen:
Equiparación salarial: Los docentes asturianos exigen salarios equiparables a los de otras comunidades autónomas, donde perciben hasta 23.000 euros más en seis años, según datos sindicales. Actualmente, Asturias se encuentra entre las regiones con peores retribuciones para el profesorado, lo que consideran una «discriminación» intolerable.
Reducción de ratios: Se reclama una disminución efectiva del número de alumnos por aula para garantizar una atención más personalizada y de calidad, especialmente para estudiantes con necesidades educativas especiales.
Atención a la diversidad: Los sindicatos piden un aumento significativo de plazas de Pedagogía Terapéutica (PT) y Audición y Lenguaje (AL), así como más auxiliares educativos para atender a alumnos con necesidades severas. La propuesta del Principado de crear 78 nuevas plazas (36 de PT y 42 de AL) fue calificada de «anecdótica» por los sindicatos, ya que apenas supone 0,25 docentes adicionales por centro.
Reducción de la burocracia: Los docentes denuncian una carga administrativa excesiva que les resta tiempo para la enseñanza. Exigen medidas urgentes de desburocratización, como la integración de personal administrativo en todos los centros educativos.
Reducción horaria para mayores de 55 años: Se solicita la aplicación efectiva de una jornada lectiva reducida para los docentes mayores de 55 años, una práctica ya implementada en comunidades como Madrid o Andalucía, que permite aliviar la carga laboral en la etapa final de la carrera profesional.
Nuevo acuerdo de plantillas: Los sindicatos demandan un acuerdo que garantice plantillas suficientes y estables, especialmente para atender al alumnado con necesidades educativas, evitando la precariedad en la contratación.
Reconocimiento de tareas pedagógicas: Se exige el pago de tutorías y otras funciones pedagógicas, como ya ocurre en comunidades como Cataluña o Galicia, reconociendo la responsabilidad adicional que conllevan estas tareas.
Gestión pública del ciclo 0-3: Los docentes abogan por una educación infantil de 0 a 3 años totalmente pública, gratuita y sin concertación, para garantizar equidad y calidad desde las primeras etapas educativas.
La huelga comenzó con un seguimiento masivo, con un 96% de adhesión según los sindicatos (69,7% según la Consejería), y ha incluido concentraciones diarias frente a la Consejería de Educación, un «Lydia Crucis» simbólico en Gijón, y encierros en centros educativos y administrativos. La manifestación del 1 de junio, que recorrió la calle Uría de Oviedo, fue calificada como la mayor movilización educativa desde que Asturias asumió las competencias educativas. A pesar de la dimisión de Espina, los sindicatos consideran que el Gobierno sigue sin presentar propuestas serias, y la reunión del 2 de junio con los nuevos interlocutores, Guillermo Peláez y Gimena Llamedo, fue tachada de «maniobra dilatoria» por los representantes sindicales.
El conflicto ha generado un amplio respaldo social, con familias y estudiantes sumándose a las protestas. La comunidad educativa denuncia que la falta de recursos y el deterioro de las condiciones laborales afectan directamente a la calidad de la enseñanza, a pesar de que Asturias lidera las evaluaciones nacionales e internacionales en éxito académico y equidad. Los sindicatos han advertido que no cejarán hasta obtener «compromisos presupuestarios importantes» y han convocado nuevas acciones.
Por su parte, el Gobierno regional ha defendido su apuesta por el diálogo, aunque las propuestas presentadas, como un complemento salarial de 58 euros mensuales y medidas de desburocratización, han sido rechazadas por los sindicatos como «ridículas» y «desconectadas de la realidad». La dimisión de Espina, atribuida al «desgaste emocional» y a los «ataques personales», no ha calmado los ánimos, y los docentes exigen ahora soluciones concretas del presidente Barbón.
El conflicto educativo en Asturias se encuentra en un punto crítico. Los sindicatos han hecho un llamamiento a mantener la unidad y la presión, mientras que el Gobierno regional enfrenta el desafío de responder a unas demandas que requieren una inversión significativa. La comunidad educativa asturiana sigue en pie de guerra, decidida a defender una educación pública de calidad y unas condiciones laborales dignas.
Viva la lucha de los docentes asturianxs, viva la lucha del metal de Asturias también en huelga ayer y mañana por un convenio decente, y sino huelga indefinida, igual que aquí en Cadiz.
Que prenda la mecha en todo el país de una vez.
Viva la lucha de la clase obrera!!! Y que tiemble de una vez la oligarquía joer!!!!
Salud y anarkia