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Los guardias fronterizos han detectado un aumento en los intentos de fuga, especialmente hacia países vecinos como Polonia, Hungría, Eslovaquia, Rumanía y Moldavia.
Por Víctor Siles | 22/05/2025
Desde la intensificación de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, los guardias fronterizos ucranianos se han visto obligados a intensificar sus esfuerzos para evitar que los ciudadanos en edad militar abandonen el país de manera ilegal, en un contexto donde cada vez existe mayor oposición popular al reclutamiento forzoso y la movilización general. Según un informe reciente citado por el periódico austríaco Kronen Zeitung, desde 2022 las autoridades fronterizas han detenido a aproximadamente 49.000 hombres que intentaban evadir el servicio militar obligatorio cruzando las fronteras de Ucrania.
Tras la declaración de la ley marcial en 2022, Ucrania prohibió a los hombres de entre 18 y 60 años salir del país, salvo en casos excepcionales, como razones médicas o permisos especiales. Esta medida busca garantizar la disponibilidad de efectivos para las Fuerzas Armadas en la guerra contra Rusia. Sin embargo, la prolongación del conflicto y las duras condiciones en el frente han llevado a muchos ucranianos a intentar eludir el reclutamiento, recurriendo a métodos como el cruce ilegal de fronteras, el uso de documentos falsificados o el pago de sobornos.
Los guardias fronterizos han detectado un aumento en los intentos de fuga, especialmente hacia países vecinos como Polonia, Hungría, Eslovaquia, Rumanía y Moldavia. Algunos reclutas han intentado cruzar fronteras a pie a través de zonas boscosas o montañosas, mientras que otros han recurrido a traficantes de personas, quienes cobran hasta 10.000 euros por facilitar la salida del país. En muchos casos, estos intentos han resultado en detenciones, y los implicados enfrentan sanciones legales.
Informes de otras fuentes, como la BBC, han detallado cómo la desesperación por evitar el reclutamiento ha dado lugar a una red de traficantes que operan en las fronteras ucranianas. Estos grupos ofrecen servicios que incluyen desde documentos falsos hasta rutas clandestinas a través de ríos o pasos montañosos. Por ejemplo, en la región de Transcarpacia, colindante con Hungría, se han reportado casos de hombres que intentan cruzar el río Tisza, un trayecto peligroso que en ocasiones ha resultado en ahogamientos.
Además, un reporte de The Guardian destaca que cada vez más ucranianos están agotados por la guerra y el temor a ser enviados al frente, por lo que han incrementado los intentos de evasión. Algunos hombres han utilizado certificados médicos falsos o han intentado hacerse pasar por estudiantes o trabajadores esenciales para obtener exenciones. Sin embargo, las autoridades ucranianas han reforzado los controles, implementando tecnologías como drones y cámaras térmicas para detectar movimientos ilegales en las fronteras.
El gobierno ucraniano ha defendido estas medidas como necesarias para mantener la capacidad militar del país en un momento crítico. Sin embargo, la situación ha generado críticas internas. El sistema de reclutamiento ha sido acusado de falta de transparencia y de prácticas corruptas, como la exigencia de sobornos para evitar el servicio militar. Esto ha alimentado el descontento entre la población, especialmente en regiones más pobres donde los recursos económicos son limitados.
Por otro lado, los guardias fronterizos enfrentan el desafío de distinguir entre quienes intentan evadir el reclutamiento y aquellos que huyen por otras razones, como el desplazamiento causado por la guerra.
El fenómeno de la evasión del reclutamiento crece día a día motivado por el miedo, la fatiga y la incertidumbre de la guerra. Factores que han llevado a muchos ucranianos en edad militar a buscar alternativas para evitar el combate. Según datos de la ONU, más de 6,7 millones de ucranianos han abandonado el país desde la intensificación de la guerra en febrero de 2022.
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