India: En las fábricas de Gujarat quieren imponer la jornada laboral de 12 horas

La medida afecta a unos dos millones de obreros en fábricas de Gujarat, un estado que alberga industrias clave como textiles, químicos y automotriz.

Por Sergio Meneses | 16/09/2025

El gobierno del estado indio de Gujarat ha aprobado una enmienda a la Ley de Fábricas de 1948 que amplía la jornada laboral diaria de 9 a 12 horas. Esta decisión, formalizada mediante la Ordenanza de Enmienda a las Fábricas de Gujarat y ratificada por la Asamblea Legislativa estatal el 10 de septiembre, afecta directamente a aproximadamente dos millones de trabajadores en el sector manufacturero de este próspero estado industrial.

Bajo el argumento de impulsar ‘la inversión, la productividad y la creación de empleo’, el gobierno ha priorizado los intereses del capital por encima de la salud y la dignidad de la clase trabajadora, desatando una ola de protestas y críticas por parte de sindicatos y partidos de oposición.

La enmienda, promulgada inicialmente como ordenanza el 1 de julio por el Departamento de Trabajo, Desarrollo de Habilidades y Empleo de Gujarat, modifica la Sección 54 de la Ley de Fábricas. Esta permite que las jornadas diarias se extiendan hasta 12 horas, incluyendo intervalos de descanso, siempre que el total semanal no supere las 48 horas y cuente con el consentimiento escrito del trabajador. Además, se eleva el límite de horas continuas sin interrupción de 5 a 6 horas, y el tope trimestral de horas extras pasa de 75 a 125, con compensación al doble del salario por el exceso.

Otra disposición controvertida permite que las mujeres trabajen en turnos nocturnos (entre las 7 p.m. y las 6 a.m.), supuestamente con medidas de seguridad, promoviendo una supuesta ‘igualdad de género’ en el acceso al empleo, pero ignorando los riesgos inherentes para su integridad. El gobierno de Gujarat, liderado por el Partido Bharatiya Janata Party (BJP), justifica esta reforma como una respuesta a una ‘situación extraordinaria de importancia nacional’ para atraer inversiones y generar empleo en el sector manufacturero, que es pilar de la economía estatal.

El ministro de Industrias, Balvantsinh Rajput, argumentó en la asamblea que estas medidas son temporales y que, si los dueños de fábricas abusan de ellas, el gobierno podría revertirlas. Sin embargo, esta retórica no convence a nadie: Gujarat ya es uno de los estados más industrializados de India, con incentivos fiscales y subsidios para las empresas, pero en lugar de resolver la escasez de mano de obra mediante mejores salarios o condiciones, opta por exprimir más horas de los trabajadores existentes.

Esta no es una novedad en India. Estados como Andhra Pradesh, Goa y Jharkhand han adoptado reformas similares, permitiendo jornadas de hasta 12 horas, mientras que otros, como Maharashtra, podrían seguir el ejemplo. En el contexto post-pandemia, varios gobiernos estatales han invocado exenciones de ‘emergencia pública’ bajo la Ley de Fábricas para relajar normas laborales, alegando escasez de trabajadores debido al COVID-19. Pero en Gujarat, esta medida se enmarca en una agenda liberal más amplia: maximizar la plusvalía, ese concepto marxista que describe el valor excedente extraído del trabajo no remunerado, extendiendo la explotación temporal para inflar las ganancias de los dueños de fábricas.

Impacto en los trabajadores: dos millones bajo amenaza

La medida afecta a unos dos millones de obreros en fábricas de Gujarat, un estado que alberga industrias clave como textiles, químicos y automotriz. Aunque el gobierno promete un modelo de ‘cuatro días de trabajo por 12 horas cada uno, con tres días de descanso’, esto ignora la realidad de la fuerza laboral precaria. Muchos trabajadores, migrantes de estados vecinos, dependen de salarios bajos y carecen de poder de negociación real. El ‘consentimiento escrito’ es una farsa: en un contexto de desempleo y pobreza, rechazar horas extras podría significar perder el empleo.

Los sindicatos, como la Gujarat Mazdoor Sabha y la Federación de Sindicatos de Gujarat, han denunciado que esta extensión aumentará el grado de explotación, llevando a más accidentes laborales y enfermedades crónicas. Estadísticas nacionales muestran que las jornadas prolongadas ya causan fatiga extrema, incrementando riesgos en entornos industriales peligrosos. En Gujarat, donde el 50% de los puestos de inspectores laborales están vacantes, ¿quién velará por la seguridad? Amrish Patel, secretario de la Gujarat Mazdoor Sabha, criticó la falta de garantías para el transporte seguro en pequeñas fábricas y cuestionó si realmente hay escasez de mano de obra o si se trata de una excusa para abaratar costos.

La fórmula liberal de siempre: sacrificio obrero y ganancias capitalistas

Esta decisión de Gujarat es un ejemplo paradigmático de la dinámica capitalista global: el capital, en todas partes, busca extender la jornada laboral para extraer más plusvalía de los trabajadores, reduciendo el tiempo de vida fuera del trabajo a un mínimo. Bajo el liberalismo, reformas como esta se venden como ‘flexibilidad’ para el crecimiento económico, pero en realidad sacrifican la salud y la seguridad de la clase trabajadora en el altar de las ganancias corporativas. En India, donde las leyes laborales ya son débiles, esta medida agrava la desigualdad: los dueños de fábricas maximizan beneficios exportando productos a bajo costo, mientras los obreros enfrentan agotamiento físico y mental.

Los sindicatos advierten que, sin inspecciones adecuadas, los accidentes aumentarán, como ha ocurrido en otros estados con reformas similares. Enfermedades relacionadas con el estrés, como problemas cardíacos y trastornos mentales, se dispararán, y las mujeres en turnos nocturnos enfrentarán riesgos adicionales de acoso y violencia, pese a las vagas promesas de ‘medidas de seguridad’.

La ampliación de la jornada laboral en Gujarat no es un hecho aislado, sino parte de una ofensiva sistémica contra los derechos laborales en India. Los sindicatos planean desafiar la ley en la Alta Corte de Gujarat, alegando violaciones constitucionales a los derechos fundamentales. Es imperativo que la clase trabajadora se una en protestas masivas, exigiendo salarios dignos, jornadas razonables y seguridad real. Solo así se romperá el ciclo liberal de siempre: mayor sacrificio para los obreros, mayores fortunas para el capital.

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