El capitalismo, como sistema que prioriza las ganancias de corto plazo y la acumulación privada, no está preparado para prevenir ni abordar adecuadamente los fenómenos climáticos extremos.
El próximo presidente USA se ha limitado a poner sobre la mesa una propuesta clara de intervención político-militar que parte de una base inamovible: los intereses imperialistas de Estados Unidos están muy por encima de cualquier Derecho Internacional.
A pesar de la riqueza en recursos minerales, petróleo y gas natural, la economía de Groenlandia sigue siendo frágil y depende en gran medida de la pesca y de las subvenciones anuales de Dinamarca.
Parece que se busca hacer navegable el Ártico para aprovechar los recursos y tierras que hoy están heladas, pero que en un futuro cercano pueden ser productivas y un punto clave para la geopolítica y para desarrollar nuevas rutas comerciales.
Desde su llegada al poder, Trump impulsó una agenda económica nacionalista basada en el eslogan ‘América Primero’, con el objetivo de repatriar empleos e industrias a EE.UU, especialmente en regiones desindustrializadas.
El presidente electo de Estados Unidos , Donald Trump, ha anunciado que quiere tomar el control de Groenlandia. Ni la propia isla ni Dinamarca, propietaria de ella, apoyaron esta idea.