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El conflicto ha trascendido rápidamente los límites de la planta. El occidente de Asturias se ha volcado en apoyo a los trabajadores.
Por Ernesto Vílchez | 30/01/2026
La huelga en la factoría de Ence en Navia (Asturias) se ha convertido en uno de los conflictos laborales más intensos del occidente asturiano en los últimos años. Desde el 27 de enero, la planta de celulosa de Celulosas de Asturias (CEASA), filial de Ence, permanece completamente parada por una huelga indefinida de siete jornadas consecutivas, que se prolongará hasta la medianoche del 2 de febrero. El detonante: un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que la empresa presentó para despedir a 96 trabajadores, y que afecta a un total de 184 personas (casi la mitad de la plantilla de unos 368 empleados).
Ence justificó la medida como parte de un Plan de Eficiencia y Competitividad 2026-2027, argumentando cuatro trimestres consecutivos de pérdidas, la necesidad de introducir automatización, inteligencia artificial y reingeniería de procesos, y la búsqueda de mayor competitividad en un mercado de la celulosa que, según la compañía, ha sido adverso. Aunque la empresa habla de recolocaciones internas, jubilaciones anticipadas incentivadas y salidas voluntarias, el comité de empresa denuncia que el ahorro real en costes sería mínimo (entre el 1% y el 2% de los costes de producción), lo que convierte el ERE en una medida «oportunista, injustificada y socialmente irresponsable».
Los trabajadores subrayan que la planta de Navia no genera pérdidas individuales y que los precios de la celulosa están en fase de recuperación. Además, recuerdan las importantes subvenciones públicas recibidas por Ence en años recientes, muchas de ellas condicionadas al mantenimiento del empleo.
Desde el primer turno del martes 27, la producción está al 100% parada. Los accesos a la factoría se han convertido en un escenario de alta tensión: barricadas con neumáticos quemados, hogueras, tracas, lanzamiento de huevos y harina, y gritos constantes. El 29 de enero, tercer día de paro, se vivió uno de los momentos más duros: varios directivos salieron de la planta escoltados por antidisturbios entre llamas y protestas airadas, mientras parte del dispositivo policial se desplazaba a otro punto de la comarca. La presencia policial es constante y numerosa en los alrededores de la factoría.
El conflicto ha trascendido rápidamente los límites de la planta. El occidente de Asturias se ha volcado en apoyo a los trabajadores. Alcaldes de varios concejos de la comarca (incluido Navia) han mostrado respaldo explícito. Sindicatos, asociaciones vecinales, empresas locales y tejido asociativo llaman a la unidad. Todos coinciden en un mensaje: la factoría es uno de los principales motores económicos de la zona y su debilitamiento tendría un efecto devastador en una comarca con escasas alternativas laborales.
El punto álgido de la semana será la manifestación convocada para este domingo 1 de febrero a las 12:00 horas. Partirá desde la estación de autobuses y recorrerá las calles de Navia hasta finalizar frente al Ayuntamiento. El comité de empresa la califica como una oportunidad para lograr un «apoyo histórico» y medir la fuerza social contra los despidos. Se espera una participación masiva que envíe un mensaje claro a la dirección de Ence.
El lunes 2 de febrero, a primera hora, está prevista la primera reunión formal entre el comité de empresa y la dirección para abrir el periodo de consultas del ERE. Hasta entonces, la huelga continúa y los trabajadores advierten que las movilizaciones «irán en aumento» si no hay avances significativos.
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