La estrategia de amenazas y sanciones podría resultar contraproducente para Washington. Brasil ha respondido con represalias y un giro acelerado hacia China, con inversiones que se duplicaron en 2024-2025 y superávits comerciales que amortiguan los impactos.
Wan vio pronto cómo la dependencia del petróleo, la contaminación del aire y la hegemonía tecnológica de EE. UU. hacían vulnerable a China. La solución fue una política industrial de largo aliento en la que el Estado orienta y la industria escala.
En relación al Sáhara Occidental, China formalmente respalda los principios de la ONU de autodeterminación y arreglo negociado, pero en la práctica se inclina hacia una solución favorable a Marruecos.
En apenas unas décadas China ha instalado un aparato productivo sin precedentes: más autopistas que EE.UU., puertos, metros y trenes de alta velocidad construidos a un ritmo récord. Es el líder absoluto en tecnología verde.
Conceptualmente, las directrices para el desarrollo económico y social de China en el próximo periodo deben representar un “logro decisivo hacia la modernización socialista”.
El comercio mundial atraviesa una transformación profunda, marcada por un giro hacia el proteccionismo, la competencia estratégica y una reevaluación urgente de las cadenas de suministro globales.