Mientras una minoría privilegiada vivía en la opulencia más absoluta, el pueblo cubano sufría una de las mayores desigualdades sociales de América Latina.
Fidel se autodefinía como un comunista utópico y fomentaba especialmente las cooperativas en el plano económico. Alentó ese modelo en el agro, junto a la estatización de otras actividades.
El 15 de abril se inició la operación desde Nicaragua: la idea era destruir, con bombarderos B-26, las fuerzas aéreas y antiaéreas de Cuba en el norte antes de desembarcar al sur.
Washington no busca un cambio de régimen, sino que opta por una estrategia más sutil, inspirada en Venezuela. No un derrocamiento completo, sino un llamado “ajuste del régimen”:una cooperación forzada con ajustes limitados del liderazgo político.
Donald Trump endureció el bloqueo contra Cuba en enero con un nuevo asedio energético que amenaza con paralizar la isla. La estrategia norteamericana impide el suministro de petróleo mediante sanciones a terceros países y expone