Lo que hace que esta crisis sea reveladora es cómo Trump trata a Europa no como aliada en la OTAN, sino como un vasallo que debe someterse o enfrentar consecuencias.
Las pequeñas empresas carecen de la capacidad logística, financiera y tecnológica para competir con las grandes multinacionales que dominarán los mercados liberalizados.
La UE presenta a Rusia como un enemigo existencial para justificar la militarización, una deriva que afecta a la clase trabajadora, que es usada como carne de cañón por Bruselas y la burguesía armamentística.
Según los manifestantes, estas políticas, impulsadas por la Comisión Europea, ignoran las realidades del campo y favorecen a grandes industrias a expensas de los pequeños agricultores.