Entrevistamos a Rosa Cobo: «Decir ‘no’ a la prostitución es decir no al sistema de poder patriarcal, pero también al capitalismo»

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Por Daniel Seixo

En Nueva Revolución entrevistamos a Rosa Cobo, profesora de Sociología del Género, directora del centro de estudios Feministas de la Universidad de A Coruña y autora del libro «La prostitución en el corazón del capitalismo».

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¿Se puede hablar de voluntariedad en la prostitución?

La voluntariedad o consentimiento de las personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad y falta de recursos está viciada. No hay consentimiento ni libertad cuando no hay oportunidades ni derechos. Cuando la vulnerabilidad y la pobreza son el punto de partida, la libertad se disuelve y se convierte en la ley del más fuerte.

¿Está la prostitución estrechamente ligada al sistema capitalista?

La prostitución es una industria internacional ilícita, interconectada, con numerosos brazos en la economía ilícita. Para muchos países es una estrategia de desarrollo. Es algo parecido a una multinacional, con altos niveles de funcionalidad y de racionalidad en términos de beneficios. Las economías ilícitas, y la prostitución es la segundo o tercera a escala global en términos de beneficios, son fundamentales en los procesos de acumulación capitalista. No obstante, la prostitución se encuentra en la intersección de tres sistemas de poder: el patriarcal, el capitalista neoliberal, pero también el colonial.

¿Se puede considerar la prostitución un trabajo?

No. Los cuerpos de las mujeres no son mercancías. El cuerpo es la última frontera de soberanía que tenemos los individuos. ¿Se puede considerar trabajo una penetración anal o una mamada? Es una estrategia de supervivencia para mujeres y niñas que tienen escasas oportunidades para sobrevivir.

¿Por qué ser abolicionista?

El abolicionismo es una posición teórica y ético-política que sostiene que la prostitución es un privilegio masculino que niega el deseo de las mujeres. El abolicionismo sostiene que las mujeres deben ser para sí mismas y no para uso sexual de los varones, a no ser que esté mediado por el deseo de las mujeres. Decir ‘no’ a la prostitución es decir no al sistema de poder patriarcal, pero también al capitalismo. Este  último desea que hay cuerpos en el mercado y el primero busca que los cuerpos que están en el mercado sean de mujeres.

¿Estamos inmersos en un época en la que la mercantilización del propio cuerpo está más presente que nunca?

Sí. En la prostitución, en la pornografía o en los vientres de alquiler. La explotación sexual se ha intensificado de tal forma que se ha convertido en una de las marcas de la explotación patriarcal, capitalista y racial/cultural en el siglo XXI.

¿Cómo influye la clase social en el negocio de la prostitución?

Influye tanto que no hay mujeres ricas en la prostitución. La prostitución se alimenta de mujeres vulnerables y con escasos recursos.

¿Cuál es la salud actualmente de la prostitución en nuestro país?

El negocio de la explotación sexual crece porque no hay leyes que lo detengan. Los proxenetas han encontrado en la sociedad española un paraíso. Lo único que necesitan y por lo que están luchando es por su regulación para así obtener seguridad jurídica y mayor legitimación social. La prostitución seguirá creciendo porque en las cárceles no hay proxenetas. Es el auténtico efecto llamada.

¿Cuál es el perfil del putero?

Acuden a la prostitución hombres jóvenes y mayores, con mayor cualificación profesional y sin ninguna, con más o menos renta socio-económica, de izquierdas y de derechas, católicos, agnósticos y ateos… Acuden a la prostitución aquellos varones que creen que el abuso sexual es un derecho natural. Sin embargo, se observa como tendencia el crecimiento de varones cada vez más jóvenes que acuden asiduamente a la prostitución.

¿Son los jóvenes los clientes más autoritarios y agresivos de los prostíbulos?

Las prácticas sexuales agresivas están creciendo tanto en la prostitución como en el porno.

¿Tiene esto que ver con una estrecha vinculación con el porno y su educación sexual?

La pornografía mainstream está contribuyendo a la formación de un imaginario sexual estrechamente vinculado al imaginario pornográfico.

La prostitución se encuentra en la intersección de tres sistemas de poder: el patriarcal, el capitalista neoliberal, pero también el colonial la prostitución se encuentra en la intersección de tres sistemas de poder: el patriarcal, el capitalista neoliberal, pero también el colonial

¿Es el porno otro tipo de prostitución?

