Érase una vez en Francia, el chatarrero judío que sobrevivió (gracias) a los nazis

Estuvo bajo la protección del líder de la Gestapo francesa, Henri Lafont, pero a medida que fue avanzando la guerra, se fue involucrando y financiando redes de la Resistencia.

Por Angelo Nero | 24/09/2025

Érase una vez en Francia es un auténtico bestseller de la novela gráfica, no solo en Francia, donde ha vendido más de 35.000 ejemplares, sino en todo el mundo donde sus ventas alcanzan los 100.000. Ganadora del premio a la mejor serie en el prestigioso Festival International de la Bande Dessinée de Angoulême y en el Lucca Comics & Games, la historia creada por el guionista Fabien Nury y el dibujante Sylvain Vallée, alude con su título a la mítica Once Upon a Time in America, y tiene con la película de Sergio Leone ciertas similitudes, aunque, evidentemente, son muchas las diferencias tanto por el formato de la obra como por el lugar donde se desarrolla la historia.

En ella nos cuenta la vida de Joseph Joanovici, un judío rumano que siendo niño escapa de los progromos antisemitas zaristas de principios del siglo XX. Ligado desde la infancia a otra superviviente de estas purgas, Eva, encuentran en Francia un lugar donde forjarse un futuro, gracias al tío de esta, que emplea a Joseph, que a pesar de ser analfabeto tiene olfato para los negocios, en su chatarrería.

Con su habilidad a la hora de reconocer la calidad de los metales, y sus ganas de subir en el escalafón social, Joseph juega bien las cartas que le da la vida, y acaba quedándose con el negocio del tío de Eva, y convertir este en una empresa más que rentable, aunque para ello tenga que traspasar las líneas de la ley, haciendo tratos con la mafia, o de la ética, cuando, tras la invasión alemana de Francia, hace también tratos con los ocupantes. Pero Joseph siempre jugara con cartas marcadas, haciendo difíciles equilibrios para tener contentos a los nazis a la vez que colabora con la Resistencia. Él sabe que los alemanes pueden perder la guerra, pero que no se puede permitirse dejarse arrastrar por la derrota de sus socios, por lo que tiene que hacer todo lo posible por eliminar todo aquello que le pueda señalar como colaboracionista, aunque sea a un joven resistente al que señalará como delator.

Condecorado por su apoyo decisivo a la liberación de París, deberá de librar un último escollo, el de un obsesivo juez de Melún, que durante décadas lo perseguirá para destapar la verdad.

La historia está inspirada en la vida de Joseph Joanovici, nacido en Moldavia en 1905, y que en 1925 emigró a Francia con su compañera Eva, instalándose en el suburbio parisino de Clichy, y a pesar de ser judío hizo su fortuna gracias vendiendo metal a los nazis, aunque siempre afirmó que era parte de un plan de sabotaje, al mezclar metales de baja calidad. Estuvo bajo la protección del líder de la Gestapo francesa, Henri Lafont, pero a medida que fue avanzando la guerra, se fue involucrando y financiando redes de la Resistencia, como Honneur de la Police y otros grupos comunistas, por lo que, en la liberación fue condecorado con la Médaille de la Résistance. Enfrentó un juicio por traición, pero fue exonerado gracias a los testimonios de la policía por su participación en la detención de Lafont y de Pierre Bonny, aunque fue confinado en la ciudad occitana de Mende, donde volvió a hacer fortuna con la chatarra. Joanovici tuvo varias vidas más, todas ellas contadas en los seis álbumes que comprenden Érase una vez en Francia (L’Empire de Monsieur Joseph, Le Vol noir des corbeaux, Honneur et police, Aux armes, citoyens!, Le Petit Juge de Melun y La Terre promise) aparecidos entre 2007 y 2012, y que ahora han sido editados en un solo volumen que recoge toda la obra.

Pero Fabien Nury y Sylvain Vallée no solo reconstruyen la vida de este judío analfabeto que atesoró una de las mayores fortunas de Francia en la época, sino que dibujan un amplio fresco del régimen de Vichy y de la ocupación nazi, con una amplia galería de personajes, desde colaboracionistas a resistentes, con una marcada inclinación hacia el género negro, porque, en definitiva la obra no trata de juzgar a nadie, sino a mostrar el cómo actuaban aquellos a los que les tocó vivir en un lugar y un tiempo tan difícil como el de la Francia ocupada. También recorre los años de la postguerra, cuando parecía que todos los franceses habían sido miembros de la Resistencia, y se alarga hasta mediados de los años sesenta (Joseph Joanovici murió en 1965).

La figura de Joanovici ha inspirado varias obras. En 1996 Jacques Audiard produjo la película Un héros très discret, el personaje de Monsieur Jo, interpretado por François Berléand, se inspiró en Joseph Joanovici. En 1998 el escritor francés Alphonse Boudard publicó la novela L’Étrange Monsieur Joseph, adaptada en 2001 como película homónima para televisión, dirigida por Josée Dayan a partir de un guion de Éric-Emmanuel Schmitt, con Roger Hanin como protagonista. En 2004, también en televisión fue estrenada rue Lauriston, producida por Denys Granier-Deferre y con Hervé Briaux como Joseph Joanovici.

 

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.