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Delors y Schaüble contribuyeron durante sus mandatos a levantar y apuntalar la Europa del Gran Capital en detrimento de los trabajadores.
Por Redacción NR | 30/12/2023
El 26 y el 27 de diciembre fallecían Wolfgang Schaüble y Jacques Delors respectivamente. Dos figuras políticas clave en la política europea.
Son muchas las voces liberales que han homenajeado y elogiado sus carreras políticas. Sin embargo, ¿cuál ha sido el balance para los trabajadores de las políticas de austeridad que ellos mismos impulsaron?
Cabe recordar que Schaüble fue uno de los promotores de la austeridad europea. El caso de Grecia es un buen ejemplo de como las políticas antiobreras perjudicaron de manera notable a las condiciones materiales de los trabajadores: pérdida de poder adquisitivo, aumento de la pobreza, recortes en sanidad y educación y privatizaciones masivas que regalaron sectores estratégicos de la economía al capital extranjero. Esta misma línea se aplicó en varios países, especialmente en el sur de Europa, con consecuencias nefastas para los trabajadores.
Jacques Delors, catalogado como el ‘arquitecto’ de la llamada ‘construcción europea’, fue una figura clave en la conformación de la Europa del Gran Capital en la década de los 80-90. Un aparato burocrático neoliberal levantado por y para las burguesías europeas. Durante su mandato al frente de la Comisión Europea, Delors jugó un papel determinante en la desregulación de los mercados financieros que posteriormente desencadenaría grandes crisis bancarias en varios países del continente fruto de décadas de abusos y malas praxis del sector. Una Unión Europea que no dudó luego en aprobar rescates millonarios para la banca con dinero público.
Tanto con Delors como con Schaüble, se impulsaron planes de austeridad salarial y desindustrialización que generaron desempleo y pobreza entre los trabajadores. Todo, en nombre de la ‘integración europea’ y del ‘libre mercado’ y siempre con una escandalosa subordinación a Washington.
La Unión Europea ha supuesto también la pérdida de soberanía de los Estados miembros con el objetivo de beneficiar a los monopolios capitalistas. Así, Bruselas decide sobre temas tan relevantes como la política laboral y monetaria, la industria, la agricultura, el ferrocarril, la jubilación, las pensiones, y muchos otros aspectos.
Mientras los liberales elogian a Delors y Schaüble, los trabajadores europeos sufren las consecuencias de sus políticas antiobreras, de esa ‘construcción europea’ que en definitiva es la Europa de la patronal, es decir, del Gran Capital.
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