
Los manifestantes criticaron la subordinación del gobierno de Meloni a los intereses de la OTAN y EEUU, y señalaron el papel de Sigonella como una base estratégica para operaciones militares que contribuyen a una escalada bélica internacional.
Por Javier Guijarro | 7/07/2025
El 6 de julio, la base militar estadounidense y de la OTAN en Sigonella, Sicilia, se convirtió en el epicentro de una movilización que reunió a cientos de personas en rechazo a la militarización. La manifestación tuvo como objetivo principal denunciar el papel de las bases militares extranjeras en Italia, especialmente la de Sigonella, señalada como un punto estratégico para operaciones bélicas que, según los manifestantes, contribuyen a la escalada de conflictos globales y al sufrimiento de pueblos como el palestino.
La marcha, que comenzó a las 10 de la mañana frente a la base militar, congregó a una diversidad de voces que se oponen a la militarización y que exigen el desmantelamiento de las bases militares extranjeras en suelo italiano. Los organizadores, entre los que se encontraban colectivos como Osservatorio contro la militarizzazione delle scuole y figuras destacadas como el activista Antonio Mazzeo, denunciaron que desde Sigonella «parten cada vez más frecuentemente actos de guerra con consecuencias tremendas», refiriéndose a las operaciones militares que, según ellos, alimentan conflictos en regiones como Palestina, Ucrania y Oriente Medio.
Pancartas con lemas como “Fuera la OTAN de Italia”, “No al rearme” y “Basta de genocidio en Palestina” dominaron el panorama de la protesta. Los manifestantes también exigieron que los recursos destinados al gasto militar se redirijan hacia necesidades sociales como la educación, la sanidad y la vivienda, en un contexto donde la Unión Europea y la OTAN han incrementado sus presupuestos de defensa, lo que muchos ven como una preparación para una economía de guerra.

Solidaridad con Palestina
Uno de los ejes centrales de la manifestación fue la solidaridad con el pueblo palestino y la denuncia del genocidio perpetrado por el régimen de ocupación de Israel. Los participantes condenaron la complicidad de gobiernos europeos, incluido el italiano, con las políticas criminales de Israel, exigiendo la ruptura de relaciones diplomáticas y económicas con este régimen, así como el cumplimiento de las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia.
La protesta también destacó el papel de Sigonella como una base estratégica para operaciones militares que contribuyen a la escalada de violencia en Oriente Medio. “No queremos ser cómplices de la guerra ni del genocidio”, afirmó un portavoz de la plataforma organizadora, subrayando la necesidad de cerrar instalaciones como Sigonella y el sistema MUOS en Niscemi, otro punto de controversia en Sicilia por su rol en las comunicaciones militares de la OTAN.
La manifestación contó con la adhesión de numerosas organizaciones. La presencia de figuras como Luca Cangemi, quien calificó a Sigonella como “la base de la muerte”, reforzó el tono crítico de la movilización. El evento se enmarca en un momento de creciente tensión en Italia y Europa, donde las políticas de rearme impulsadas por la Unión Europea y la OTAN han generado una ola de protestas. Apenas unas semanas antes, el 21 de junio, Roma fue escenario de una gran manifestación contra el rearme europeo, en la que participaron más de 100.000 personas, reflejando el creciente rechazo popular a la militarización.
En Sigonella, los manifestantes también criticaron la subordinación del gobierno italiano, liderado por Giorgia Meloni, a los intereses de la OTAN y Estados Unidos. Este sentimiento antiimperialista resonó en consignas como “Guerra a la guerra” y “No a la economía de guerra”, que reflejaron el deseo de construir una resistencia frente al militarismo global.
La manifestación de Sigonella no fue un evento aislado, sino parte de un movimiento más amplio en Italia y Europa contra la escalada bélica y la militarización. Los organizadores hicieron un llamado a la acción global, instando a otros movimientos a unirse en la lucha por la paz y la justicia. “Es hora de que el pueblo de la paz retome las calles”, declararon en su comunicado, enfatizando la necesidad de una movilización sostenida para contrarrestar las políticas belicistas.
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