Fedayin, el combate de Ibrahim Abdallan

Han pasado 38 largos años, en los que el estado francés ha mantenido a este combatiente palestino como rehén, y lo ha convertido en uno de los presos políticos que más tiempo llevan encarcelados en Europa.

Por Angelo Nero

Georges Ibrahim Abdallah nació, como tantos palestinos, en una tierra que no era la suya, pero, también como tantos fedayines, por la que luchó, en el Líbano, solo tres años después de que la Nakba obligara al éxodo a casi un millón de sus compatriotas, tras la declaración de independencia del estado de Israel, en 1948 y la derrota árabe en la primera guerra contra el naciente estado sionista. Estudió en Beirut y trabajó como maestro desde 1972 a 1979 en un pueblo del valle de la Bekaa, dónde habitaban un crisol de culturas y religiones: drusos, armenios, chiitas, maronitas y sunitas. En 1975 estalló la guerra civil libanesa y ese equilibrio se rompió, dando lugar a un conflicto que duraría 15 largos años y dejaría el país devastado.

Addallah comenzó su compromiso politico en el Partido Social-Nacionalista Sirio (PSNS), un partido de larga tradición en Líbano y Siria, que en la guerra civil se alinea con el Partido Comunista Libanes (PCL) y con el panarabista Baath, pero para entonces ya el joven militante ya se había pasado, en 1971, al marxista-leninista Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), dirigido por el doctor George Habash, con el que estableció una estrecha relación. En las filas del FPLP luchó contra la invasión israelí del Líbano y contra las falanges cristianas del Kataeb, hasta que en 1979 funda las Fracciones Armadas Revolucionarias Libanesas (FARL) una organización marxista y antiimperialista, cuyos objetivos no eran solo los sionistas y sus aliados falangistas, sino también los americanos y franceses, que tenían sus propios intereses en aplastar a la resistencia libanesa y a las facciones palestinas.

La lucha de las FARL no se limitó al territorio libanés y palestino, si no que llevó su lucha a Europa, dónde estableció contactos con organizaciones comunistas armadas como Action Directe, en Francia, las Cellules Communistes Combattantes, en Bélgica, las Brigate Rosse italianas o la Rote Armee Fraktion alemana, llegando a realizar acciones contra objetivos franceses, israelís o americanos en París o Estrasburgo.

En 1984 Georges Abdallah se había trasladado a París, dónde fue detenido en octubre. A pesar de que en principio solo le acusan de falsificación de documentos, tanto israelís como americanos presionan a las autoridades francesas para que aumenten la condena. En abril del 85, las FARL secuestran en Líbano al hijo del escritor francés Gilles Perrault, director del centro cultural francés de Tripolí, exigiendo la liberación de Abdallah, y se negocia un intercambio de rehenes, pero en ese momento se descubre un piso franco de la organización en París, donde encuentran el arma utilizada en el atentado contra el agente del Mossad, Yaacov Barsimentov,y contra el agregado militar de la embajada estadounidense, Charles Robert Ray, que incriminan a Abdallah y le añaden una condena de cuatro años. Un nuevo juicio, en 1987, lo condena a cadena perpetua por complicidad en los asesinatos, aunque las pruebas no son concluyentes. Se trata de un juicio político y su condena ya estaba sentenciada en instancias superiores al tribunal que lo juzgó. “Si el pueblo no me ha confiado el honor de participar en estas acciones antiimperialistas que me atribuye, al menos tengo el honor de ser acusado por su tribunal y de defender su legitimidad el rostro de la legitimidad criminal de los verdugos, “ declaró Abdallah en el juicio.

