Hitzak: ‘La sensación de sorpresa y descubrimiento forma parte importante de lo que intentamos ofrecer en nuestros conciertos’

Entrevistamos al colectivo musical Hitzak, creado en París alrededor del guitarrista francés Alex Roven y el poeta escocés Stuart Mudie.

Por Angelo Nero | 27/06/2026

Hitzak (palabras en euskera) es un colectivo musical afincado en París, formado alrededor del compositor y guitarrista francés Alex Roven y el poeta escocés Stuart Mudie. Un proyecto que combina poesía, folk alternativo y narración, y actualmente trabaja con una formación amplia de músicos. En su última gira por Galicia, pudimos disfrutar de su maravilloso directo con Thomas a la percusión, Stéphanie y Meagan en los violines, Amélie al acordeón, Leslie en la voz, Guillaume en los teclados y programación, Alex a la guitarra y Stuart en el spoken-word. Después de una intima, pero intensa, actuación en Vigo, conversamos con esta original banda multinacional.

Un guitarrista francés y un poeta escocés son el germen de Hitzak, un colectivo musical con el nombre en Euskera y que tiene su base en París, ¿cómo surge una combinación tan original, y qué fue lo que os atrajo, en primer lugar a Alex y Stuart, para que germinara este ambicioso proyecto?

Alex: Hemos pasado por todo tipo de formaciones. Al principio éramos únicamente Stuart y yo, con un álbum bastante diferente en cuanto al estilo, publicado bajo el nombre de Wabi Sabi. Más tarde se unió a nosotros un violonchelista estadounidense, Seth, y eso nos dio ganas de recorrer los open mics de París.

Stuart: Era bastante diferente, sí, pero aún tocamos hoy en día algunas de las canciones que escribimos por aquel entonces, como Danish Modern o Meteor Shower. El germen de la idea ya estaba presente.

En vuestros directos variáis el número de componentes, parece que Hitzak es un colectivo vivo, un refugio para la palabra y la música, ¿Cómo ha evolucionado el proyecto desde sus primeros años hasta convertirse en este colectivo donde conviven varios músicos y estilos musicales?

Alex: Naturalmente, componer solo para violonchelo y guitarra tiene ciertas limitaciones. Aunque esas limitaciones también tienen algo de estimulante desde el punto de vista artístico, sentimos la necesidad de añadir nuevos colores a nuestra paleta sonora. Así fue como se fueron incorporando un violinista, un saxofonista, un contrabajista, y así sucesivamente.

Con el tiempo, Hitzak se convirtió menos en un grupo con una formación fija y más en un colectivo abierto, donde cada músico aporta su propia sensibilidad, sus influencias y su manera de entender la música. Eso ha enriquecido enormemente nuestro sonido y nos ha permitido explorar estilos y paisajes musicales muy diversos sin perder nuestra identidad.

Vuestra música mezcla folk, poesía y otros géneros. ¿Cuáles son vuestras principales influencias? ¿Qué artistas o escritores han marcado vuestra trayectoria?

Alex: En realidad, los distintos miembros del grupo tienen influencias completamente diferentes. ¡Ni siquiera conozco la mayoría de los grupos que escuchan los demás!

Stuart: ¿Te acuerdas de aquella vez que hicimos una playlist de fin de año con un tema por miembro del grupo? Todo el mundo estaba convencido de que la canción de Cat Power había sido elegida por nuestro cajonista, pero en realidad fui yo. Eso resume bastante bien a Hitzak: nuestras influencias son tan distintas que a veces ni nosotros mismos sabemos de dónde viene cada cosa.

Alex: En Hitzak, intento componer una música que se acerque al rock progresivo, con estructuras poco habituales, armonías ricas y una identidad singular, pero utilizando una instrumentación folk, centrada principalmente en la guitarra acústica y los instrumentos de cuerda.

Hemos intentado incorporar la guitarra eléctrica a Hitzak, pero la verdad es que no termina de funcionar. Hay algo en la combinación de poesía, cuerdas, acordeón, flauta y guitarras acústicas que crea un ambiente muy particular, y la guitarra eléctrica tiende a romper ese equilibrio. Por eso preferimos explorar la complejidad y la intensidad a través de los arreglos y las composiciones, más que mediante un sonido rock tradicional.

Stuart: A mí lo que me dio la idea de montar un grupo como Hitzak fue el grupo escocés Arab Strap, el primer grupo que escuché donde la palabra hablada ocupaba un lugar central. Ellos, y un video que vi de Vinícius de Moraes donde cantaba sentado en una mesa, en el escenario, con una copa de whisky en la mano. Con eso me di cuenta de que existía otra forma de hacer música. No sabía cantar, pero quizá no hacía falta.

