Mientras recordamos cómo el gobierno de Jayawardena promulgó la Ley de Prevención del Terrorismo (PTA) en 1979 y fue cómplice de los pogromos contra la minoría tamil, tendemos a olvidar cómo los sindicatos fueron aplastados por el régimen en julio de 1980.
Papúa Nueva Guinea es a día de hoy un cóctel, inestable y peligroso, que mezcla en él un Estado extraordinariamente débil, una disparidad entre el crecimiento económico y el demográfico que suscita un malestar generalizado en la población, y una alta tasa de criminalidad.
Podemos seguir exponiendo cifras: 113 personas asesinadas en las manifestaciones desde octubre, 400.000 muertas y dos millones de desplazadas en Darfur… Y se nos ponen los pelos de punta.
Los tres casos certifican el fracaso del Consejo de Seguridad de la ONU a causa de la prolongada subordinación de los sucesivos representantes de este organismo a las políticas dictadas por los gobernantes de Estados Unidos, de Israel y de Turquía.
No debe de ser un conflicto tan interesante como el de Ucrania, como tampoco los son a la hora de pedir la paz y respeto para los Derechos Humanos el de Yemen, Afganistán, Siria, Sahara, palestina, Somalia.
En los dos últimos meses, una docena de personas han perdido la vida en distintos puntos de Irak debido a atentados perpetrados por comandos terroristas o por los misiles lanzados desde aeronaves turcas no tripuladas.