La falsificación de currículum debería ser incluida en la tipología delictiva del fraude y en la Ley de Partidos Políticos como una circunstancia sobre la existe una responsabilidad “in vigilando” del partido.
Por Lucio Martínez Pereda | 26/07/2025
Noelia Núñez, exdiputada del Partido Popular que se vio obligada a dejar su acta por haber falseado su currículum, ha fichado por el grupo Mediaset como colaboradora del programa “En boca de todos”, presentado por Nacho Abad y emitido en Cuatro.
La mentira y el engaño, lejos de ser castigados, son capitalizados como instrumentos que proporcionan éxito en los medios de comunicación. La incorporación de Núñez a este programa envía un mensaje : las consecuencias de falsificar un currículum no son negativas, y la falta de honestidad es un trampolín hacia la visibilidad y el éxito económico.
Al dar visibilidad a este tipo de conductas fraudulentas los medios contribuyen a normalizar la mentira como herramienta aceptable para el ascenso social y profesional. Se refuerza así la idea de que la falta de ética no tiene un impacto negativo en la trayectoria profesional y que la honestidad no es un requisito indispensable para el éxito, mientras que la notoriedad, incluso producida mediante la mentira, sí lo es.
El caso de Noelia tiene su precedente mediático en Cristina Cifuentes. La señora Cifuentes se vio obligada a dimitir como presidenta de la Comunidad de Madrid en abril de 2018 por el escándalo del máster en la Universidad Rey Juan Carlos y la publicación de un vídeo en el que aparecía cometiendo un hurto en un supermercado en 2011. Pero ha tenido una presencia habitual en la televisión como colaboradora y concursante en diversos programas de la tele basura . Al igual que Noelia ha trabajado principalmente en Mediaset, participando en El programa de Ana Rosa, Ya es mediodía, Todo es mentira, TardeAR, Cuatro al día, etc, etc.
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Creo que la falsificación de currículum debería ser incluida en la tipología delictiva del fraude y en la Ley de Partidos Políticos como una circunstancia sobre la existe una responsabilidad “ in vigilando” del partido.
En Francia la legislación prevé la inhabilitación para ejercer cargos públicos y multas, en caso de demostrarse falsedad en declaraciones patrimoniales y curriculares por parte de parlamentarios. El daño reputacional causado al partido político hace inviable la continuidad en cargos electos. En Alemania las formaciones políticas exigen a todos sus candidatos pruebas documentales de sus credenciales académicas . Y desde luego, en ninguno de ambos países, los políticos falsarios tras ser descubiertos son contratados por televisiones.
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