¿Qué diferencias encontráis entre vuestros primeros trabajos y los más recientes?

Alex: Desde un punto de vista musical, diría que las composiciones más recientes son más complejas, especialmente en el plano armónico. Toda la dificultad consiste en lograr que esa complejidad siga siendo accesible y agradable tanto de tocar como de escuchar.

Y, sobre todo, sigue siendo fundamental reflejar musicalmente los poemas de Stuart. La música debe servir al texto, acompañarlo, ampliar sus emociones y darles una nueva dimensión. Si no consigo traducir musicalmente lo que transmiten sus poemas, entonces considero que he fracasado en mi misión.

Stuart: Es casi nuestra lucha permanente, diría yo, lo de encontrar el equilibrio entre la complejidad que buscas tú y la sencillez que busco yo. Yo me daría por satisfecho si consiguiera decir todo lo que quería en cuatro líneas, ¡pero contigo es otra cosa! Pero es por eso que funciona, porque nos llevamos mutuamente hacia algo que seríamos incapaces de alcanzar cada uno por su lado.

En 2015 publicáis vuestro primer álbum, ‘Little Black Book’ y en 2022 ‘So To Speak’, ¿cuál ha sido la evolución entre estos dos trabajos?, ¿Qué aprendisteis del camino musical de estos álbumes?

Stuart: Que lo nuestro funcionaba, y que hay gente que quiere escucharlo. Porque si hay algo que no hemos dejado de hacer durante todo este tiempo ha sido tocar en directo. Los conciertos y los open mics nos han servido como laboratorio. Ahí probamos canciones nuevas, arreglos distintos y versiones inesperadas de temas de artistas tan diferentes de Hitzak como Black Eyed Peas o Miley Cyrus. Gran parte de lo que somos hoy se ha construido sobre esos escenarios.

Alex: En mi caso, he aprendido a dejar que las canciones maduren durante los ensayos y los conciertos antes de grabarlas. Hay algunas piezas de esos álbumes que ya no interpretamos en directo porque, sencillamente, no funcionan.

El próximo álbum, que estamos terminando de grabar en estos momentos, incluirá canciones que llevamos tocando en directo desde hace varios años. Eso nos ha permitido probarlas ante el público, hacerlas evolucionar y descubrir qué aspectos funcionan mejor antes de llevarlas al estudio. Creo que ese proceso da lugar a grabaciones más sólidas y más fieles a la identidad real del grupo.

¿Hay alguna canción que sea especialmente significativa para vosotros, y que siga siendo imprescindible en vuestros directos?

Alex: Para Stuart seguramente será muy difícil responder a esta pregunta, ya que estas canciones son muy personales para él.

Stuart: Es verdad, casi tengo ganas de decir “todas”. En nuestro próximo álbum, habrá una canción que se llama Migratory Birds que habla de mi padre, que era revisor de trenes y viajaba por toda Escocia cada día. Yo he heredado esta alma viajera, y la canción habla de ello. Pero cito este tema porque es reciente, no porque sea más importante que los demás. Cada canción tiene su historia, y preguntar por la más significativa es como preguntarme cuál de mis hijos prefiero. De hijos solo tengo uno, o más bien una, así que es más fácil contestar.

Alex: Por mi parte, tocar The First Geese of Autumn, que aparecerá también en nuestro próximo álbum, siempre me provoca algo especial. Es una pieza muy extraña, con una estructura completamente enrevesada. Cuando la compuse, pensé que sería imposible interpretarla en directo y que estaba destinada a quedarse como una simple grabación de estudio.

Y, sin embargo, después de unos pocos ensayos, ya la estábamos tocando en grupo. Me siento muy afortunado de haber encontrado a personas dispuestas a tocar todas estas cosas raras. ¡No es algo que se pueda dar por sentado!

El proyecto tiene una base poética, que encuentra su desarrollo en un diálogo con varios instrumentos musicales, cada uno con su propia voz, ¿cómo se desarrolla este diálogo entre el spoken-word y los distintos instrumentos que lo acompañan? ¿Qué puede esperar alguien que asiste por primera vez a un concierto de Hitzak?

Stuart: Yo siempre digo “No te lo puedes imaginar solo con una descripción, hay que vivirlo”. Pero probablemente no hayas visto muchas veces un espectáculo donde la poesía hablada tenga un papel tan central.

Alex: Creo que la gente ya se sorprende al ver cuántos somos sobre el escenario. Eso despierta inevitablemente la curiosidad.

También creo que el público se siente intrigado por las estructuras atípicas y bastante imprevisibles de nuestras canciones. A menudo evitan los esquemas tradicionales, de modo que nunca se sabe exactamente hacia dónde va a dirigirse la música. Esa sensación de sorpresa y descubrimiento forma parte importante de lo que intentamos ofrecer en nuestros conciertos.

