Historia | La Junta Suprema de Sanidad

Por Eduardo Montagut

La Junta Suprema de Sanidad, creada en 1720 para un fin específico, terminaría siendo una importante institución dedicada de forma global en España a la política sanitaria en el siglo XVIII.

La Junta, como ha quedado expresado, se crearía en octubre de 1720 en tiempos de Felipe V, con un objetivo concreto: intentar preservar a España del contagio de la peste que se había extendido por Marsella al fallar el control sobre un barco procedente del Levante. Dependía del Consejo de Castilla, el único Consejo del sistema polisinodial de los Austrias, que mantuvo su poder en el organigrama de la Administración central de la Monarquía.

‘Vue de l’Hôtel de Ville Gravure’, de Michel Serre

Cuando fue creada desarrolló una activa política de vigilancia marítima y terrestre, a través de estrictos controles, establecimientos de cuarentenas y lazaretos, quemas de objetos potencialmente contagiados, expurgos, etc., para evitar el desastre de la expansión de la enfermedad. Pero cuando el peligro desapareció se terminó el objeto concreto para el que se había creado esta Junta, como el de tantas otras en otros ámbitos del poder que se creaban para una cuestión y, una vez finalizada su misión, eran suprimidas. Pero este no fue el caso. La Junta comenzó, poco a poco, asumiendo nuevas funciones, hasta que adquirió un gran poder en el ámbito sanitario e higiénico en España.

La Junta requirió los servicios de asesoramiento de otros organismos vinculados con la sanidad. Fundamentalmente, se valió del Real Protomedicato, la institución dedicada a velar por el ejercicio de la medicina y la formación de los médicos. Pero también tenían competencias en esta materia la Junta Superior de Cirugía y la Junta Superior de Medicina. En todo caso, en el ámbito sanitario también se dio en el siglo XVIII lo que se produjo en otros sectores de la administración: intento de potenciar el sentido ejecutivo de la misma con nuevos organismos centralizadores, pero sin terminar de abolir otros de origen anterior. Se intentaba imponer una suerte de nuevo absolutismo de corte francés, pero sin romper totalmente con el pasado, por lo que siguió habiendo algunos problemas con las competencias. En este sentido, cuando se puso en marcha la inoculación de la vacuna, sería competencia de la Junta Superior de Cirugía, sustituida por la Junta Superior de Medicina.

La Junta creó la institución de un inspector de epidemias, un instrumento ejecutivo eficaz. También formaría comisiones y juntas específicas, formadas por facultativos, para temas concretos. Por otro lado, habría juntas provinciales y municipales dependientes de la Suprema.

La Junta creó un conjunto de normas, y recopiló las anteriores en un esfuerzo centralizador y racionalizador, propio del siglo XVIII. En este sentido, se destacaría en la normativa de sanidad marítima, muy importante porque era el vehículo principal de llegada de enfermedades epidémicas. Se creó una red de lazaretos en los principales puertos, es decir, hospitales aislados para tratar las enfermedades contagiosas más graves. Debemos recordar, en relación con su labor legislativa, que era un organismo típico del Antiguo Régimen, que creaba autos-acordados con carácter legal, y que poseía funciones también judiciales en las materias de su competencia.

La Junta reforzó su poder a finales del siglo XVIII cuando la fiebre amarilla azotó el sur peninsular, pero en 1805 fue suprimida por una Real Orden de marzo, aunque la Real Cédula de 25 de agosto de 1809, en plena Guerra de la Independencia, volvió a poner en marcha el organismo. En el Trienio Liberal se desarrolló una amplia legislación sanitaria, creando el primer sistema nacional de salud con una Dirección General de Sanidad, pero, en realidad, no se pone en marcha un sistema nuevo hasta 1847, asentado el Estado liberal, momento en el que desaparecería la Junta Suprema de Sanidad.

Los interesados en profundizar sobre esta materia tienen un trabajo monográfico, y que pueden consultar en la red, de Fernando Varela Peris, “El papel de la Junta Suprema de Sanidad en la política sanitaria española del siglo XVIII”, Dynamis: Acta hispanica ad medicinae scientiarumque historiam illustrandam, Nº. 18, 1998, págs. 315-340.

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