Desde 2002 fueron muchas las solicitudes de libertad, ya que, según la justicia francesa, debería haber sido puesto en libertad en 1999, siendo siempre rechazadas. El primer ministro libanés, en febrero de 2012, Najib Mikati, de visita oficial a Francia, reclamó su liberación, y lo calificó de “preso político”, y en octubre de ese mismo año, se le concedió, en la octava solicitud de libertad, condicionada a una expulsión del país galo, sin embargo esta no se produjo tras una llamada de la secretario de estado americana, Hillary Clinton, a su homólogo francés Laurent Fabius, tras lo cual el primer ministro Manuel Valls, se negó a firmar la orden de expulsión.

En torno a la lucha de Georges Abdallah, que desde aquella detención en París, en 1984, en la que se le acusaban de llevar documentación falsa, hasta ahora han pasado 38 largos años, en los que el estado francés ha mantenido a este combatiente palestino como rehén, y lo ha convertido en uno de los presos políticos que más tiempo llevan encarcelados en Europa. Su historia ha sido recogida por su sobrina, Chloé Delaume, en la novela “Where the Blood Calls Us”, junto con su compañero de entonces, el periodista Daniel Schneidermann, que cubrió el juicio contra Abdallah cuando trabajaba para el diario Le Monde. También su primer abogado, Jean-Paul Mazurier, escribió un libro sobre el proceso, “L’agent noir”, en el que confiesa como se puso a disposición de la Direction Générale de la Sécurité Extérieure y traicionó a su cliente, lo que viene a confirmar que su sentencia estaba ya decidida antes de que finalizara el juicio. En su defensa fue sustituido por Jacques Vergès, hasta la muerte de este en 2003, de fuertes convicciones antiimperialistas, que fue el abogado defensor del mítico Ilich Ramírez, Carlos, también militante del FPLP, y asimismo condenado a cadena perpetua y encarcelado en una prisión francesa.

Otro de los documentos imprescindibles en torno a la figura de este combatiente por la libertad social y nacional de Palestina y Libano es “Fedayin, el combat de Georges Abdallah”, producida y dirigida por el Collectif Vacarme(s) Filmsm en 2020, que comienza con la pregunta de que son los fedayin, a lo que contestan: “Son los hijos de este pueblo oprimido, expulsado de su tierra, privado del derecho de autodeterminación, aquéllos a quien hasta hoy se ha impedido luchar por liberar a Palestina. Fedaí viene de la palabra árabe fida , que significa sacrificio.” Un ambicioso proyecto documental rodado en Alemania, Bélgica, Líbano, Francia y Palestina, que nos acerca no solo la trayectoria de este militante marxista e antiimperialista de origen maronita, sino que nos muestra, durante algo más de ochenta minutos, las diferentes fases de la lucha palestina, desde la Nakba hasta la lucha en los campos palestinos del Líbano, las matanzas de Chabra y Chatila, la internacionalización de la lucha de liberación, el Septiembre Negro, la invasión israelí del sur del país de los cedros. “Fedayin” nos muestra la historia de Abdallah, como muestra de la lucha de cientos, miles de combatientes palestinos contra lo que, de otro modo, significaría la desaparición física de su pueblo, y su asimilación en otras sociedades árabes. Quizás por eso la lucha del pueblo palestino despertó tantas simpatías y tejió amplias redes de solidaridad en el continente europeo, que asumieron esa lucha como propia.

Dentro de esta red de solidaridad y apoyo mutuo, en el documental destacan los testimonios de Bertrand Sassoye, destacado dirigente de las Cellules Communistes Combattantes, o de Jean-Mar Rouillan, que en los años setenta formara parte del Movimiento Ibérico de Liberación y de los Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista (GARI), y que fundara, en 1979, la guerrilla urbana Action Directe, que pasaron quince y treinta años en prisión, respectivamente. También en el film se encuentran los puntos de vista de historiadores, como Khaled Barakat, de activistas palestinos y de la propia familia Abdallah. Es este un trabajo imprescindible para comprender como funcionan las redes ocultas de los gobiernos de Israel, EEUU, y Europa, que no dudan en fabricar un caso como este, para condenar a cualquier conato de resistencia.

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