Afganistán y Pakistán tienen cada vez una relación más tensa: la frontera de más de 2.500 kilómetros que comparten, cada día es intrusada por grupos insurgentes terroristas.
La mayoría de los baluches viven en la provincia pakistaní de Baluchistán y en la provincia iraní de Sistán y Baluchistán. Un número menor reside en Afganistán.
Islamabad anunció una “guerra abierta” contra posiciones del TTP, incluyendo objetivos de las fuerzas armadas de Afganistán, frente a la sospecha de su involucramiento con los terroristas, de lo que incluso India tendría parte.
En el trasfondo del conflicto baluchi está siempre también la porosidad de la frontera con Afganistán y sus propios conflictos internos y geopolíticos. Baluchistán no sólo es la mayor y la más pobre de las provincias paquistaníes, es asimismo la más desértica y menos poblada.
Las acciones terroristas se siguen perpetrando en Pakistán, al punto que los dos conatos de guerra que ha vivido este país, desde el golpe constitucional contra Khan, han sido a consecuencia del terrorismo.