Israel asalta la flotilla humanitaria: Una nueva violación al Derecho Internacional en aguas internacionales

La Flotilla Global Sumud zarpó el 31 de agosto desde Barcelona con participantes de más de 44 países.

Por Víctor Siles | 2/10/2025

En un acto que ha desatado una ola de indignación global, las fuerzas navales del régimen israelí interceptaron y abordaron este 1 de octubre la Flotilla Global Sumud, un convoy de más de 40 embarcaciones cargadas de ayuda humanitaria destinada a la Franja de Gaza.

Esta operación, calificada por activistas y organizaciones internacionales como un «asalto ilegal» en aguas internacionales, ha dejado al menos a 500 participantes detenidos y en proceso de deportación. El incidente, ocurrido a unas 75 millas náuticas de la costa gazatí, no solo frustra un esfuerzo simbólico por romper el bloqueo israelí, sino que revive el fantasma del sangriento asalto de 2010 a la Flotilla de la Libertad, donde murieron 10 activistas turcos.

La Flotilla Global Sumud, organizada por la Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC), el Movimiento Global a Gaza y otras entidades como la Flotilla Sumud del Magreb y Sumud Nusantara, zarpó el 31 de agosto desde Barcelona. Con participantes de más de 44 países, transportaba suministros esenciales como fórmulas para bebés, harina, arroz, pañales, kits médicos y prótesis, en respuesta a la hambruna y crisis humanitaria en Gaza, exacerbada por el bloqueo total impuesto por Israel desde octubre de 2023.

A lo largo de su travesía por el Mediterráneo, la flotilla enfrentó incidentes previos: ataques con drones que hirieron a activistas y dañaron embarcaciones en aguas internacionales, atribuidos por los organizadores al régimen israelí, aunque Tel Aviv lo niega.

La tensión escaló en las primeras horas del 1 de octubre, cuando la marina israelí rodeó los buques insignia como el Alma, Sirius y Adara. Activistas a bordo reportaron maniobras «intimidatorias» de buques israelíes sin luces, que desactivaron sistemas de comunicación y realizaron aproximaciones peligrosas, incluyendo el uso de cañones de agua y luces cegadoras. En vivo a través de transmisiones en redes sociales, se vio a comandos israelíes abordando las naves, deteniendo a la tripulación sin resistencia.

Greta Thunberg, a bordo del Alma, fue arrestada junto a la actriz Susan Sarandon, el nieto de Nelson Mandela y la eurodiputada francesa Rima Hassan, entre otros.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí confirmó las intercepciones, argumentando que la flotilla era un «provocación antiisraelí» financiada por Hamás, y ofreció transferir la ayuda vía el puerto de Ashdod, oferta rechazada por los organizadores por considerar que perpetúa el control israelí sobre Gaza.

Los detenidos fueron trasladados a Ashdod para interrogatorios, con promesas de deportación rápida, aunque la FFC denuncia «detenciones arbitrarias» y viola órdenes de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que exigen acceso humanitario irrestricto a Gaza.

Este no es un incidente aislado: desde 2010, Israel ha interceptado todas las flotillas similares en aguas internacionales, consideradas ilegales por el derecho marítimo, violando la soberanía de las naves civiles.

La ONU y expertos en derecho internacional, como la relatora especial Francesca Albanese, han calificado el bloqueo como «ilegal» y el asalto como una «escalada peligrosa».

Reacciones mundiales: de la condena a las protestas masivas

La respuesta internacional ha sido inmediata y unánime en su condena. Los ministros de Exteriores de Italia y Grecia exigieron garantías de no agresión, aunque Italia retiró su escolta naval horas antes. La Unión Europea, a través de varios eurodiputados, demandó la liberación inmediata de los detenidos, y países como Turquía y España han convocado a embajadores israelíes.

A nivel de calle, las últimas horas han visto un estallido de protestas en múltiples ciudades, reflejando la rabia acumulada por el genocidio en Gaza y este nuevo ultraje. En Berlín, miles paralizaron la estación central de trenes bajo lemas como «Libertad para Palestina» y «Fin al apartheid israelí».

Estambul vio concentraciones masivas frente a los consulados israelí y estadounidense, con miles denunciando el «secuestro» de activistas.

En Atenas, Roma y Túnez, manifestaciones bloquearon calles, exigiendo boicots aéreos y marítimos contra Israel.

Otras ciudades se unieron: en París y Bruselas, multitudes corearon contra el «terrorismo de Estado»; en Londres y Manchester, cientos recordaron el asalto de 2010; y en Madrid y Barcelona hubo concentraciones.

Estas protestas, que suman decenas de miles de personas en varias ciudades en menos de 24 horas, subrayan un movimiento global creciente contra el bloqueo y la impunidad israelí.

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