El porno es un fenómeno social muy vinculado a la prostitución, pero también es una realidad simbólica y material distinta a la prostitución. En la pornografía, al contrario que en el cine, las prácticas sexuales no son simuladas, son reales. Por otra parte, la pornografía mainstream es gratuita debido a que es un canal de contactos de prostitución. Sin embargo, el porno es sobre todo una propuesta de los sectores más duros del patriarcado sobre lo que debe ser una mujer en el siglo XXI. La propuesta de la pornografía es la definición de lo femenino como la sexualización extrema.

¿Existe un consentimiento real entre el cliente y la prostituta?

Es un consentimiento viciado y resultado de la vulnerabilidad y pobreza de las mujeres prostituidas. ¿Hay consentimiento cuando una de las partes tiene poder y recursos y la otra parte apenas tiene ni una cosa ni la otra?

¿Qué postura mantienen los diferentes partidos políticos del arco parlamentario español acerca de la prostitución?

Desde el abolicionismo estamos esperando que los partidos que formarán el próximo gobierno hagan leyes abolicionistas como la sueca o la francesa.

¿Existe convivencia del estado con la industria de la prostitución?

El estado promueve la tolerancia hacia la prostitución. Nuestras carreteras, llenas de burdeles, auténticos campos de concentración, son la prueba de que el estado convive bien con la prostitución. Si no fuese así, los ilegalizaría.

¿Como es la realidad de los prostíbulos en España?

Las supervivientes de prostitución, Sonia Sánchez y Amelia Tiganus, los definen como campos de concentración. Espacios sórdidos en los que los puteros ejecutan actos de poder y violencia sobre las mujeres que sobreviven en esos lugares. Escuchar a Alika Kinan nos da una idea de la brutalidad criminal de los burdeles.

¿Existe prostitución de menores en el estado español?

Sí, se han detectado casos y probablemente hay muchos más en situación de clandestinidad. Ahora bien, es completamente ilegal.

¿Qué medidas aplicaría a para frenar la prostitución en la vía pública?

El problema no es la prostitución en la vía pública, sino la prostitución en sí misma. El problema reside en la vulneración de los derechos de las mujeres que están en prostitución.

Locales de “striptease”, macroburdeles, fiestas eróticas con sexo en vivo, casas de masaje, revistas pornográficas, turismo sexual,  anuncios para conseguir sexo en Internet, ¿supone la prostitución tan solo el elemento más cruel de toda una industria de explotación de la mujer?

De las mujeres en prostitución se obtiene plusvalía económica y sexual. Es una de las grandes metáforas de los sistemas patriarcales y neoliberales del siglo XXI.

¿Resulta sencillo acceder a las verdaderas caras tras el control de los prostíbulos?

Para saber lo que hay en los prostíbulos se puede leer un magnífico y breve artículo de Amelia Tiganus: La revuelta de las putas. Ella habla en sus charlas del asco, del sudor, de la violencia, del sistema de multas si no hacen lo que deben hacer: bajar a la hora prevista, contestar mal a un putero, etc. Es un sistema criminal y una nueva esclavitud vehiculada y articulada por el capitalismo criminal.

¿Qué efectos psicológicos y físicos tiene la prostitución en las mujeres?

Los daños son infinitos. Psicológicos y físicos. Depresión, ansiedad, estrés… Infecciones vaginales y bucales, dolores abdominales, enfermedades de transmisión sexual, etc.

¿Resulta posible «humanizar» la prostitución?

Hay realidades materiales que no se pueden humanizar: la prostitución, el trabajo infantil, los vientres de alquiler, las maquilas… La única alternativa es acabar con estas realidades tan opresivas para quienes no tienen oportunidades.

¿Quiénes están detrás de las campañas a favor de legalizar la prostitución?

El lobby de la explotación sexual es muy complejo. En primer lugar, lo forman los que se benefician directamente de las mujeres que están en prostitución, es decir, los proxenetas. En segundo lugar, los que se benefician indirectamente (mercado inmobiliario, agencias de viajes, empresas de bebidas alcohólicas, taxistas, hoteles, etc.) y que están en las proximidades de la industria. En tercer lugar, los demandantes de prostitución, los puteros, que sienten que el acceso sexual al cuerpo de mujeres por precio es un derecho que no quieren perder. En cuarto lugar, los grupos culturales que entienden la prostitución como un acto de libertad en lugar de como un acto de explotación económica y sexual. Hay grupos académicos e intelectuales que creen que la defensa de la libertad sexual es defender la prostitución y no diferencian entre un putero, un proxeneta y una mujer prostituida. La metáfora de la torre de marfil es muy ilustrativa para quienes no han pisado un burdel o un piso de prostitución en su vida. Probablemente si lo viesen, cambiarían de idea.

