Información manipulada: el cebo de los datos reales

Escrito e ilustrado por David González Gándara


Hace unas semanas las portadas de los periódicos se llenaron con críticas a la encuesta del CIS sobre la posible coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Los medios se limitaron a publicar los resultados de la encuesta, donde los datos se presentaban de tal forma que parecía que la mayor parte de la ciudadanía apoyaba un gobierno en solitario del PSOE, cuando en realidad, sumando las diversas opciones de coalición, el número era mayor. Sólo una pregunta se refería al gobierno en solitario pero las que se referían a coaliciones eran varias. En realidad los datos estaban presentados de manera correcta, pero la pregunta de investigación era diferente a la que los titulares pretendían responder.

Cuando se lee un artículo de investigación sobre cualquier tema solemos encontrar un apartado de metodología, otro de resultados y otro de conclusiones. Si queremos comprender y asimilar la información del estudio, y especialmente, si nuestra labor es transmitir la información bien para un medio de comunicación o para nuestro equipo docente, es imprescindible atender a los tres apartados para poder llegar a un resumen o a un titular. Es muy fácil manipular el resumen y el titular aunque usemos citas literales del artículo.

Como tema de ejemplo he escogido la jornada única. En Galicia, y en alguna otra Comunidad Autónoma, es el eterno tema de debate que suele dividir y enfrentar a las comunidades educativas. Cada una de las partes: defensores de la jornada única o de la partida aportan sus dossieres de investigación para apoyar su postura.

Uno de los estudios más recurrido es el informe francés “Rythmes et performances”. Se suele citar este informe como fuente de información sobre las horas a las que el alumnado rinde más. Aparentemente el pico de rendimiento escolar y atención suele ser a media mañana, cae en picado a mediodía para recuperarse un poco a partir de las cuatro de la tarde.

El informe realizado por Caride, en Galicia también ha despertado gran interés. Aunque en su estudio descubre que los centros con jornada única presentan una caída de los resultados, el mismo autor indica que no se puede concluir que la razón sea el cambio de jornada.

Una interpretación superficial del manual por parte del aprendiz, sin seguir las lecciones del maestro, parece conducir a la conclusión de que la jornada partida es más beneficiosa, ya que los estudios existentes no aportan ninguna prueba de sus bondades. Después de un análisis más profundo se pueden observar varias cosas muy importantes. En primer lugar, para estudiar los efectos de la jornada se estudian los centros en bloque, cuando los horarios pueden ser muy diversos. En Galicia muchos centros tienen la hora de salida a las cuatro de la tarde o antes. A esta hora el alumnado aún no ha llegado a esas horas de la jornada partida a las que aumenta su rendimiento según los estudios mencionados. Además, se suele usar una prueba objetiva para medir el rendimiento y la atención. Uno se pregunta, si lo deseable es potenciar las actividades creativas en el aula, si esta medida del rendimiento es efectiva. Por otra parte, ningún estudio analiza la satisfacción del profesorado. Tampoco se analiza en los estudios existentes cuáles son las horas de más incidencia de comportamientos negativos en el aula. En mi opinión estos serían datos muy relevantes.

Tanto los defensores de una postura como los de otra han manipulado la información manifiestamente. Fernández Enguita y Caride concluyen que los estudios existentes no permiten extraer conclusiones. Probablemente, para saber la jornada que funcionaría bien en un centro habría que analizar cada caso por separado. Sería bueno que muchos centros educativos estudiasen en profundidad su situación concreta y, después de realizar un cambio de jornada registrasen y analizasen estos datos. La acumulación de estudios de caso podría ayudar a otros centros a encontrar relatos parecidos al suyo que les pudiesen orientar un poco a tomar una decisión.

Sin embargo, aunque no se disponga de información suficiente para decir qué jornada es mejor, es fácil encontrar en los proyectos de jornada única supuestos datos demoledores que demuestran su eficacia. También se encuentran informes a favor de la jornada partida que exageran la más mínima ventaja observada con respecto a ésta. Una vez más sólo podemos concluir que debemos hacer el esfuerzo de leer las fuentes y aprender, siguiendo los pasos del aprendiz de brujo, a no dejarnos engañar.


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