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Luis Gonzalo Segura desarrolla la idea de que muchos de los problemas que afectan a la democracia española no son episodios aislados ni simples errores de gestión, si no fenómenos profundamente arraigados, que son parte necesaria del sistema
Por Angelo Nero | 13/07/2026
Luis Gonzalo Segura es un rara avis en este régimen del 78, pues fue, hasta su expulsión de las fuerzas armadas, un militar demócrata, como demócratas eran todos aquellos militares que pagaron con la cárcel, el exilio o su propia vida, la defensa de la democracia y de la legalidad republicana en 1936. Su expulsión del ejército español fue debido a que denuncio los abusos y la corrupción existentes en sus filas. Los que ya tenemos unos años, nos acordamos bien que cuando nos licenciaban en el servicio militar obligatorio, ponían en la cartilla el sello de “Valor: se le supone”. En el caso del teniente Luis Gonzalo Segura el valor quedó probado, porque dio un paso al frente, cuando otros mantuvieron prietas las filas, porque habló cuando los demás callaban, y porque más de diez años después sigue denunciando este sistema con evidentes carencias democráticas, provocando el debate y la reflexión, a través de libros como “España cara B. Farsa, corrupción y fraude), publicado en la editorial Lola Books.
Este paso al frente, llevó a Luis Gonzalo Segura a trabajar como analista político en varios medios de comunicación, alguno de los cuales también se vio forzado a abandonar, como denuncia en el libro, por su búsqueda incansable de la verdad. Bien sabemos que en este estado, los medios de comunicación están al servicio de los que no cuestionan los pilares del sistema, el ejército, la judicatura y, como no, a los dueños de la imprenta, a eses poderes económicos que también son herederos, en gran parte, del espolio de aquella longa noite de pedra que todavía arroja su sobra sobre todos nosotros. Segura también desarrolló una intensa actividad como escritor, que comenzó con “Un paso al frente”, en 2014, y continuó con “Código rojo”, en 2015, “El libro negro del ejército español”, en 2017, “En la guarida de la bestia”, 2019, “El ejército de Vox”, 2020, e “La trampa ucraniana. El relato occidental a examen”, en 2023.
Este nuevo libro, “España cara B”, no es una novela, aunque la trama daría para una de las buenas, o para una de esas series que hoy están tan de moda. No es una investigación periodística al uso, aunque detrás hay un arduo trabajo de documentación. Tampoco es un ensayo académico, de los que tenemos abundante oferta editoral. Esta obra es un lúcido e incisivo análisis político y social que intenta responder a una pregunta importante: ¿hasta que punto la imagen que los ciudadanos tienen del estado español coincide con la realidad del funcionamiento de sus estructuras del poder?, y para contestarla Luis Gonzalo Segura no duda en mirar bajo la alfombra, y poner al descubierto, con nombres y apellidos, las diversas tramas del poder que impiden que se desarrolle una democracia real.
“España cara B” es una expresión relevante ya que Luis Gonzalo Segura señala que hay una España visible, la que aparece en los discursos institucionales, en las campañas electorales, en las tertulias interminables y en los articulos de opinión de los medios de comunicación masivos, pero también hay una España invisible, una cara B, que es todavía peor, formada por redes de influencia, mecanismos de poder opacos, intereses económicos que son caldo de cultivo para la corrupción, y dinámicas institucionales que pocas veces ocupan el centro del debate público y que son transversales a los partidos que se han repartido los gobiernos de los últimos cincuenta años.
La cara A sostiene los grandes éxitos de este régimen donde ni tan siquiera podemos escoger al jefe del estado, algo insólito en esta Europa que presume de valores democráticos, pero la cara B es necesaria para seguir fortaleciendo este sistema tan alejado de los intereses reales de la mayoría de la población.
Este es un ensayo radicalmente actual -recordar que radical, etimológicamente, alude a todo lo que busca el fundamento, la base de las cosas, que va hasta la raíz-, un libro incómodo que nos muestra un estado español que algunos no quieren que se vea, esa España de la corrupción, de la impunidad franquista, de la violencia económica, del autoritarismo y de la careta del europeísmo que oculta una sumisión al amigo americano. Un país que sigue siendo, en muchos casos, aquel país de charanga y pandereta del que hablaba Machado, en el que la mayoría de la población trabaja para servir a unos pocos, a los señoritos de siempre o, ahora, a los fondos de inversión.
A lo largo de más de 250 páginas, Luis Gonzalo Segura desarrolla la idea de que muchos de los problemas que afectan a la democracia española no son episodios aislados ni simples errores de gestión, si no fenómenos profundamente arraigados, que son parte necesaria del sistema, y lo hace a través de un análisis político de profundidad, con referencias a nuestra historia contemporánea y a sus propias reflexiones y experiencias personales. Esta páginas, que recomiendo leer despacio para no atragantarnos con las inmundicias de las cloacas del estado, la verdadera cara B, podemos llegar a la conclusión, aunque cada lector tiene que sacar la suya, de que la corrupción no es el problema principal, visibilizado en los grandes partidos políticos que vinieron gobernando el estado desde la Transición -a la que Segura le hace también una impugnación-, el verdadero problema es la existencia de estructuras de poder que permiten, protegen y reproducen esa corrupción. Poner el foco en los políticos que se corrompen es señalar solo lo que aflora a la superficie, y en la cara B permanecen ocultos, sumergidos, los corruptores, los que incentivan, crean mecanismos de protección y facilitan que el ciclo de la corrupción no acabe nunca.
Es necesario, como hace Luis Gonzalo Segura en el libro, analizar la relación entre los partidos políticos, los grupos económicos, los centros de poder real, muchas veces o casi siempre fuera del foco informativo, para darse cuenta de que muchas de las decisiones estratégicas que nos afectan a los ciudadanos, en sanidad, vivienda, educación, pero también en defensa o en relaciones exteriores, se toman fuera de los ámbitos democráticos y, por lo tanto, no tienen por que estar al servicio del pueblo. Las grandes entidades financieras, grupos empresariales y fondos de inversión, donde se encuentra el poder real, son ajenos a los parlamentos y hasta a los gobiernos, aunque, cuando les conviene, inciden sobre ellos mediante recursos ilimitados, y realmente poco o nada democráticos, utilizando, a menudo, los medios de comunicación de los que son propietarios.
A partir de la lectura de “España cara B. Farsa, corrupción y fraude”, son muchos los interrogantes que se nos platean: ¿cómo funciona realmente el poder en una democracia?, ¿son suficientes los mecanismos de control que existen en la democracia española?, ¿realmente funcionan estos mecanismos?, ¿cuál es el papel real que desempeñan los medios de comunicación en la construcción de la realidad política?, ¿hasta que punto son conocedores los ciudadanos del funcionamiento de las instituciones del estado?. Y, sobretodo, ¿es posible una democracia plena y unas instituciones transparentes en España?. Muchas de estas preguntas encuentran respuesta en el libro de Luis Gonzalo Segura, otras son los lectores los que tendrán que seguir buscando las respuestas.
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