Stuart: Y luego hay el hecho de que yo hable en vez de cantar, eso también es algo poco común. Somos una caja llena de sorpresas.

¿Cómo cambia una canción cuando pasa del estudio al escenario?

Alex: Las canciones suelen evolucionar bastante con el tiempo. Aunque el grupo existe desde hace ya doce años, no siempre es fácil predecir qué va a funcionar y qué no en directo.

An Interruption, que llevamos tocando desde 2014, es hoy prácticamente irreconocible en comparación con la versión que aparece en el álbum. A fuerza de interpretarla en conciertos, hemos ido modificando arreglos, dinámicas y estructuras hasta que encontró su forma natural sobre el escenario. Ese proceso de transformación es una de las cosas más interesantes de tocar música en directo durante tantos años.

¿Qué importancia tiene la narración o la palabra hablada en vuestros directos?

Alex: Yo intento que la música sirva de apoyo a los textos de Stuart. De hecho, así es exactamente como trabajamos: Stuart escribe un texto, lo graba en su teléfono móvil y me envía el archivo de audio. A partir de esa voz hablada, empiezo a componer.

Todo se construye alrededor de ella. El ritmo, las armonías, los cambios de dinámica e incluso la estructura de la pieza nacen de la cadencia y la musicalidad propias de su voz. La música no está ahí para dominar el texto, sino para acompañarlo, resaltarlo y darle un espacio donde pueda desarrollarse plenamente.

Stuart: Como dice Alex, yo escribo el texto y luego él compone la música. Solo una vez hemos intentado hacer lo contrario, y no funcionó.

Pero es más. La palabra es tan importante para nosotros que hasta ha dado nombre al grupo. Cuando tocamos en directo, no me interesa solo que el público escuche las canciones, también quiero que entienda las historias y las emociones que hay detrás de ellas. Por eso siempre intento crear un puente entre los textos y las personas que están delante de nosotros, incluso cuando el inglés no es su lengua materna.

El idioma de vuestras canciones es el inglés (creo que también tenéis alguna en escocés), pero entre canción y canción Stuart cuenta historias en varias lenguas, dependiendo del lugar donde actuáis. Además habla francés, catalán, español e incluso gallego, como pudimos comprobar en vuestras recientes actuaciones en Galicia. ¿Cuál es la relación que tiene el co-líder de Hitzak con Cataluña y Galicia?

Stuart: Cuando tenía veinte años me fui a vivir a Pontevedra durante un año como parte de mis estudios de Filología Hispánica. Aquella experiencia cambió muchas cosas en mi vida. Desde entonces casi siempre he vivido fuera de Escocia: pasé un año en León, unos seis años en Barcelona y, desde 2001, vivo en París.

Galicia sigue siendo un lugar al que vuelvo con frecuencia. Me atraen sus paisajes, su gastronomía y, sobre todo, la gente. Allí hice amistades que conservo más de treinta años después y siento que siempre regreso a un lugar que, de alguna manera, también es un poco mío.

Y Cataluña también ocupa un lugar muy especial para mí. Allí aprendí catalán y siempre bromeo diciendo que, si eres escocés y hablas catalán, es muy probable que alguien te invite a una cerveza en algún momento de la noche.

En 2025 lanzasteis el EP Postcards, un recorrido que nos lleva por Sicilia, Galicia y Gales. ¿Qué conexión tienen estos tres territorios para estar unidos en estas postales sonoras? ¿Es un adelanto de vuestro próximo álbum o responde a un proyecto con un hilo conductor diferente?

Stuart: Los tres temas nacen de lugares que forman parte de mi vida de una manera muy distinta. Palermo cuenta una historia que viví durante unas vacaciones en Sicilia. Combarro está dedicada a un amigo gallego al que conozco desde hace más de treinta años y refleja una relación mucho más profunda y duradera con Galicia. Y Dinbych-y-pysgod habla de un pequeño pueblo de la costa de Gales de donde es mi pareja, un lugar al que llevo viajando casi treinta años y que también quiero muchísimo.

No fue un proyecto concebido como un adelanto del próximo álbum. Más bien eran tres historias que compartían una misma idea: lugares que, por diferentes motivos, han dejado una huella importante en mi vida. Curiosamente, siempre he pensado que la costa del suroeste de Gales tiene algo que me recuerda a Galicia: el paisaje, el mar e incluso cierta manera de entender la vida.

¿Estáis trabajando en nuevo material? ¿Qué podéis adelantar sobre los próximos proyectos?

