Ya han sido obligados a abandonar Pakistán más de un millón y medio de afganos. Además, el gobierno pakistaní lanzó una intensa campaña mediática donde se demoniza a los extranjeros, acusándolo de una amplia gama de crímenes.
Estados Unidos alienta a Islamabad a enfrentar al fundamentalismo islámico, en todos los frentes en los que actúa, a pesar de haber sido un aliado del establishment durante décadas.
Si bien el estallido de la semana pasada parece mantenerse acotado y la problemática por la Línea Durand continúa sin perturbaciones, ha movilizado otros puntos que prácticamente se han permanecido fosilizados desde las rebeliones de 1947, cuando se alentó la creación de un estado pashtún.
Frente a la escalada y la cantidad de muertos que ha generado, la presión internacional logró que ambos países establecieran, a partir del jueves 16, una tregua de cuarenta y ocho horas.
La problemática fronteriza entre Pakistán e India, por Cachemira, una trampa que dejó preparada el colonialismo británico tras su retirada en 1947, podría ser comparable a otras tantas en diferentes regiones como Etiopía-Somalia, Nicaragua-Costa Rica o Serbia y Kosovo.