La censura sobre la monarquía en España: un debate silenciado

Esta censura no solo perpetúa una narrativa oficial favorable a la Corona, sino que también reprime el derecho de la ciudadanía a cuestionar un sistema que, en pleno siglo XXI, resulta anacrónico para muchos.

Por Fernando Ariza | 1/04/2025

En España, la monarquía sigue siendo un tema envuelto en un velo de censura que impide un debate abierto y honesto entre la ciudadanía. Esta protección tácita hacia la familia real se manifiesta en múltiples niveles: desde las instituciones públicas hasta los grandes medios de comunicación, pasando por un silencio histórico que tiene sus raíces en la Transición. Un ejemplo paradigmático de esta opacidad es la postura del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que sistemáticamente evita incluir preguntas sobre la aceptación de la Corona en sus encuestas. Esta omisión no es casual, sino que refleja una decisión deliberada de no poner en tela de juicio una institución que, para muchos, está desvinculada de los valores democráticos actuales.

Un episodio revelador de esta censura se remonta a la Transición, cuando en un descuido en una entrevista con Victoria Prego en la Antena3 en 1995, el ex Presidente Adolfo Suárez reveló que no se preguntó a la ciudadanía si quería monarquía o república porque en un referéndum podría haber perdido la monarquía. Esta confesión sincera expuso una realidad incómoda: la restauración de la monarquía en 1975, bajo la figura de Juan Carlos I, no fue un acto de consenso popular, sino una imposición estratégica para garantizar la estabilidad política en un momento de incertidumbre. Desde entonces, esa falta de legitimación directa por parte del pueblo español ha sido cuidadosamente ocultada, evitando cualquier consulta que pueda cuestionar su continuidad.

Los grandes medios de comunicación desempeñan un papel crucial en este blindaje. En lugar de actuar como un espacio de crítica o reflexión, las principales cadenas de televisión, periódicos y radios tienden a ensalzar a la familia real, presentándola como un símbolo intocable de unidad y tradición. Las noticias sobre la Corona suelen limitarse a actos protocolarios o mensajes laudatorios, siempre bajo un tratamiento de autocensura. Esta actitud evidencia un doble rasero que protege a la monarquía de la opinión pública.

Esta censura no solo perpetúa una narrativa oficial favorable a la Corona, sino que también reprime el derecho de la ciudadanía a cuestionar un sistema que, en pleno siglo XXI, resulta anacrónico para muchos. La monarquía, como institución hereditaria, otorga privilegios a una familia por encima del resto de los españoles, algo que choca frontalmente con el principio de igualdad consagrado en la Constitución. Mientras el resto de la sociedad debe rendir cuentas y ganarse su lugar mediante mérito o elecciones, la familia real goza de un estatus intocable, sostenido por un silencio cómplice que impide cualquier discusión sobre su pertinencia.

Romper con esta censura es una necesidad urgente. La democracia no puede coexistir plenamente con tabúes impuestos desde arriba; requiere transparencia y la participación activa de la población en las decisiones que afectan a su futuro. Urge un debate abierto y una consulta popular sobre la monarquía. Es inadmisible que, en una sociedad que presume de moderna y equitativa, se mantenga un sistema de privilegios hereditarios sin que el pueblo tenga voz para aceptarlo o rechazarlo. El silencio debe terminar.

1 Comment

  1. Atado y bien atado lo dejo el eunuco genocida ,ahí su heredero mafioso mataelefante mantuvo la linea marcada, y ahora el embrutecido f6 mantiene el rumbo franquista,basta recordar su discurso después de los incidentes en Catalunya

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