Alex: Sí, estamos trabajando en nuevas composiciones casi constantemente. En este momento estamos grabando nuestro tercer álbum, y es lo que ocupa la mayor parte de mi tiempo.

Pero creo que Stuart está preparando algunas cosas relacionadas con los conciertos… Así que, además del trabajo de estudio, también hay proyectos en marcha para llevar la música al escenario y seguir desarrollando la faceta en directo de Hitzak.

Stuart: Pues sí, acabamos de hacer una gira por algunas ciudades gallegas en mayo, nos ha encantado y nos ha dado ganas de llevar nuestra música más lejos. Estamos en conversaciones para una mini gira en otras ciudades francesas en otoño, y tal vez iremos al norte de Italia el año que viene. Pero es un poco temprano para hablar de ello en detalle. O claro, si alguien quiere invitarnos a otro lugar, ¡seguro que estamos dispuestos a venir!

Como dice Alex, estamos trabajando en nuevas composiciones casi constantemente. Él no lo sabe, pero aunque estamos grabando nuestro tercer álbum en estos momentos, yo ya tengo cuatro o cinco textos más para el álbum siguiente, el cuarto. No paramos nunca.

¿Dónde os gustaría ver a Hitzak dentro de cinco años?

Alex: Simplemente nos gustaría que Hitzak llegara a un público aún más amplio, tanto en Francia como en el extranjero.

Sabemos que no hacemos una música comercial, así que tenemos que ser realistas. Pero también tenemos la impresión de que, cuando la gente tiene la oportunidad de escuchar nuestra música, la reacción suele ser muy positiva.

Por eso nuestro objetivo no es tanto cambiar lo que hacemos, sino conseguir que más personas lo descubran. Creemos que todavía hay un público para este tipo de propuesta artística, que combina poesía, narración y una música poco convencional. Solo tenemos que encontrar la manera de llegar a él.

Stuart: Yo firmaría ahora mismo por seguir haciendo exactamente lo que hacemos, pero en más lugares y delante de más gente. Si dentro de cinco años seguimos escribiendo canciones que nos emocionan y encontrando públicos nuevos para compartirlas, me daré por satisfecho.

¿Qué os inspira cuando atravesáis un bloqueo creativo?

Stuart: He tenido la suerte de casi nunca sufrir de un bloqueo creativo, pero la única vez que me pasó, me pasó de verdad. Fue durante la pandemia, porque lo que a mí me inspira son los momentos de vida, grandes o pequeños, y durante este periodo tenía la sensación de haber dejado simplemente de vivir, durante casi un año. Para salir de ello, escribí y escribí y escribí, a veces las mismas líneas una y otra vez, cambiando una sola palabra, hasta que un día me salió algo que me parecía que valía la pena de guardar. Era la parte “I no longer see your face, except on Zoom, where your hair is getting longer and that’s all we have to say de nuestra canción Lost at Sea. Y después, todo volvió a fluir como tiene que fluir.

Alex: Lo que yo escucho habitualmente es muy diferente de Hitzak, así que a veces resulta difícil rastrear las fuentes de inspiración.

Por ejemplo, el riff de Danish Modern estaba inspirado en algunas partes de piano de Fiona Apple en su álbum The Idler Wheel de 2012. En cambio, Sleeping in Your Basement está inspirado en el pop etíope.

Por eso creo que una buena manera de superar un bloqueo creativo es escuchar músicas muy alejadas de lo que uno hace habitualmente y luego intentar adaptarlas a nuestro propio estilo. A menudo es ahí donde surgen las ideas más interesantes: no copiando una influencia de forma directa, sino transformándola en algo nuevo que encaje con nuestro universo musical.

¿Qué libro, disco o película recomendaríais ahora mismo?

Alex: En este momento estoy completamente obsesionado con un álbum de rock progresivo llamado Pachinko, del grupo Moron Police. Es un álbum conceptual que cuenta la historia de un hombre que muere y se reencarna en un pachinko, una especie de máquina tragaperras, ¡en Tokio!

Stuart: Antes de nuestra gira por Galicia, me puse a escuchar, o re-escuchar, mucha música gallega. Descubrí De la Monarquía a la Criptocracia de Triángulo de Amor Bizarro, que no es precisamente muy nuevo pero que me encantó.

¿Cuál ha sido el momento más inesperado o memorable de vuestra carrera?

Alex: Vivir momentos inesperados es casi la marca de fábrica de Hitzak. El momento inesperado más reciente fue, sin duda, cuando tocamos O Tren en Vilar de Santos y el público empezó espontáneamente a hacer la conga.

Stuart ya nos había advertido de que esta canción tenía un significado especial para los gallegos, pero no imaginábamos que fuera hasta ese punto.

Stuart: Y por una vez tuve razón. Deberías escucharme más, Alex.

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