Podemos observar como el los últimos años la polémica entre colectivos pro-regularización y abolicionistas ha llegado a puntos de máxima tensión. Uno de los episodios más recientes lo encontramos en la suspensión por parte de la facultad de Sociología de la UDC de unas jornadas sobre «trabajo sexual», ¿se mostró usted favorable a esa suspensión? ¿qué motivos la llevaron a tomar esa postura?

Esas jornadas promovían entre el alumnado el trabajo sexual. Bajo mi punto de vista la consideración de la prostitución como un trabajo es una clara vulneración de los derechos humanos de las mujeres prostituidas. El lobby de la explotación sexual necesita a las universidades: en primer lugar, porque si las universidades se pronuncian mayoritariamente a favor de la prostitución como un trabajo, eso se convierte en un argumento de autoridad y en una fuente de legitimidad social; en segundo lugar, porque quieren promocionar la idea de que la prostitución es una solución para resolver cualquier problema económico que pueda tener una estudiante. Promueven la idea de que la prostitución ocasional es una alternativa para la falta de recursos. El lobby contempla a las estudiantes como una población que potencialmente puede cubrir las necesidades de mujeres para su industria; en tercer lugar, porque si los estudiantes varones no reciben el mensaje de que la prostitución está bien, no se ampliaría la población de puteros. La estrategia del lobby de promover la prostitución en la universidad y en secundaria ya se ha puesto en marcha en diversos países, como Argentina o México. Toda industria necesita ampliar el mercado en términos de producción y consumo. Se necesitan mercancías y consumidores. Se necesitan mujeres de diversos estilos para la industria. La universidad puede proporcionar un tipo de mujeres que no están en los burdeles.

Cuando la vulnerabilidad y la pobreza son el punto de partida, la libertad se disuelve y se convierte en la ley del más fuerte

¿Por qué el movimiento feminista está tan dividido en la cuestión de la prostitución?

No está tan dividido en la realidad. Hay mucho interés por parte del lobby de la explotación sexual por sobredimensionar el debate porque si una parte del feminismo está a favor de la prostitución eso es una balón de oxígeno para quienes defienden esa institución. El movimiento feminista está conformado por una red de asociaciones y organizaciones de mujeres que en la mayoría de los casos tienen una perspectiva abolicionista sobre la prostitución aunque no hayan hecho del abolicionismo el objetivo político preferente.

Habitualmente los colectivos pro-prostitución o regulacionistas argumentan que el discurso aboliconista estigmatiza a las prostitutas, ¿comparte esa opinión?

Querer acabar con una institución que es una fuente inagotable de explotación económica y sexual no estigmatiza; lo que estigmatiza es garantizar los instrumentos jurídicos y políticos para que la prostitución siga reproduciéndose históricamente. Eso es lo que hacen las posiciones regulacionistas de la prostitución.

¿Consideran que el gobierno debería actuar contra los intentos por articular sindicatos de trabajadoras sexuales?

Ya lo ha hecho la Audiencia Nacional, que ha reconocido que los sindicatos son estrategias para legalizar la prostitución por la puerta de atrás.

¿Ofrece el estado recursos reales a las mujeres que quieren abandonar la prostitución?

No, en absoluto. Se necesitan políticas públicas: derechos de ciudadanía, es decir, permisos de residencia; solución habitacional; formación profesional; apoyo psicológico integral; salario mínimo garantizado; apoyo a los hijos e hijas de las mujeres que han estado en prostitución…

¿Realmente resulta posible abolir la prostitución en España?

Es posible hacer políticas abolicionistas que disuadan a los proxenetas, que les empuje a ver que sus negocios peligran y no son tan rentables como lo eran cuando la prostitución era tolerada. También es posible que nuestros chicos se socialicen en la idea de que no tienen el derecho a acceder por dinero al cuerpo de mujeres vulnerables y pobres. Al mismo tiempo, se debilita la idea de que si un grupo de mujeres está en prostitución, todas somos potencialmente prostituibles. Las políticas abolicionistas no hacen desaparecen la prostitución, pero la desaparecen y erosionan el imaginario de la masculinidad hegemónica.


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