Los resultados del pasado 28 de mayo han dejado muchas instituciones de la CAV y de Nafarroa sin mayorías absolutas y los gobiernos que vayan a formarse dependerán de los pactos que permitan constituir mayorías.
Las derechas franquistas sabían desde antes de 1978 que si cambiaban algunas cosas su poder básico no estaría en peligro, aunque sí tuvieran que ceder algunas de sus prebendas.