En África, desde al menos una década y media, no pasa un día en que alguna de las facciones locales asociadas a al-Qaeda y el Daesh realice alguna operación que genere muertos y heridos.
El intercambio de acusaciones y la creciente animosidad entre los gobiernos de Etiopía y Tigray aumentan el temor a una reanudación de las hostilidades entre el ejército y las Fuerzas de Autodefensa de Tigray (TDF).
Etiopía no sería el primer país africano en llegar a acuerdos con Rosatom; Sudáfrica (que ya cuenta con energía nuclear) y Egipto, donde se están construyendo reactores, ya han expresado su disposición a invertir en energía nuclear con la agencia rusa.
Egipto, que considera la GERD como una limitación a su abastecimiento de agua, del que depende en gran medida (económica y económicamente), se ha opuesto a la construcción de la presa del Nilo desde el principio.