Una de las estrategias de la AVT es ser una fuerza de choque para amedrentar y perseguir a las voces de la sociedad civil que están a favor del proceso de paz, de una vía democrática para solucionar el conflicto.
Cualquier movimiento que plantee el derecho a decidir, incurriendo en un agravio moral, atenta contra los valores éticos y contra las ideas patrias que cabe defender, y en ese sentido hay una conexión directa con los grupos ultracatólicos.
Los motivos de la protesta son profundos y se centran en la situación ‘insostenible e injusta’ generada por plataformas como Uber, que operan con impunidad al incumplir la ley y precarizar el trabajo.
El discurso de Silvia Orriols sobre inmigración, seguridad y defensa de la identidad catalana esconde políticas privatizadoras y beneficios fiscales para grandes fortunas y empresas.
No deja de ser curioso que la oposición al franquismo luchara por la Amnistía y que esta, al final, les brindara impunidad a los crímenes cometidos por la dictadura. Aquella Ley de Amnistía es intocable, y esta la quieren derogar.