Hacia el colapso de las murallas que protegen la Antártida del deshielo

Johan Etourneau, Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT – CSIC)

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Johan Etourneau, Author provided
 

 

La península antártica, situada en la Antártida Occidental frente a Sudamérica, es hoy una de las zonas del mundo más afectadas por el calentamiento global. Casi el 75% de sus plataformas de hielo (extensiones flotantes del casquete de hielo antártico que se distribuyen hacia el mar) han retrocedido durante los últimos 50 años.

Un ejemplo de este dramático retroceso es el reciente colapso de la plataforma Larsen C de la barrera de hielo Larsen. Situada en el margen este de la península, ha perdido alrededor del 10% de su superficie total (de unos 6000 km²) durante los últimos 10 años, lo que equivale a 100 veces la superficie de Manhattan, 55 veces la de París y 10 veces la de Madrid.

Mientras que las causas del retroceso han sido atribuidas principalmente al calentamiento atmosférico –que ha alcanzado los 3℃ desde los años 60 en este área–, el papel del océano ha sido poco investigado, pese a una creciente evidencia de su considerable efecto en el deshielo de diferentes sectores de la Antártida.

Isla Livingston. Johan Etourneau, Author provided

Las plataformas de hielo que rodean el continente antártico actúan como contrafuerte natural para las corrientes de hielo continental. Su desintegración favorece la aceleración de las corrientes de hielo, su erosión por el efecto del océano y, por lo tanto, la subida del nivel del mar.

A pesar de su inmenso tamaño, llegando a tener varios centenares de metros en altura y una extensión de más de cien kilómetros, son extremadamente sensibles al cambio climático actual, como demuestran numerosos estudios.

El papel del océano en el deshielo

El análisis de datos del período 1980-2010 en la vertiente oriental de la península antártica ha revelado que los principales colapsos de las plataformas de hielo en las última décadas han coincidido con incrementos rápidos de las temperaturas del océano (0,3℃) y de la atmósfera (3℃).

Pese a que el aumento de las temperaturas es 10 veces menor, el calentamiento del océano es aparentemente tan importante como el atmosférico en el proceso de deshielo.

Debido a la falta de observaciones directas previas a la última década, el análisis del registro sedimentario marino y de testigos de hielo permite la reconstrucción de la variación en las temperaturas oceánicas y atmosféricas, respectivamente.

Basándonos en estas reconstrucciones para los últimos 9.000 años, el período de mayor retroceso de las plataformas de hielo en la parte oriental de la península (entre 8.200 y 6.000 años), tuvo lugar durante una fase de calentamiento oceánico pronunciado (de 1,5℃), mientras que las temperaturas terrestres se enfriaban.

Tras este período, el incremento de las temperaturas del océano (0,3℃) desde hace 6.000 años también se corresponde con un continuado retroceso. Por ello, parece claro que el océano ha jugado un papel determinante en el retroceso de las plataformas de hielo en escenarios temporales milenarios, seculares y decenales.

Evolución de las temperaturas atmosféricas y oceánicas.
Johan Etourneau, Author provided

¿Qué pasará a finales de siglo?

El resultado de estas investigaciones fuerza a preguntarse sobre el futuro de las plataformas de hielo en la vertiente este de la península antártica. No se puede dar todavía un respuesta directa, dado que los modelos usados para realizar proyecciones climáticas no pueden predecir la evolución del complejo sistema glaciar. Sin embargo, podemos salvar esta dificultad si tenemos en cuenta dos de los escenarios de temperatura en el océano y en la atmósfera proyectados por el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).

Si las concentraciones de gases invernadero se estabilizaran en las próximas décadas, el incremento de temperaturas del océano y la atmósfera sería limitado y las plataformas de hielo de la península no cambiarían demasiado, a no ser que el calentamiento reciente ya haya determinado su futuro.

Si las concentraciones de gases invernadero continúan incrementándose como en la actualidad, anticipamos una subida significativa de la temperatura de la atmósfera (3,0℃) y del océano (0,3℃) que puede ser suficiente para desestabilizar aún más las plataformas en la península, hasta alcanzar un posible colapso total. Los eventos recientes en la parte oriental del mar de Weddell, con una grieta de varios kilómetros en la plataforma de hielo, puede ser ya un reflejo de los efectos del calentamiento.

La única posibilidad de limitar la desaparición de las plataformas de hielo depende de nuestra capacidad de reducir considerablemente las emisiones de gases invernadero antropogénicas y de mantener el calentamiento global por debajo de los 2℃, como sugiere el Acuerdo de París. Sin embargo, este escenario parece poco posible dado el contexto económico y político actual.The Conversation

Johan Etourneau, Investigador del Grupo de Geociencias Marinas, Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT – CSIC)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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