Kabul e Islamabad continúan con fuerza sus operaciones a lo largo de los casi 2.600 kilómetros de la Línea Durand, la frontera establecida por los británicos en 1893 y que Kabul nunca reconoció oficialmente.
El único apoyo con que cuenta Kabul es India, que ha jugado con el apoyo a los mullahs desde que llegaron al poder en agosto del 2021 a cambio de la inestabilidad en la frontera norte de Pakistán.
Lo más inquietante no es solo la violencia en Kabul: es la facilidad con la que el mundo observa esta opresión como si fuera inevitable, mientras reproduce sus formas bajo distintos nombres y geografías.
Solo en el año que lleva su segundo mandato, Trump ha convulsionado al extremo las relaciones internacionales, dándole la extremaunción al derecho internacional, herido de muerte en Gaza y hostigando a todos con su poder comercial y militar.
Las hectáreas de adormidera, con cerca de cuarenta y cinco mil hectáreas en 2024, han pasado a cincuenta y tres mil este año. Lo que ha convertido a Birmania en el mayor productor mundial de dicho estupefaciente. Empujado por la drástica disminución del opio afgano.
Ya han sido obligados a abandonar Pakistán más de un millón y medio de afganos. Además, el gobierno pakistaní lanzó una intensa campaña mediática donde se demoniza a los extranjeros, acusándolo de una amplia gama de crímenes.